Foto tomada de: Agencia Q.

Por Cristian Ortegon Feria

El actor Álvaro Rodríguez, desde el teatro Casa Tea, estuvo en entrevista con DATÉATE al minuto para hablar sobre el teatro y el arte, campo en el que se ha desarrollado hace más de 24 años y donde tiene como objetivo crear una conciencia libre de prejuicios.

¿Cómo llega el teatro en usted?
AR: Desde niño hice teatro. En casa pasamos dificultades económicas porque papá quebró, no tuvimos juguetes, pero nunca se dejó de mamar gallo. En casa me alentaban. Yo hacía música con las tapas de las ollas, sentía la percusión y participé en cuanto evento hubiera.

En el colegio siempre hubo ansiedad de teatro, recuerdo especialmente un profesor de literatura que nos dirigió una obra y luego de esa presentación me otorgaron una beca en la Escuela de Bellas Artes de Cali. Presté mi servicio militar, posterior a eso regresé y hablé con Enrique Buenaventura quien me había ofrecido la beca y me dijo que esperara retomarla al siguiente semestre.

¿Cómo fue la experiencia de llegar de provincia a Bogotá para ser artista?
AR: Viajé a Bogotá y resulté estudiando Antropología, no tenía la idea de por qué, pero siempre tuve la intención de formar teatro. Lisandro Duque, quien es columnista, escritor y director, me empezó a invitar al teatro La Candelaria donde entré como invitado y me propusieron continuar. Etapa de mi vida donde tomé conciencia y me retiré de Antropología. Entré a estudiar Artes Escénicas, terminé vinculado con el teatro teniendo una experiencia más profesional y bastantes viajes.

¿Qué ha aprendido del teatro que ahora aplica en la vida real?
AR: Mi vida la justifican el maestro Santiago García y el teatro La Candelaria, por humanistas. Muy sabios me enseñaron a hacer lo que me dé la gana, la tomar la libertad con responsabilidad, porque el arte es invento, es creación. La importancia de conocer el contexto donde uno vive y sobre todo el pasado es fundamental para el arte. Algo que enseñan los mismos literatos clásicos.

¿Por qué la actuación y no otra disciplina?

AR: Yo me dediqué principalmente al teatro porque me gusta, pero inconscientemente siempre se practica arte al moverse, hablar, cantar, caminar. El mundo de la actuación es una utopía que te lleva al éxito y te ayuda a crecer.

¿Por qué ser actor en Colombia?
AR: Siempre la vida es un conflicto y sin conflicto no hay drama. Uno nace buscando la felicidad y muere en esa búsqueda, así es el arte, uno siempre lo está buscando. Empezar de cero, no caer en el error de repetir las claves del factor sorpresa. En un país tan lindo como este, consumido por el máximo capitalismo, donde no existe dinero si no para la guerra, tenemos la responsabilidad de cambiar estos modelos a través del arte y conociendo nuestro entorno.

El actor prepara próximas obras teatrales en donde la situación de violencia y corrupción de Colombia son ejes fundamentales, Las Peregrinas, la Calle de las Águilas y, por último, La soledad de los nadies.