El equipo de investigación diseñó un recipiente que mantiene la temperatura entre 1 y 30 grados, permitiendo de esta forma la entrada de luz natural y el suministro de agua y nutrientes para las plantas. Imagen: Chang’e 4

El pasado 3 de enero la sonda Chang’e 4 aterrizó en la cara oculta de la luna y llevó consigo semillas de algodón, colza, papas y arabidopsis (una planta modelo para experimentos), huevos de mosca de la fruta y algunas levaduras. El objetivo de llevar estas semillas es crear una “minibiosfera simple”, según la agencia estatal de noticias Xinhua.

Las imágenes enviadas por la nave evidenciaron que un brote de algodón había crecido con éxito, pese a ser la única semilla que ha germinado hasta el momento. Este acontecimiento resulta toda una esperanza para la humanidad, pues según expertos, el medio ambiente lunar es incompatible con la vida debido a que las temperaturas sobre su superficie pueden superar los 100ºC en el día y bajar a los -100 por la noche, además de recibir una mayor radiación solar y de presentar una menor gravedad que la Tierra.

¿Cómo se dio el acontecimiento?

El equipo de investigación diseñó un recipiente que mantiene la temperatura entre 1 y 30 grados, permitiendo de esta forma la entrada de luz natural y el suministro de agua y nutrientes para las plantas. El dispositivo está compuesto por un cilindro de aluminio de 18 centímetros de alto y 16 de diámetro, pesa 3 kilos y tuvo un coste de más de 10 millones de yuanes (1,29 millones de euros).

Francisco Javier medina, investigador principal de la misión «Seedling Growth» y del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, señala que este dispositivo, “En realidad, parece una incubadora muy sencilla”.

Medina arguye que el brote de algodón se enfrentará a dos grandes retos durante su crecimiento en la Luna, el primero es la gravedad y el segunda es la radiación. No obstante, hay entusiasmo en la comunidad científica.