Pastor López. Foto: Discos Fuentes.

Si se trata de una celebración de un cumpleaños o una boda, prepárese para escuchar unas cinco o siete veces el famoso vals “Danubio Azul” del austríaco Johann Strauss, mientras padres y novios, compadres, padrinos e invitados desfilan tratando de danzar como cualquier bailarín vienés. Luego, cuando comiencen a pasar los platos de comida que puede ser arroz con pollo, lechona o un “plato frío” se escuchará “Balada para Adelina”, compuestos por Paul de Senneville y Oliver Toussaint e interpretada por el francés Richard Clayderman.

Vendrá una repartida de champaña rosada para el brindis y una primera copa de güisqui, sin olvidar la torta negra con bastante crema blanca.

Luego habrá una tanda de reguetón y temas de actualidad radial, en los cuales los muchachos tratarán de imitar los pasos de los artistas pueltoliqueños y cuando estén agotados, los más veteranos comenzarán con las orquestas venezolanas La Billos Caracas Boys, Los Melódicos, Los Blanco, Pastor López y Nelson Henríquez a danzar y luego pondrán una descarga de salsa de Nueva York, pachangas y charangas cubanas y de san Juan.

Los treintañeros buscarán una tanda de canciones dominicanas con Wilfrido Vargas, Las Chicas del Can, Los Hermanos Rosario, Quinito Méndez, Oro Sólido y Cuco Valoy. Intercalarán temas de La Sonora Ponceña, El Gran Combo de Puerto Rico, Willie Colón y Rubén Blades para no desentonar.

Tipo 10 de la noche llegará una descarga nacional con Rodolfo Aicardi –Boquita de caramelo, Cariñito y Tabaco y ron–, Gustavo “el loco” Quintero, Los Tupamaros, El Combo de las Estrellas y Jairo Paternina, Joe Arroyo, Los 8 de Colombia, con canciones del Grupo Niche, Guayacán, Juan Piña y algo de vallenato con Diomedes Díaz –“Mi primera cana”, para llorar un rato–, Binomio de Oro y Armando Hernández con “Tonto amor” y desde luego, “Loquito por ti”.

A esta hora ya no habrá corbatas y el güisqui se pasó a cerveza o al aguardiente o ron. A esa hora de la noche se acordarán de que hay viejos que se tendrán que ir temprano para sus casas a dormir, pero antes les pondrán a Guillermo Buitrago, Los Alegres del Valle, Bovea y sus vallenatos, algunas trovas paisas y la “música que a papá le gustaba”.

Si la rumba es en el Valle del Cauca no podrá faltar “La pava congona” y “La porra caimanera”.

Si el encuentro es en Antioquia no faltarán Joaquín Bedoya, Octavio Meza y “Parranda arepa”.

Un par de veteranos bailarán un pasodoble con múltiples contorsiones, salto de la rana y cruces de brazos.

Si la celebración es en Boyacá no podrán quedar por fuera “Los Carrangueros de Ráquira” y “Los Hermanos Amado” y soportarán a “Los Miguelito”, unas dos canciones apenas, pero se aguantarán unas diez de “Los 50 de Joselito”.

Llegará una mesada de viandas que incluye gallina, cordero o un pedazo de carne asada, si la festividad es en una casa de campo o una picada bien apetitosa.

El periplo musical termina a las cinco de la mañana y es necesario escuchar un tema de la española Rocío Durcal, de los mexicanos Vicente Fernández, Los Tigres del Norte, Juan Gabriel y el ecuatoriano Julio Jaramillo. Desde luego se le dará paso a Darío Gómez, “El charrito negro”, John Álex Castaño, Paola Jara, Angélica Sierra o Luis Alberto Posada. No pueden faltar los artistas populares colombianos, mientras se toman un caluroso consomé “para evitar el guayabo”.


Darío Gómez. Foto: Discos Dago

Si hay un buen programador musical despierto a esa hora, desde luego que no faltarán tangos como “Lejos de ti”, “Cambalache” y “Zapatos rotos”. Después dos o tres boleros de la Sonora Matancera para que las parejas intercambien celulares, correos, Instagram y se digan cosas curiosas al oído.

Después no digan que las fiestas colombianas no son internacionales.