Planta de "cannabis sativa", especie herbácea de la familia Cannabaceae, conocida como cáñamo o marihuana según sus concentraciones de THC | Bloomberg

Todos hablan de las drogas recreativas como si estuvieran tratando un tema trivial, de una actividad social y permitida por una idea de civilidad y modernidad equivocada.

La legalización de la marihuana recreativa es una puerta abierta al desastre de la sociedad y de las personas, en la medida que es permitir una adicción naturalizada por los intereses económicos y un supuesto avance de las relaciones sociales y humanas, que es tanto como aceptar cualquier otra adicción por el supuesto que es libertad. “La maracachafa”, uno de los tantos nombres que recibe el cáñamo de la India, es reconocida en el campo de la psiquiatría como la gran descubridora, en la medida que su uso literalmente dispara enfermedades mentales latentes, y de las cuales difícilmente se sale sin tratamiento médico, de suyo costoso y no muy accesible para todos.

Cualquier adicción genera dependencia y esclavitud en las personas, unas más que otras hacen un proceso más rápido a la pérdida del dominio sobre si mismo, sobre la realidad y la desaparición del ser sociable, en la medida que nos alejamos de un entorno que espera que las personas se puedan integrar y construir en conjunto un contexto del desarrollo personal y de los talentos con los que cuentan todos los seres humanos.

En el programa “El último café”, se plantea un diálogo sincero con el siquiatra Yhon Carlos Ángel Hernández, quien de primera mano atiende  las adicciones, que de alguna manera se van promoviendo desde las mismas políticas estatales, del narcotráfico y en general de una idea equivocada de lo que es la modernidad y avance en nuestra sociedad occidental. Conduce Carlos Cantor.