En Colombia, el gobierno local es el escenario donde se deciden muchas de las cosas que afectan la vida diaria: el estado de las vías, el acceso a servicios de salud, la oferta educativa y los espacios culturales. Hoy, 1.102 alcaldes gobiernan los municipios para el periodo 2024–2027, y entre ellos hay 146 alcaldesas, aproximadamente el 13% del total, una cifra que muestra avances en representación, pero también la urgencia de impulsar mayor paridad en la política local.
La forma en que elegimos a quienes administran los municipios cambió de raíz a finales del siglo XX: la primera elección popular de alcaldes se celebró el 13 de marzo de 1988, tras reformas que buscaron fortalecer la descentralización y la rendición de cuentas. Antes de esa fecha los alcaldes eran designados por los gobernadores; desde entonces, la relación entre ciudadanía y gobierno local se volvió más directa y exigente.
En la memoria municipal también hay pioneras que abrieron caminos. Helena Benítez Trejos de Zapata es recordada como la primera mujer en ejercer una alcaldía en Colombia, cuando asumió la administración de Riosucio (Caldas) en la década de 1950, un antecedente que ilumina las luchas por la participación femenina en la política local.

En Ibagué, la conmemoración del Día del Alcalde se vivió con relatos que ilustran el impacto de las decisiones municipales: comerciantes que recuperaron clientela tras obras de infraestructura, familias que ganaron acceso a servicios más cercanos y colectivos culturales que encontraron espacios para volver a presentarse. La alcaldía local, sin protagonismos exagerados, aparece como la institución responsable de traducir prioridades en obras y programas concretos.
La universidad también tiene un papel en ese entramado. UNIMINUTO reafirma su disposición a acompañar a los gobiernos locales mediante formación, investigación aplicada y proyectos de extensión que aporten capacidades técnicas y recursos humanos a los municipios. Para muchos vecinos, esa articulación entre academia y administración es clave para que las políticas no queden en el papel, sino que se conviertan en resultados visibles en los barrios.
Esa expectativa quedó clara en la voz de la comunidad. En una entrevista recreada para esta nota, el estudiante John Ortiz, de UNIMINUTO Ibagué, resumió el sentir de muchos jóvenes: “Cuando la Alcaldía y la universidad trabajan juntas, las soluciones llegan más rápido y con más sentido. No queremos promesas; queremos proyectos que se vean en los barrios.”
Celebrar el Día del Alcalde es, entonces, felicitar a quienes asumen la complejidad de gobernar desde lo local y, al mismo tiempo, renovar el compromiso de acompañarlos con vigilancia ciudadana, apoyo institucional y propuestas técnicas. Reconocer a los alcaldes del Tolima y de todo el país es reconocer que el progreso se teje en cada municipio y que la colaboración entre autoridades, academia y comunidad es la vía más efectiva para convertir decisiones en bienestar tangible.








