Por: Luna Vargas
La noticia de su candidatura fue registrada por el medio regional Ecos TV en los artículos publicados el 11 y 17 de febrero de 2026, donde se informó que Benavides asume su candidatura y continuidad al proyecto político impulsado por el líder campesino Nilson Liz bajo el lema “una sola voz para el Senado”.
Una candidatura que nace del territorio.
En entrevista, Benavides explicó que su aspiración surge de una decisión colectiva de la ANUC, organización con más de cinco décadas de trayectoria.
Según afirmó, el campesinado colombiano aparece y es reconocido en la Constitución, pero carece de políticas públicas con presupuesto efectivo, resaltando también que su activismo y candidatura no tienen roce entre sí.
“Sería trabajar sobre políticas públicas alrededor del reconocimiento del campesinado, ya que en este momento aparecemos en la Constitución Política de Colombia, pero solo aparecemos en el papel. No hay esas políticas públicas y ese presupuesto que favorezca al campesinado colombiano”.
“No hay diferencia entre el activismo campesino y el papel de senadora, porque el trabajo debe hacerse de la mano con los territorios” aseguró.

Entre sus propuestas principales se encuentran:
- Impulsar políticas públicas de reconocimiento campesino.
- Gestionar un trazador presupuestal para la reforma agraria.
- Fortalecer el papel de la mujer campesina.
- Generar oportunidades para que los jóvenes no abandonen el campo.
La candidata insiste en que la finalidad no es solo acceder a tierras, sino asegurar condiciones reales de productividad y comercialización.
¿Es lo mismo el activismo que legislar?
Benavides sostiene que su trabajo en el Senado mantendrá relación directa con las comunidades, pero la política plantea retos.
Harrison Castañeda, docente universitario y fuente experta consultada, explica que el tránsito del activismo social al escenario legislativo implica diferencias estructurales:
- Las iniciativas deben superar tramites en el Congreso.
- Requieren mayorías políticas.
- Necesitan respaldo de fuerzas dentro del Legislativo.
“El problema no es solo aprovechar leyes, sino implementarlas. Muchas reformas ya existen en el papel, pero no se ejecutan por falta de presupuesto o voluntad política” señala.
Además, advierte que en Colombia el debate sobre la tierra ha estado históricamente relacionado con el conflicto armado y la concentración de propiedad rural, lo que convierte la reforma agraria en tema sensible. De hecho, la Reforma Rural Integral establecida en el Acuerdo De Paz de Colombia refuerza lo dicho anteriormente que el conflicto armado estuvo ligado a problemas de acceso en tierras y abandono estatal de zonas rurales.
De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el campo colombiano tiene importantes brechas sociales y económicas frente a las zonas urbanas, concretamente en acceso a servicios y comercialización. A su vez, entidades como el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) han señalado que la desigualdad de la tierra y la falta de inversión rural siguen siendo retos estructurales para un desarrollo efectivo en el sector agropecuario.
Representación campesina: ¿realidad o discurso?
Uno de los ejes de la candidatura es la idea de que el campesinado carece de atención en el Senado. Sin embargo, el reto no es únicamente institucional es comunicativo también.
En un sondeo ciudadano, Felipe un joven consultado, afirmó no conocer a la candidata ni tener claridad sobre que involucra el activismo campesino. No obstante, reconoció que el agro ha sido abandonado históricamente por el Estado y que las protestas que se han manifestado en este sector reflejan dicha incomodidad.
Este aporte contrasta una brecha entre el movimiento institucional rural y el conocimiento ciudadano urbano.
Presupuesto: punto importante
Ante la pregunta referente sobre cómo financiar sus propuestas, Benavides mencionó el apoyo de un trazador presupuestal para lograr respaldar la reforma agraria.
Para la fuente experta este es el punto determinante: Sin una asignación concreta de recursos y sin presión social de por medio que respalde las iniciativas, las propuestas pueden quedar limitadas a la intención política porque la implementación requiere voluntad del gobierno de turno, articulación institucional y respaldo legislativo.
Continuidad política
De acuerdo con los artículos publicados por Ecos TV, la candidata Benavides representa la continuación del proceso político liderado por Nilson Liz, estableciendo una estrategia grupal para asegurar que el movimiento campesino logre tener voz en el Congreso.
La narrativa que se implementa en esta campaña es que el país depende del campo por ende la justicia social empieza a garantizar condiciones dignas para quienes producen alimentos.
Más allá de la elección
La aspiración de Marisol Benavides abre un debate amplio: ¿Puede el activismo territorial convertirse en política pública efectiva? ¿Es suficiente el origen campesino para garantizar representación real?
La candidatura plantea una apuesta por trasladar históricamente la lucha del campo al ambiente legislativo, todo depende del resultado electoral que definirá si esa voz logra ocupar un lugar en el senado. Sin embargo, el desafío real, como advierte la fuente experta, no será llegar al Congreso, sino transformar las promesas en leyes con presupuesto y entrega real.








