Por: Andrés Camargo
La mayoría de los adultos tiene resultados “normales” en las pruebas rutinarias de función renal, pero un estudio reciente plantea que, incluso dentro de ese rango considerado normal, estar por debajo de lo esperable para la edad y el sexo podría ser una señal temprana de alarma de enfermedad renal crónica, con mayor riesgo de terminar en diálisis o de morir de forma prematura.
Investigadores del Instituto Karolinska en Solna, región de Estocolmo en Suecia, analizaron casi siete millones de mediciones de la Tasa de Filtración Glomerular estimada (TFGe) en más de 1,1 millones de personas de 40 a 100 años, y construyeron “curvas de referencia” similares a los percentiles de crecimiento infantil.
El TFGe es un cálculo que mide qué tan bien funcionan los riñones filtrando la sangre, usando una fórmula que considera el nivel de creatinina en sangre, edad, sexo y, a veces, raza, para estimar cuántos mililitros de sangre filtran los riñones por minuto.
Quienes se encontraban por debajo del percentil 25 de su grupo, aun con valores por encima del umbral clásico de enfermedad renal, mostraron mayor riesgo de insuficiencia renal y mortalidad, lo que abre la puerta a una estrategia de detección más temprana y de prevención primaria.

Una epidemia silenciosa que avanza
La enfermedad renal crónica afecta a unos 850 millones de personas en el mundo, según los últimos datos de la Sociedad Internacional de Nefrología, y se proyecta que en 2040 será la quinta causa de años de vida perdidos a nivel global.
No solo aumenta el riesgo de necesitar diálisis o trasplante, sino que también se asocia con infartos, accidentes cerebrovasculares, infecciones graves, cáncer y muerte prematura, con un fuerte impacto en la calidad de vida y en los costos para los sistemas de salud.
Pese a esta carga, hoy no existe una estrategia consolidada para prevenir la enfermedad renal crónica desde su etapa más temprana, antes de que la función del riñón caiga de forma evidente.
En la práctica, el diagnóstico suele llegar tarde: cuando el marcador principal, la TFGe, ya se ubica por debajo de 60 ml/min/1,73 m², lo que equivale a haber perdido alrededor de la mitad de la capacidad de filtrado de los riñones.
Por qué importa el percentil de la TFGe
La Tasa de Filtración Glomerular estimada (también eGFR, por sus siglas en inglés) sirve como indicador de qué tan bien están filtrando los riñones. De forma sencilla, se puede imaginar como el “caudal” con el que un filtro purifica el agua: cuanto más bajo el percentil, menor capacidad para eliminar toxinas del organismo.
Hasta ahora, los laboratorios suelen informar un número absoluto y, en muchos países, solo llaman la atención cuando ese valor baja de 60 ml/min/1,73 m².
Sin embargo, más del 94 por ciento de los adultos se mantienen por encima de ese umbral, de modo que una inmensa mayoría es catalogada como “normal” sin matices. Un valor de 65 puede ser adecuado para una persona de 85 años, pero preocupante para alguien de 45, y esa diferencia no siempre se refleja en la forma en que se reportan los resultados.
Para resolver este punto, el equipo investigativo propuso usar percentiles de TFGe por edad y sexo, al estilo de las curvas de crecimiento infantil o de las tablas de referencia en las pruebas de respiración (espirometría).
En esas curvas, por ejemplo, estar por debajo del percentil 25 significa que el 75 por ciento de las personas de la misma edad y sexo tienen una función renal mejor, lo que podría indicar un riesgo oculto, aunque el valor absoluto aún se considere “normal”.
El estudio: 1,1 millones de personas y casi 7 millones de pruebas
El trabajo se realizó a partir del proyecto Stockholm CREAtinine Measurements (SCREAM), una gran base de datos que reúne la información de uso de servicios de salud y laboratorios de todos los residentes de la región de Estocolmo.
Los autores incluyeron a adultos de 40 a 100 años que se realizaron al menos una medición de creatinina de forma ambulatoria entre 2006 y 2021.
En total, el estudio capturó a 1.179.501 personas únicas, lo que representa alrededor del 80 por ciento de la población adulta de esa franja etaria en la región, con 6.914.993 mediciones anuales de TFGe.
Para cada edad y para hombres y mujeres por separado, se calcularon las distribuciones de TFGe y se trazaron curvas que muestran los percentiles 10, 25, 50 (mediana), 75 y 90.
Los resultados muestran un descenso progresivo de la mediana de TFGe con la edad: en torno a 104–106 ml/min/1,73 m² a los 40 años, y entre 45 y 50 ml/min/1,73 m² a los 100 años, según el sexo.
La mediana cae por debajo del umbral tradicional de 60 ml/min/1,73 m² recién a los 87 años en hombres y 88 años en mujeres, lo que significa que la mayoría de las personas mayores sigue por encima de ese límite y no llegaría a ser etiquetada como paciente renal con los criterios actuales.
Para verificar que la muestra fuera representativa, los autores ajustaron estadísticamente por las características de quienes no se habían realizado la prueba, usando un método de ponderación por probabilidad inversa, y observaron que las curvas de TFGe apenas se modificaban.
También analizaron grupos con diabetes, hipertensión o enfermedad cardiovascular, que mostraron medianas de TFGe algo más bajas que la población general.

Cuando estar por debajo del percentil 25 sí importa
El aspecto clave del trabajo no fue solo describir estas curvas, sino vincularlas con desenlaces clínicos duros como la necesidad de terapia de reemplazo renal (diálisis o trasplante) y la muerte por cualquier causa.
Para ello, se siguió a los participantes durante una mediana de 10 años, registrando 2.651 casos de insuficiencia renal terminal (KFRT, por sus siglas en inglés) y 223.875 fallecimientos.
Al comparar a las personas ubicadas en el centro de la distribución (percentiles 47,5–52,5) con aquellas en percentiles más bajos, los investigadores observaron que el riesgo de llegar a diálisis o trasplante aumentaba de forma significativa por debajo del percentil 25.
Es decir, estar en el “cuarto inferior” de la función renal para la edad y el sexo, aunque el valor absoluto de TFGe fuera superior a 60, se asociaba con un mayor riesgo de insuficiencia renal a largo plazo.
Las probabilidades de progresar a KFRT en 10 años eran bajas (menos del 1 por ciento en promedio), pero claramente mayores en el grupo por debajo del percentil 25 (0,85 por ciento) que en quienes se encontraban alrededor de la mediana (0,04 por ciento). El riesgo era aproximadamente el doble en hombres que, en mujeres.
Una curva en “U” para el riesgo de muerte
Cuando se analizó la mortalidad, el patrón fue distinto: en lugar de aumentar solo en los percentiles bajos, el riesgo de morir fue más alto tanto en los valores bajos como en los muy altos de TFGe, dibujando una curva en “U”.
Las personas con TFGe por debajo del percentil 25 o por encima del percentil 75 tuvieron más probabilidades de fallecer en el período de seguimiento que quienes estaban en el centro de la distribución.
La explicación probable es que la TFGe no solo refleja la salud del riñón, sino también el estado general del organismo y la masa muscular.
Un valor artificialmente elevado puede aparecer en personas muy frágiles o con pérdida de masa muscular (por ejemplo, por enfermedades crónicas o desnutrición), ya que su creatinina en sangre es baja, lo que hace creer al cálculo que el riñón filtra más de lo que realmente hace.
En otras palabras, un número muy alto no siempre significa un riñón “súper sano”, sino que puede esconder otros problemas de salud.
De las curvas al consultorio: una herramienta para médicos y pacientes
A partir de los datos del estudio, el equipo desarrolló una herramienta en línea que permite a los profesionales de la salud ubicar el valor de TFGe de un paciente en las curvas de percentiles para su edad y sexo, y así contextualizar mejor ese resultado.
La lógica es similar a mostrarle a una familia en qué percentil de altura o peso se encuentra su hijo, pero aplicada a la función renal en la edad adulta.
Los autores del trabajo destacan que su propuesta no busca reemplazar la definición actual de enfermedad renal crónica, sino complementarla.
De manera práctica, sugieren que estar por debajo del percentil 25 o por encima del 75 podría funcionar como una “luz amarilla” que motive a los clínicos a solicitar pruebas de orina, a revisar otros factores de riesgo (como hipertensión, diabetes, obesidad o uso de fármacos potencialmente tóxicos para el riñón) y a intensificar las medidas preventivas.
Al mismo tiempo, los autores reconocen limitaciones importantes, la TFGe basada en creatinina está influida por la masa muscular y otros factores no renales, y los datos provienen mayoritariamente de una población europea, lo que exige prudencia al extrapolarlos a otros contextos étnicos y geográficos.
También señalan que aún falta describir con precisión las distribuciones de TFGe en menores de 40 años y en regiones distintas.

Qué implican estos hallazgos para el futuro
Para los sistemas de salud, incorporar curvas de percentiles de función renal en los informes de laboratorio y en las historias clínicas electrónicas podría facilitar la identificación de personas en riesgo y orientar recursos hacia pruebas de orina, educación al paciente y tratamiento más intensivo de factores de riesgo cardiovascular y metabólico.
Las curvas también podrían servir para optimizar la selección de donantes renales vivos, tal como han sugerido investigaciones previas que calibran el riesgo según la edad y la función renal de base.
Los autores alientan a otros grupos de investigación a construir sus propias curvas a partir de datos locales y a verificar si los puntos de corte identificados se replican en otros países. La idea es avanzar hacia un enfoque más personalizado y preventivo de la salud renal, en el que la aparente “normalidad” de un número no impida ver señales tempranas de alarma.
En una enfermedad silenciosa que suele dar la cara cuando el daño ya es avanzado, aprender a leer entre líneas en las pruebas de laboratorio puede marcar la diferencia entre una vida con riñones funcionales y una vida conectada a una máquina de diálisis.
Para más información de Rizoma:
https://www.uniminutoradio.com.co/rizoma/










