Por: Nicoll Katalina Ortiz Ortiz
En una ciudad en la que el sentimiento de inseguridad se ha transformado en una de las inquietudes diarias más comunes, el diálogo sobre cómo enfrentar la delincuencia vuelve a estar en el centro del panorama político. En ese contexto, Gonzalo Valbuena, el candidato a la Cámara por Bogotá, plantea una fórmula que sintetiza su visión de campaña: “Seguridad con oportunidades”: La idea de su propuesta, según menciona, es ir más allá del endurecimiento de las medidas punitivas y tratar también las condiciones sociales que pueden conducir a la criminalidad.
Según las cifras proporcionadas por la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá, las infracciones como el robo a personas continúan siendo una de las situaciones más informadas en la ciudad, en Bogotá, durante la primera mitad del año 2025 se registraron 66.560 denuncias de hurto, lo cual significó un descenso del 16,5 % en comparación con el mismo periodo de tiempo en 2024, este hecho mantiene a la seguridad como un aspecto importante para los habitantes de la ciudad.
Por otra parte, según varios análisis de medición de victimización y percepción de inseguridad realizados por el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), aplicada a más de 100.000 individuos en el país, muestra como la inseguridad sigue siendo uno de los factores que impactan negativamente en la calidad de vida en las zonas urbanas del país. Bajo esa idea, el candidato propone que una táctica eficaz debe incluir el fortalecimiento de las instituciones, la creación de empleo y la disponibilidad de oportunidades educativas, particularmente en áreas donde los jóvenes enfrentan más obstáculos a nivel económico y social.
Algunos analistas, desde el ámbito académico, creen que esta perspectiva está en línea con una postura que se hace más común en las discusiones acerca de la seguridad pública. El profesor Daniel Cruz, experto en filosofía y ciencias políticas, que fue consultado para este reportaje, afirma que las políticas de seguridad actuales suelen incluir estrategias preventivas y sociales, además de las convencionales medidas de control.
Como señala, la delincuencia urbana no puede ser analizada y corregida solo a partir del castigo; también es necesario considerar factores estructurales como la desigualdad, la exclusión social y la falta de oportunidades. En esa línea, sostiene que las propuestas que integren políticas sociales con la seguridad pueden ayudar a crear soluciones más duraderas en el tiempo, siempre y cuando vengan de la mano de instituciones estables y métodos eficaces de implementación.

La percepción de la ciudadanía también muestra lo complejo del asunto. Juan David Cabrera, un joven de 19 años que vive en Engativá, cuenta que fue víctima de un robo hace algunos años, lo que modificó su percepción acerca de la seguridad en la ciudad. En su opinión, vivir cerca de un CAI no asegura necesariamente un sentimiento constante de protección. Cabrera sostiene que es esencial, además de optimizar la reacción policial ante los delitos, incrementar el acceso a la educación para prevenir que una gran cantidad de jóvenes deban recurrir a participar en actividades delictivas. A pesar de que su testimonio es un recuerdo personal, este refleja una inquietud común entre muchos habitantes de la capital: la urgencia de restablecer la confianza en las instituciones responsables de asegurar la seguridad.
En medio de esta situación, la discusión acerca de la seguridad continúa siendo uno de los temas principales en las campañas políticas en Bogotá. La propuesta de “seguridad con oportunidades”, planteada por Valbuena, intenta insertarse en ese debate mediante la combinación de políticas de prevención social y el fortalecimiento institucional. Como apuntan la ciudadanía y los expertos, el reto consistirá en convertir esas ideas en estrategias concretas que puedan dar respuesta a las preguntas y preocupaciones de una ciudad en la que la seguridad sigue siendo una de las problemáticas más intensas de la población colombiana.








