Hay experiencias que logran entrelazar el arte, la educación y el compromiso ambiental en una sola mañana. Así fue nuestra jornada especial junto a Hoppers: Operación Castor, una película que, más allá de su narrativa animada, se convirtió en el punto de partida para reflexionar sobre el cuidado del planeta. En alianza con WWF Colombia y la entrañable Marce La Recicladora, el Jardín Botánico se transformó en un escenario de aprendizaje colectivo, juego consciente y acción ecológica.

Cuando el cine inspira el cambio Hoppers no solo entretiene: propone una mirada crítica y esperanzadora sobre la relación entre los humanos y la naturaleza. En esta jornada, los personajes de la película se convirtieron en referentes para niñas y niños que participaron en estaciones temáticas, talleres creativos y recorridos guiados. Cada actividad fue pensada para traducir los valores del filme en gestos concretos: separar residuos, reconocer especies nativas, entender el ciclo del agua.
Puedes leer la crítica de la película. AQUI de Hoppers: Operación Castor

La presencia de Marce La Recicladora fue clave para conectar con los más pequeños. Con su energía contagiosa y su enfoque lúdico, logró que el reciclaje dejara de ser una tarea aburrida para convertirse en una aventura. WWF, por su parte, aportó rigor científico y sensibilidad ambiental, guiando charlas sobre biodiversidad urbana y estrategias de conservación que pueden aplicarse desde casa.
La actividad se convirtio en un espacio para sembrar futuro, gracias a lo que se vivio en el Jardín Botánico fue más que una actividad de fin de semana. Fue una apuesta por formar ciudadanía ambiental desde la infancia, usando el cine como catalizador. Como periodista y crítico, celebro este tipo de iniciativas que entienden el poder de las narrativas audiovisuales para movilizar emociones y transformar hábitos. Porque cuando el entretenimiento se alía con la educación, el impacto se multiplica.








