Por: Marcela Gómez
¡Ayuda! es la reciente sátira de suspenso de Sam Raimi. Tras una trayectoria marcada en sus inicios por el humor negro y la sátira, tras haber experimentado con géneros diversos como el drama y el western, la expectativa sobre su nueva película era alta.
El resultado es un regreso triunfal a su estilo original: una mezcla acertada de tensión, suspenso, ironía y el humor que caracterizaron los comienzos del director.

La cinta se apoya fuertemente en sus protagonistas, Rachel McAdams y Dylan O’Brien. Sus personajes, con personalidades y posiciones socioeconómicas opuestas, encaminan la trama hacia situaciones y giros inesperados. La relación que se desarrolla entre ambos resulta atípica, alejándose de los clichés habituales de estas producciones.
Sus interpretaciones elevan la narrativa de supervivencia y mantienen al espectador en vilo sobre el destino de cada personaje. Ambos transmiten rasgos profundos de personalidad, combinando una vulnerabilidad y ferocidad esenciales para el tono satírico de la producción.
Sus actuaciones aportan indicios clave sobre la evolución de sus roles conforme avanza la historia.

Con alto contenido psicológico que enriquece la narrativa, ¡Ayuda! es más que una simple película de supervivencia en una isla desierta: representa el reencuentro de Raimi con sus raíces más viscerales y divertidas, logrando un equilibrio maestro entre el suspenso asfixiante y una sátira ácida hacia el poder corporativo. Es, sin duda, una experiencia que no se pueden perder.








