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Blanco, la ira de Narciso

Esta obra de autoficción mezcla la fantasía con la realidad, tomando la introspección del propio personaje, llamado también Sergio Blanco, como motor principal.

Por: Marcela Gómez

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El dramaturgo Sergio Blanco regresa este 25 de febrero a la sala Fanny Mickey del Teatro Delia Zapata para desafiar los límites de la verdad escénica. A través de un monólogo profundo y descarnado, Blanco utiliza el mito de Narciso para diseccionar el deseo contemporáneo, transformando lo que parece una simple estancia académica en un relato de suspenso absoluto.

Fotografía: Marcela Gómez

Esta obra de autoficción mezcla la fantasía con la realidad, tomando la introspección del propio personaje, llamado también Sergio Blanco, como motor principal. La historia arranca con un viaje a Liubliana para dictar una conferencia, pero pronto se ve envuelto en un encuentro erótico casual que detona diversos estados: desde la reflexión intelectual y la vulnerabilidad personal, hasta un crudo autoconocimiento frente a su entorno y su ritmo de vida.

Fotografía: Marcela Gómez

La puesta en escena es un acierto total. Su montaje minimalista permite que el cuerpo sea el elemento principal, representando de forma efectiva la soledad del hotel y la intimidad de los pensamientos de Sergio.

La obra nos lanza revelaciones profundas sobre la obsesión con uno mismo en la era actual, transitando de la monotonía cotidiana hacia los rincones más oscuros del ser. Lo que comienza como un diario de viaje, pronto se convierte en una pesadilla psicológica; una narrativa en espiral que se cierra sobre sí misma, alejándose de lo lineal para atrapar al espectador.

Cargada de suspenso y análisis psicológico, la pieza encuentra su punto de quiebre en una mancha de sangre hallada en la habitación. Este detalle detona la ira y la obsesión, volviendo a la obra una experiencia inquietante. La ira de Narciso nos sumerge en un laberinto donde la realidad y la imagen propias se desdibujan de forma perturbadora. Es una invitación imperdible a mirarnos en un espejo que no siempre devuelve el reflejo que esperamos.

Se hablo con Aníbal Quiceno codirector de la obra Blanco, la ira del narciso, esto fue lo que dijo.

| Nota del editor *

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