La moda puede ir más allá de las tendencias y convertirse en una oportunidad para promover la inclusión, fortalecer el emprendimiento y transformar vidas. Esa es la apuesta de Cecilia “Chechi” Murillo, fundadora y directora de la Fundación Moda y Flores, una iniciativa que trabaja para visibilizar las capacidades de diferentes poblaciones y generar oportunidades a través de la creatividad, la formación y el trabajo colectivo.
La trayectoria de Murillo está marcada por su experiencia personal y su convicción de que las diferencias no deben convertirse en barreras. Nacida en Antioquia y perteneciente a una comunidad afrodescendiente, vive con una discapacidad física que la llevó a construir una relación particular con la moda, hasta convertirla en una herramienta para fortalecer su autoestima y acompañar a otras personas en procesos de aceptación y desarrollo personal, “Yo nací con una discapacidad física, una agenesia en mi pierna izquierda. Desde muy pequeña me gustaba mucho la moda, les decía a mis amigas cómo vestirse y cómo sentirse bonitas. La moda se convirtió en ese espejo que me permitió aceptarme, reconocer mis capacidades y entender que podía hacer muchas cosas”, relató Murillo al recordar los primeros pasos de una vocación que posteriormente se transformaría en un proyecto social.
Hace 11 años nació la Fundación Moda y Flores, una organización que desarrolla su trabajo en tres líneas principales: el crecimiento personal y la formación, el emprendimiento y la creación de espacios para la expresión artística. Su propósito es acompañar a personas con discapacidad, madres cabeza de hogar, cuidadores y comunidades afrodescendientes, entre otras poblaciones, para que encuentren herramientas que les permitan fortalecer sus capacidades y desarrollar sus proyectos, “Trabajamos desde el ser, porque creemos que primero debemos reconocer quiénes somos, cuáles son nuestras capacidades y qué podemos aportar. También acompañamos procesos de emprendimiento, ayudamos a activar marcas y buscamos alianzas para que las personas puedan mostrar sus productos y encontrar nuevas oportunidades”, explicó la directora de la fundación.

La iniciativa también promueve talleres creativos de crochet, macramé, bordado e intervención de prendas, actividades que permiten explorar habilidades y desarrollar propuestas propias. En su componente de emprendimiento, la organización trabaja principalmente con iniciativas relacionadas con el sistema de la moda, aunque también abre espacios para productos y servicios de otros sectores económicos.
Uno de los escenarios más importantes de esta labor es el Seminario Moda para el Ser: Emprendimiento, Innovación e Inclusión, que este año tendrá lugar el 27 de octubre en Bogotá, bajo el lema El poder de la resiliencia. El encuentro reúne actividades académicas, conferencias, paneles y una muestra comercial, con el objetivo de conectar a emprendedores, organizaciones, empresas y personas interesadas en construir una industria más incluyente, “Este seminario es un espacio que hemos construido durante 11 años. Hemos llegado a más de 30.000 personas y queremos seguir demostrando que la moda también puede hablar de inclusión, de oportunidades y de transformación social. Es un evento abierto al público, en el que las personas pueden aprender, compartir experiencias y conocer emprendimientos”, señaló Murillo.
Uno de los momentos destacados de la programación es la pasarela inclusiva, en la que participan personas con discapacidad, deportistas de alto rendimiento, emprendedores y empresarios. La propuesta busca ampliar la representación en la industria de la moda y demostrar que la diversidad puede ocupar un lugar protagónico en los espacios creativos y comerciales.
Para Murillo, los avances alcanzados reflejan un cambio en la manera en que algunas marcas y diseñadores entienden la inclusión. “Hace 15 años era impensable que una mujer afrodescendiente y con discapacidad hablara de moda y participara en una pasarela. Hoy contamos con marcas y diseñadores que creen en este proceso y que se han sumado para abrir espacios y mostrar que todos tenemos algo valioso que aportar”, afirmó.
Además de su trabajo al frente de la fundación, Cecilia Murillo ha fortalecido su formación en emprendimiento, asesoría de imagen y personal shopper. Su experiencia también la ha llevado a impulsar iniciativas que conectan la creatividad con el desarrollo de negocios, buscando que las personas no solo encuentren espacios para expresarse, sino oportunidades concretas para comercializar sus productos y consolidar sus proyectos.
En 2026, Murillo fue reconocida como Mujer CAFAM, una distinción que se suma a su trabajo en favor de la inclusión y el emprendimiento social. Su historia representa una apuesta por transformar las percepciones sobre la discapacidad y por construir escenarios donde la moda no se limite a la apariencia, sino que contribuya al reconocimiento de las capacidades, la autonomía y la participación de poblaciones que históricamente han enfrentado barreras.
A través de la Fundación Moda y Flores y del Seminario Moda para el Ser, Cecilia Murillo continúa promoviendo una visión en la que la resiliencia se convierte en motor de cambio y la inclusión deja de ser un discurso para materializarse en oportunidades de formación, emprendimiento y participación.








