Por: Juan David Quevedo
El colegio–universidad construido por el Gobierno Nacional en El Tarra, Norte de Santander, permanece cerrado después de cuatro meses de su inauguración, debido a la falta de agua potable y conexión eléctrica. La situación ha impedido el inicio de clases y afecta a más de 600 estudiantes de la región, según información del Ministerio de Educación Nacional.
La infraestructura fue entregada el 3 de diciembre de 2025 como parte de una estrategia estatal para ampliar la cobertura educativa en el Catatumbo, una zona históricamente afectada por el conflicto armado. El proyecto contemplaba la integración de educación básica, media y superior en un mismo espacio, con el objetivo de evitar el desplazamiento de estudiantes hacia otros municipios.

Pese a que las instalaciones están terminadas, el centro educativo no ha podido entrar en funcionamiento. La causa principal es la ausencia de servicios públicos esenciales, condición que impide la operación de aulas, laboratorios y demás espacios académicos.
El problema se originó durante la etapa de planeación. Inicialmente, se indicó que el predio contaba con disponibilidad de acueducto y alcantarillado, lo que permitió avanzar con los estudios y la ejecución del proyecto. Sin embargo, posteriormente se estableció que la red de agua no cubría la zona, situación que no detuvo la construcción.
A pesar de esta inconsistencia, la obra continuó. La licencia fue otorgada a mediados de 2025 y el proyecto se desarrolló bajo la expectativa de resolver el suministro de servicios en una fase posterior. La infraestructura fue finalizada tras varios meses de ejecución, con recursos públicos destinados a fortalecer la educación en la región.

La solución al abastecimiento de agua se gestionó después de iniciada la obra. La administración municipal inició un proceso para construir la red de acueducto que permitiría el funcionamiento del complejo educativo. Sin embargo, la ejecución ha presentado retrasos y ajustes, lo que ha aplazado la entrada de operación del colegio. Según estimaciones actuales, el servicio podría estar disponible en los próximos meses.
En cuanto a la energía eléctrica, aunque existen redes cercanas, la conexión del plantel aún no se ha completado. Este proceso se encuentra en fase final, pero sigue siendo un requisito indispensable para habilitar el uso de las instalaciones.
La falta de servicios ha generado consecuencias inmediatas. El componente de educación superior, que estaría a cargo de una institución regional, no ha podido iniciar actividades ni dotar los espacios académicos. Además, los estudiantes que se proyectaban como beneficiarios han tenido que buscar alternativas en otros centros educativos o permanecer sin acceso a formación.

El caso refleja dificultades en la articulación entre entidades responsables del proyecto. Mientras la construcción de la infraestructura fue impulsada desde el nivel nacional, la provisión de servicios públicos depende de instancias territoriales, lo que ha retrasado la puesta en funcionamiento del colegio.
Cuatro meses después de su entrega, la institución continúa sin uso, pese a estar completamente construida. La apertura del centro educativo depende ahora de la finalización de las obras de acueducto y de la conexión eléctrica, condiciones necesarias para iniciar actividades académicas en una de las regiones con mayores limitaciones en acceso a la educación.








