Con más de 2.200 kilómetros de frontera compartida y cerca de tres millones de migrantes venezolanos, cualquier remezón institucional en Caracas se traduce rápidamente en presiones internas para el Estado colombiano.
Seguridad y economías ilegales
Expertos en seguridad advierten que los periodos de incertidumbre estatal suelen ser aprovechados por grupos armados y redes criminales para:
- Expandir control territorial
- Reconfigurar rutas de narcotráfico y contrabando
- Fortalecer economías ilegales transfronterizas
Zonas como Arauca, Norte de Santander y La Guajira vuelven a encender alertas, especialmente ante posibles vacíos de autoridad del lado venezolano.
Migración: una presión latente
Un eventual endurecimiento político o deterioro económico en Venezuela podría generar un nuevo flujo migratorio, con impacto directo en salud, educación, empleo y convivencia urbana en ciudades como Bogotá, Cúcuta, Barranquilla y Medellín.
El desafío para Colombia es doble: mantener su vocación humanitaria sin poner en riesgo la sostenibilidad institucional.









