El cine tiene momentos memorables, capaces de convertirse en referentes para películas futuras, así como personajes que se convierten en la forma misma de esa visión como ET el extraterrestre, dirigida por el gran Steven Spielberg en 1982, o las últimas obras maestras del género como Interstellar (2014). Esto tiene un punto de partida con Julio Verne, cuyas historias llevó al cine Georges Méliès. Luego vino la creación de 2001: A Space Odyssey, clásico universal de la ciencia ficción de 1968, dirigida por el maestro Stanley Kubrick.

Mientras el cine y las audiencias cambian, la fascinación por el espacio exterior parece no decaer, y mientras los cuestionamientos del ser humano entran en debates constantes sobre la salud de la tierra y su sobreexplotación constante, llega una película que, por fenómenos externos a la misma humanidad corre peligro, alejando de inmediato un sentido de culpa desde la temática de la historia, haciéndola más amable y receptiva para toda audiencia desde el inicio.
Project Hail Mary, Proyecto fin del mundo como se la llamó en el mercado anglo, es una película de aventuras desde el género de la ciencia ficción estadounidense, producida y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller a partir de un guion de Drew Goddard, adaptado de la exitosa novela homónima de Andy Weir publicada en 2021, protagonizada por un Ryan Gosling (Ryland Grace) que se pone en sus hombros la película con gran carisma y una actuación que lleva la cinta por diferentes lugares emocionales que constantemente nutren la historia.

Por otro lado, está Rocky (James Ortiz), su compañero extraterrestre con el que forjan lazos construidos desde el vacío y una soledad que solo el espacio oscuro y profundo parece enfatizar con la constante sensación de infinito, que le entrega un valor especial a estas películas relacionadas con el espacio, ya que está claro que la humanidad no está hecha para incursiones con viajes que toman años, y esa distancia a lo que se le llama Hogar tiene un peso importante en la historia.
La actriz alemana Sandra Hüller (Eva Stratt), luego de notables papeles en películas como la impactante Zona de Interés (2023) y la sorprendente Anatomía de una caída (2023), regresa a la gran pantalla con su primer título mainstream con un papel necesario y clave en el andamiaje de la historia, creando con poco su arco narrativo, pero contundente en las motivaciones necesarias de los dos personajes principales que logran avanzar en cuestionamientos como el valor, la lealtad, la soledad, la muerte y la amistad, que le dan un propósito a la existencia y una razón para continuar.

Proyecto fin del mundo encuentra un equilibrio que le permite al espectador estar entretenido y atento en 2 horas y 36 minutos de duración, pues la historia no sofoca con excesivos dramatismos, gracias a la buena dosis de humor que impulsa casi toda la película y a los procesos comunicativos con Rocky que se dan de manera tranquila y orgánica, sin caer en facilismos que hagan que se pierda la espectacularidad de las imágenes, gracias a un gran trabajo de producción en la construcción de sets reales.
La película se destaca por no utilizar pantallas verdes o azules, priorizando efectos prácticos y tangibles para lograr un realismo inmersivo entre las caminatas espaciales, sumada a la actuación de Gosling que transmite el temor en escena y que nunca aparece como un astronauta indestructible, al contrario de personajes de películas como Armageddon (1998), porque resuelve este tema de manera cruda, pero clave en el guion y su significado frente a la especie humana y su naturaleza.

La producción, con dirección de fotografía de Greig Fraser, construyó sets reales y utilizó efectos físicos, con el personaje de Rocky diseñado por Neal Scanlan, que en pantalla se traduce en una interacción fluida y nada forzada frente a los retos que los dos personajes enfrentarán.
Proyecto fin del mundo es una película que combina divulgación científica,humor que funciona sin ser tonto o repetitivo, acompañado deunemocionante relato accesible y conmovedor. Su mayor logro es recordarnos que la ciencia ficción no solo habla de tecnología, sino de la posibilidad de construir puentes entre las personas que cada vez parecen más difíciles, tanto que idiomas, costumbres, culturas distintas o religiones están todavía más separadas que un viaje de años luz desde nuestro planeta.

En tiempos de incertidumbre global, un mensaje esperanzador resulta tan necesario como cálido con un viaje donde la humanidad se encuentra en el lugar menos esperado bajo la idea de salvarnos a cada uno de nosotros, convirtiendo la prosperidad en una idea general y común, que solo parece posible al borde de la extinción.
Esta aventura especial tiene la capacidad de llevar al espectador a los escenarios más difíciles con las imágenes más espectaculares de lugares lejanos jamás vistos por la humanidad hasta donde sabemos, que regala una voz de aliento, de esperanza y de sobrecogimiento. Tal vez podemos ser mucho mejores de lo que somos hoy, no por nosotros, no por un país o por una bandera, sino porque la esencia del ser humano es tan brillante como oscura, pero que cuando mira al frente con valor y compromiso, es capaz de hacer cosas increíblemente bellas. Juzguen ustedes.








