Dos meses después del terremoto, Pereira sigue enfrentando las huellas de la tragedia

El periodista Óscar Mauricio Carvajal recordó los momentos de angustia que vivió junto a sus padres durante el sismo del 10 de agosto. También hizo un llamado a mantener la solidaridad con las familias afectadas y fortalecer la prevención ante futuros desastres.

Las consecuencias de la emergencia continúan presentes en Pereira. Además de los daños materiales, el desastre dejó huellas emocionales en quienes vivieron el movimiento sísmico y en una ciudad que todavía enfrenta el desafío de recuperarse. Así lo relató el periodista Óscar Mauricio Carvajal, quien se encontraba en la capital de Risaralda junto a sus padres cuando ocurrió el sismo.

“Mi primer pensamiento fue: ‘¡Mis papás, mis papás!’. Dije: “Me voy por mis papás al cuarto”, recordó Carvajal al describir los primeros segundos de la emergencia. Mientras la vivienda de dos pisos se sacudía, el periodista sujetó a sus padres para evitar que intentaran bajar por las escaleras durante el movimiento, “Nos tomamos de los brazos. Yo los sujeté a los dos mientras todo se movía como una licuadora. Empecé a orarle a Dios: ‘Señor, ayúdanos, por favor, ten misericordia”, contó.

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Tras el final del sismo, la familia salió de la vivienda y se encontró con una imagen que anticipaba la magnitud de lo ocurrido, “Creo que lo que más me impactó fue ver, al fondo, una gran nube de humo sobre la ciudad. Dije: ‘¡Pereira se cayó! Aquí pasó algo terrible’”, relató. A las afectaciones materiales se sumaron las fallas en los servicios y las comunicaciones, que dificultaron conocer lo que sucedía en otros sectores y contactar a familiares y colegas.

El panorama fue especialmente doloroso cuando Carvajal recorrió la avenida 30 de Agosto, una de las principales vías de Pereira. Allí encontró establecimientos comerciales, talleres, fábricas, hoteles y edificios afectados. Para el periodista, observar los daños en los lugares que hicieron parte de su vida significó enfrentarse a una pérdida que va más allá de las estructuras físicas, “¿Cómo se puede sentir uno, como pereirano, al ver destruida la ciudad donde nació y creció?”, expresó. Aunque actualmente vive en Bogotá, mantiene un vínculo cercano con Pereira y visita con frecuencia a sus padres.

Las consecuencias del terremoto también persisten en el bienestar emocional de quienes lo vivieron. Carvajal aseguró que los movimientos cotidianos y algunos sonidos todavía pueden despertar temor, incluso cuando no existe una nueva emergencia, “Uno queda muy irritable ante ciertos sonidos. Por ejemplo, una persona grita fuerte o, de pronto, escucha la terminación de una palabra y cree que está temblando. Inmediatamente empieza a mirar todo”, explicó. En su caso, sus padres también continúan afectados por lo ocurrido, una muestra de que la recuperación emocional puede tomar más tiempo que la atención inmediata de la emergencia.

Ante este panorama, el periodista pidió que la solidaridad con las comunidades afectadas no desaparezca con el paso de las semanas. Considera que las instituciones deben continuar trabajando en soluciones de vivienda y ayudas para las familias, mientras los ciudadanos pueden contribuir mediante donaciones y apoyo a quienes perdieron sus fuentes de ingresos, “Hay muchas personas que lo necesitan. También hay microempresarios que vieron truncados sus sueños, gente que le entregó la vida a sus emprendimientos y que, en un minuto y medio, lo perdió todo”, afirmó. Por eso, insistió en la importancia de mantener la atención pública sobre Pereira durante el proceso de reconstrucción.

Finalmente, Carvajal recordó que la prevención debe convertirse en una prioridad para los hogares. Recomendó verificar las condiciones de sismorresistencia de las viviendas con profesionales, organizar rutas de evacuación y preparar elementos básicos como linternas, zapatos accesibles, alimentos no perecederos y un kit de emergencia. Sin embargo, su reflexión también estuvo dirigida a las relaciones humanas y a la importancia de valorar a quienes nos rodean, “Si quiero decirle a alguien que lo quiero mucho y darle un abrazo, ¿por qué no hacerlo ahora? No sabemos qué pueda pasar más adelante ni si esa persona seguirá con nosotros”, concluyó.

| Nota del editor *

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