Por: Andrés Camargo
El Glaciar Thwaites es uno de los cuerpos de hielo más grandes del planeta. Se ubica en la remota Antártida Occidental, territorio que no es reclamado por ningún país, y contiene suficiente hielo para subir el nivel del mar tres metros; por eso fue apodado el “Glaciar del Juicio Final”.
Su desintegración se considera un evento de gran impacto global. Un estudio reciente realizado por la Universidad de Manitoba ofrece nuevos datos cruciales. La investigación se enfocó en su Plataforma de Hielo Oriental (TEIS por sus siglas en ingles).
El TEIS actúa como un tapón o “freno” principal para el flujo de hielo terrestre. Su colapso, por lo tanto, podría desencadenar la aceleración del glaciar completo, con efectos a escala planetaria como el aumento del nivel del mar.
La metodología: Viendo la destrucción a distancia
Los investigadores usaron datos satelitales avanzados de alta resolución con el objetivo de mapear la evolución de las grietas internas del glaciar. Así observaron la plataforma oriental con una precisión sin precedentes.
La tecnología de detección remota permitió ver los desgarros en detalle. Esta técnica ayuda a los científicos a estudiar zonas inaccesibles o muy peligrosas. La investigación explica el mecanismo clave de la desestabilización reciente del TEIS.
El anclaje del glaciar y el esfuerzo de cizallamiento
El TEIS no es hielo flotante libre; es un tapón anclado. Se sujeta a un monte submarino, su “punto de apoyo” (o pinning point). Este anclaje actúa como un freno potente para todo el sistema glaciar.
Sin embargo, el lento y constante movimiento del hielo genera una fricción lateral. Esta fricción produce un esfuerzo de cizallamiento (una tensión interna) que desgarra el hielo sin descanso. Este proceso es la clave de la fragilidad actual de la plataforma, pues la rompe desde dentro.
El colapso en dos actos: Cizallamiento y tracción
Los científicos identificaron que la fracturación sucedió en dos fases claras. La fase inicial mostró la expansión de fracturas de cizallamiento; estas son grietas largas y profundas que corren paralelas al flujo de hielo.
Luego vino la segunda fase, la más destructiva. Esta etapa vio el aumento de las fracturas de tracción, llamadas tensile fractures. Son grietas pequeñas que rompen el hielo perpendicularmente a la tensión, como si fueran cortes transversales.
Las fracturas de cizallamiento crean zonas débiles persistentes; las fracturas de tracción actúan como los puntos de quiebre definitivos. Estas dos etapas juntas presagian la ruptura total de la plataforma.

Las consecuencias globales y las predicciones
La desintegración de esta zona de cizallamiento tiene una influencia crítica: regula el flujo de hielo terrestre que está detrás de la plataforma. Si el tapón de hielo se rompe, el glaciar acelerará su descarga al océano de forma masiva e irreversible.
La investigación confirma que el TEIS está perdiendo su capacidad de contención. El estudio permite modelar el tiempo del colapso de forma más precisa; por lo tanto, se reduce la incertidumbre y permite a las diferentes agencias internacionales contra los desastres naturales preparar planes de contingencia.
Este conocimiento sobre estas grietas internas es crucial para la planificación costera global. Ayuda a mitigar los efectos del aumento del nivel del mar para las próximas décadas, que afectarán a millones de personas, así como los ecosistemas marinos y el desarrollo humano en el mundo.
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