La investigación, la creatividad y la comunicación se han convertido en herramientas para transformar las experiencias de aprendizaje de los estudiantes de los colegios del Minuto de Dios. A través de los semilleros de educomunicación, niños y jóvenes exploran nuevas formas de compartir sus conocimientos, desarrollar habilidades y proponer soluciones a situaciones de su entorno.
Así lo explicó Viviana Reyes, responsable de los procesos de educomunicación en los colegios del Minuto de Dios, durante su participación en el programa RenovAcción Social Sostenible, de UNIMINUTO Radio y Minuto de Dios Radio. La invitada destacó la presentación de aproximadamente 20 proyectos escolares durante la Semana de la Educación, un espacio en el que los estudiantes dieron a conocer sus experiencias en investigación, producción audiovisual y otras áreas del conocimiento.
“Tenemos mucho más para mostrar de lo que sucede en el aula, porque los estudiantes investigan y comunican por fuera de estos espacios”, señaló Reyes, quien explicó que estas iniciativas cuentan con el acompañamiento de docentes y directivos, además de oportunidades para participar en congresos, ferias de investigación y escenarios académicos.
La comunicación como herramienta para aprender
La educomunicación busca que los estudiantes dejen de ser únicamente receptores de información y asuman un papel activo en su proceso formativo. Mediante la elaboración de videos, cortometrajes, fotografías, entrevistas y pódcast, los jóvenes pueden compartir lo aprendido y desarrollar capacidades para investigar, argumentar y comunicar sus ideas.
Para Reyes, esta estrategia también representa una oportunidad para renovar las prácticas pedagógicas. “La educomunicación aparece como una estrategia de socialización de los procesos académicos de los estudiantes y los grupos. El docente participa y guía, pero el estudiante es quien propone, crea pensamiento crítico y discierne sobre su formación”, afirmó.
La docente agregó que estos espacios contribuyen al desarrollo de habilidades para la vida y para el siglo XXI, entre ellas la selección crítica de información, el trabajo en equipo y la capacidad de construir nuevos conocimientos. En su opinión, la investigación permite que los estudiantes vayan más allá de las preguntas que surgen en clase y busquen respuestas relacionadas con sus propias experiencias.
Estudiantes que crean y cuentan sus propias historias
La experiencia de los semilleros también se refleja en las iniciativas lideradas por los propios estudiantes. Durante la Semana de la Educación, Evolet, estudiante del Colegio Ciudad Verde, en Soacha, compartió su perspectiva sobre esta metodología de aprendizaje.
“Para mí, la educomunicación es aprender a través de la comunicación y no solo desde estar sentado siendo el espectador, sino también desde los videos, desde estar comprendiendo y enseñando también”, explicó.
La estudiante señaló que, junto con sus compañeros, ha participado en la elaboración de cortometrajes, fotografías y entrevistas. Estas producciones les permiten presentar diferentes perspectivas sobre las situaciones que ocurren en el salón de clases y explorar otras maneras de expresar sus ideas.
Por su parte, Valery Sofía, estudiante de grado octavo del Colegio Minuto de Dios de Casablanca, relató cómo surgió su iniciativa de crear contenidos para la comunidad educativa. Después de participar en un programa de radio escolar y conversar con la rectora de su institución, comenzó a desarrollar una propuesta para visibilizar las actividades y experiencias que ocurren en el colegio.
“Yo le pregunté al profe Fabián cómo haríamos para crear contenido para el colegio, porque el contenido del colegio es como un poco aburrido, por decirlo así, porque no muestran todo lo que se vive dentro del colegio”, recordó. Su propuesta dio paso a un trabajo colaborativo con docentes y estudiantes, orientado a producir fotografías y contenidos audiovisuales que reflejen la vida escolar.
Para Valery Sofía, uno de los principales objetivos es lograr que más estudiantes participen y reconozcan sus capacidades. “La comunicación no es solo eso, sino también inculcar a las demás personas lo mucho que pueden decir sin siquiera utilizar las palabras”, expresó al referirse a las posibilidades que ofrece el semillero.
Familias y tecnología al servicio del aprendizaje
El acompañamiento familiar es otro de los componentes que destacó Reyes. La docente explicó que cada vez más padres buscan participar en los procesos educativos de sus hijos y explorar herramientas que les permitan apoyarlos desde casa.
Como ejemplo, relató el caso de un estudiante de cuarto grado con una condición del espectro autista, cuyo padre recurrió a la inteligencia artificial para diseñar una forma de reforzar los aprendizajes escolares y ayudarlo a comprender mejor los contenidos. La experiencia muestra cómo las familias pueden buscar alternativas de apoyo ajustadas a las necesidades de los niños.
Sin embargo, la incorporación de herramientas tecnológicas también plantea desafíos pedagógicos y éticos. Ante las restricciones al uso de celulares en los entornos escolares, Reyes considera necesario encontrar nuevas maneras de desarrollar los procesos de comunicación sin depender exclusivamente de los dispositivos.
“La comunicación no puede depender únicamente de los aparatos”, es una de las reflexiones que deja su experiencia con los semilleros. Para la docente, el reto consiste en mantener la creatividad, la investigación y la producción de contenidos, al tiempo que se fortalece el papel del educador como orientador del aprendizaje.
Una educación que fortalece las comunidades
Además de los resultados académicos, los semilleros de educomunicación contribuyen a generar espacios de encuentro entre estudiantes con intereses comunes. La socialización de proyectos les permite conocer otras perspectivas, compartir experiencias y fortalecer sus relaciones con compañeros y docentes.
“Si tienes un conocimiento, transmítelo y, a través de él, forma una comunidad”, afirmó Reyes al destacar la importancia de construir comunidades educativas mediante la investigación y el intercambio de saberes.
Con estas iniciativas, los colegios del Minuto de Dios buscan ampliar las posibilidades de participación de niños y jóvenes, reconocer sus capacidades y ofrecerles herramientas para comunicar sus ideas. La apuesta es que aquello que comienza en el aula trascienda los espacios escolares y contribuya a formar estudiantes capaces de investigar, crear y participar activamente en sus comunidades.








