Colombia, 19 de marzo de 2026 – La Corte Suprema de Justicia se encuentra en un momento decisivo. Una ponencia ya está lista en la Sala de Instrucción para resolver si la magistrada Cristina Lombana debe ser apartada del proceso contra el ministro del Interior, Armando Benedetti, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. El expediente, cargado de tensiones jurídicas y políticas, enfrenta a dos figuras de alto perfil: un magistrado cuestionado por su imparcialidad y un ministro clave en el gobierno de Gustavo Petro.
Benedetti ha insistido en que Lombana no tiene competencia para adelantar el caso y que sus actuaciones han estado marcadas por parcialidad. Entre sus señalamientos figuran la revisión del patrimonio de más de 50 personas cercanas, el allanamiento de su residencia en Puerto Colombia en noviembre de 2025 y la supuesta filtración de decisiones reservadas a la prensa. Para el ministro, estos hechos comprometen la transparencia del proceso y justifican su recusación.
Lombana, por su parte, niega cualquier irregularidad. Afirma que las decisiones han sido tomadas en sala y por unanimidad, y que la investigación por enriquecimiento ilícito corresponde a hechos distintos, ocurridos cuando Benedetti aún era senador. Además, ha contraatacado solicitando que se indague al abogado Wilson Cadena por un posible conflicto de intereses en la apertura de un proceso disciplinario en su contra.

La ponencia, elaborada por el magistrado César Reyes, será discutida en los próximos días. El desenlace definirá si Lombana continúa en el expediente o si se aparta, lo que tendría implicaciones directas en la credibilidad de la Corte y en la estabilidad política del gobierno.
Más allá de lo jurídico, este caso pone a prueba la independencia de la justicia frente al poder político. Si Lombana es apartada, se reforzará la percepción de que la Corte busca blindarse de cualquier sospecha de parcialidad. Si permanece, se enviará un mensaje de confianza en la solidez de las decisiones colegiadas, aunque persistirán las dudas sobre la transparencia del proceso.
El pulso entre Benedetti y Lombana refleja una tensión más profunda: la necesidad de que las instituciones judiciales mantengan su legitimidad en un país donde la política y la justicia suelen cruzarse en escenarios de alta sensibilidad. La decisión de la Sala de Instrucción no solo definirá el futuro de un proceso, sino también la manera en que la ciudadanía percibe la independencia de la Corte Suprema en un momento de gran escrutinio público.








