Por: Katherine Mantilla Vargas
En las aguas tranquilas del pacífico colombiano, no todo lo que flota es parte de la pesca, a veces, el mar devuelve decisiones que pueden cambiar una vida.
El fotógrafo Santiago Escobar Jaramillo explora en su obra El pez muere por la boca el impacto silencioso pero constante del narcotráfico en comunidades costeras como Bahía Solano y Rincón del Mar revelando cómo lo impensable se mezcla con lo cotidiano. La historia que dio origen al proyecto ocurrió en el 2016, cuando el autor, durante una jornada de pesca en Bahía Solano, observó un objeto blanco flotando en el mar.

Lo que parecía un hallazgo curioso terminó siendo un paquete de cocaína, evidencia de una práctica común, las lanchas del narcotráfico arrojan su carga para evadir a las autoridades. Ese momento, fue el anzuelo que transformó su mirada artística. A partir de esa experiencia, el proyecto dejó de ser únicamente un registro visual de peces para convertirse en una exploración profunda de las decisiones que enfrentan los pescadores.
Recoger o no estos paquetes implica debatirse entre la económica y el riesgo latente de la violencia, en ese dilema, el mar deja de ser solo fuente de sustento y se convierte en escenario de tensión. El libro fotográfico retrata cómo estas dinámicas afectan la vida cotidiana de las comunidades. Lo que antes eran tradiciones y rutinas ligadas a la pesca, ahora se ven atravesadas por la presencia indirecta del narcotráfico.


Las historias que emergen no son solo de peligro, sino también de adaptación, resistencia y supervivencia. Además, la obra se construye desde un enfoque participativo, donde las voces de las comunidades tienen un papel fundamental. No se trata solo de observar desde afuera, sino de construir memoria colectiva, permitiendo que quienes viven esta realidad también narren su propia historia.
La trayectoria de Santiago Jaramillo respalda la profundidad del proyecto. Como fotógrafo, arquitecto y curador vinculado a iniciativas como la Comisión de la Verdad de Colombia, Su obra se consolida como un testimonio visual que invita a reflexionar sobre el impacto del conflicto en las comunidades más vulnerables del país.









