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[Opinión] La presión de encajar: jóvenes, redes y percepciones

En Colombia, el 66,3% de las personas ha experimentado algún problema de salud mental en su vida. En mujeres jóvenes entre 18 y 24 años, la cifra sube al 75,4%. Y desde edades más tempranas, las personas entre los 12 y 17 años, han presentado en algún momento un problema de salud mental con una prevalencia de ideación de suicido del 6,6 % y de plan suicida del 1,8 %. 

Por: Juliana Andrea Benítez Rincón

En los pasillos de colegios, universidades, en los chats y en videos de TikTok, parece que el día a día fluye con normalidad. Pero detrás de sonrisas y emociones de júbilo hay algo más profundo que no siempre se dice y no precisamente por pena: es por no sentirse juzgado, o por creer que lo que se está viviendo es “anormal”.

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Hoy se habla más de salud mental a comparación de los años, sí. pero no significa se comprenda. Mucho menos, normalice.

En espacios universitarios como UNIMINUTO en la ciudad de Cali, con más de dos mil estudiantes, apenas un grupo muy reducido ha acudido a servicios psicológicos. Incluso en el semestre de número de consultas más significativo alcanza alrededor de 50, lo cual sigue siendo una cifra baja frente a la realidad emocional que viven los jóvenes en Colombia. Y esto no es enviar a que “corran al psicólogo”, ni a romantizar el estar mal, es una invitación a cuestionar ¿por qué sigue siendo tan difícil aceptar que no estamos bien?

Porque si miramos más allá del campus actual, el panorama es poco alentador. En Colombia, el 66,3% de las personas ha experimentado algún problema de salud mental en su vida. En mujeres jóvenes entre 18 y 24 años, la cifra sube al 75,4%. Y desde edades más tempranas, las personas entre los 12 y 17 años, han presentado en algún momento un problema de salud mental con una prevalencia de ideación de suicido del 6,6 % y de plan suicida del 1,8 %. (saldarriagaconcha, 2018)

Así que, ¿de verdad se cree no tiene relación? ¿O de una realidad que no se está reconociendo? Aquí entra en juego algo más preocupante que datos de encuestas, se trata de la percepción social. Se ha vuelto común escuchar términos como “generación de cristal”, muchas veces usados para invalidar lo que sienten los jóvenes. Y sí, hay que dejar en claro que son comentarios que carecen de empatía y son agresivos.

No es debilidad expresar lo que se siente, venimos de generaciones donde callar era la norma, un deber social inclusive en el entorno familiar, donde hubo abuelas que tuvieron ocho hijos sin haber querido ser madres, que vivieron relaciones violentas y aun así siguieron adelante sin cuestionar, sin nombrar el dolor. De ahí también vienen muchas formas de crianza donde expresar emociones no era una opción.

Hoy los jóvenes hablan, sienten, cuestionan por si mismos ¿eso es fragilidad o es evolución? Para algunos, estos cambios no son aceptados y para otros, son necesarios. Pero lo que sí es claro es que los jóvenes hoy enfrentan múltiples presiones: académicas, económicas, sociales y digitales. Y en medio de todo eso, muchas veces su mayor haiter no es el mundo, es su propia mente.

Las razones por las que algunos estudiantes buscan ayuda son rupturas, conflictos familiares, presión académica. Detrás de eso hay algo más constante: la forma en que se perciben a sí mismos. Y ahí es imposible ignorar el papel de las redes sociales, porque no son solo entretenimiento, son espacios donde se construyen estándares de vida, de éxito y de belleza. Donde todo parece perfecto, editado, filtrado. Y en esa comparación constante, muchos jóvenes terminan sintiéndose insuficientes.

Se normaliza y se cree es “parte de la vida”, la ansiedad se vuelve meme, el cansancio es característica de perezoso, no despertar a las 4:30 am es señal de no ser exitoso, etc.

Aqui es cuando la comunicación deja de ser solo intercambio de mensajes y se convierte en construcción de realidad, es el compromiso para dejar de romantizar el estar mal, las nuevas expectativas y las presiones desde la comparación.

| Nota del editor *

Si usted tiene algo para decir sobre esta publicación, escriba un correo a: jorge.perez@uniminuto.edu

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