Colombia 19 de marzo – La campaña presidencial de Iván Cepeda y su fórmula vicepresidencial Aida Quilcué comenzó en el Cauca con un gesto cargado de simbolismo: un ritual indígena dirigido por autoridades espirituales del pueblo Nasa. La ceremonia, realizada en el resguardo de Páez, buscó armonizar energías, pedir permiso a la madre tierra y fortalecer el compromiso de los aspirantes antes de recorrer el país en clave electoral.
El acto no fue casual. Quilcué, reconocida lideresa indígena y senadora, quiso que el inicio de esta travesía política estuviera marcado por la espiritualidad de su comunidad. Sus padres y sabios Nasa encabezaron la ceremonia, en la que se invocó claridad y equilibrio para quienes asumen “misiones especiales”. La comunidad acompañó con cantos, ofrendas y palabras de respaldo, convirtiendo el evento en un espacio de unión entre tradición ancestral y política contemporánea.
Para Cepeda, este inicio representa más que un gesto cultural: es una declaración de principios. La campaña busca proyectar un mensaje de respeto hacia las raíces indígenas y de reconocimiento a la diversidad que compone el país. “La política debe dialogar con la espiritualidad y con las comunidades que han resistido históricamente”, expresó el candidato durante el encuentro.
El ritual incluyó la petición de permiso a la madre naturaleza, considerada indispensable para quienes emprenden caminos de liderazgo. Según la cosmovisión Nasa, armonizar cuerpo y espíritu es fundamental para evitar conflictos internos y garantizar que las decisiones se tomen con claridad.

La elección de este escenario también tiene un trasfondo político: el Cauca ha sido un territorio marcado por la resistencia indígena y los conflictos sociales. Iniciar allí la campaña es un gesto que busca conectar con las luchas históricas de las comunidades y enviar un mensaje de inclusión.
El reto, sin embargo, será demostrar si este simbolismo logra trascender más allá de lo ceremonial y convertirse en propuestas concretas que conecten con el país entero. La fórmula Cepeda–Quilcué apuesta por un proyecto político que se nutra de las raíces culturales y espirituales de Colombia, pero deberá traducir esa narrativa en políticas públicas que respondan a las necesidades de una sociedad diversa y compleja.
Con este ritual, la campaña no solo marca un calendario electoral, sino también un intento de integrar la cosmovisión indígena en la esfera pública. El inicio en Cauca deja claro que la fórmula quiere caminar el país desde sus territorios más profundos, llevando consigo un mensaje de respeto, espiritualidad y compromiso político.








