Bogotá se prepara para una jornada de movilidad atípica este jueves 5 de febrero de 2026. Más allá del esquema tradicional de Pico y Placa, la capital vivirá su habitual Día sin Carro y sin Moto, una medida ambiental que transforma por completo la dinámica vial de la ciudad y busca reducir la huella de carbono, incentivar el uso del transporte público y promover alternativas como la bicicleta y los desplazamientos a pie.
A diferencia de un día convencional, la restricción no se basa en el número de la placa sino que se convierte en una limitación casi total para vehículos particulares, lo que obliga a los ciudadanos a planificar con antelación sus recorridos para evitar sanciones y contratiempos.
Horario y alcance de la restricción
La medida operará durante 16 horas continuas, desde las 5:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche, periodo en el que no podrán circular carros ni motocicletas particulares sin importar el dígito de la placa. Tampoco estarán exentos los vehículos híbridos o a gas, ni quienes hayan adquirido el Pico y Placa Solidario, permiso que perderá validez durante la jornada aunque será compensado posteriormente por la Secretaría de Movilidad.
En el caso de los taxis, se mantiene su calendario habitual: los vehículos cuyas placas terminen en 7 y 8 tendrán restricción entre 5:30 a. m. y 9:00 p. m..
El incumplimiento de la norma constituye una infracción C.14, con una multa aproximada de $633.000 pesos para 2026, además de la inmovilización del vehículo y su traslado a patios, lo que incrementa significativamente el costo final para el conductor.
Vehículos autorizados y excepciones
Para garantizar la operación normal de la ciudad y los servicios esenciales, sí podrán movilizarse ciertos automotores. Entre ellos se encuentran los vehículos 100 % eléctricos, el transporte público como TransMilenio y SITP, así como taxis que no tengan restricción por placa.
También están autorizados el transporte escolar debidamente identificado, los vehículos destinados al traslado de personas con discapacidad, los vehículos de emergencia como ambulancias y bomberos, y las motocicletas de vigilancia, seguridad privada y mensajería o domicilios. Se suman igualmente las carrozas fúnebres y el transporte de valores.
La jornada, que se ha consolidado como una estrategia anual de sostenibilidad urbana, no solo busca disminuir la congestión y la contaminación, sino también generar conciencia sobre la importancia de diversificar los medios de transporte en una ciudad con más de ocho millones de habitantes.








