Yesica Estefanía Madera Beltrán; Instituto Cooperativo Técnico Agroindustrial Hernán Echavarría Olózaga (ICTA), Madrid, Colombia
En el Instituto Cooperativo Agroindustrial (ICTA), la educación ha trascendido los límites del aula para convertirse en una experiencia de vida integral. Bajo una metodología de trabajo por proyectos, la institución ha consolidado un ecosistema de innovación donde la técnica agrícola y el desarrollo humano caminan de la mano. Esta dinámica permite que los estudiantes no solo comprendan la tierra, sino que aprendan a transformarla con conciencia y propósito.
Desde los laboratorios y espacios de práctica, se ha venido construyendo una sólida cultura de producción que materializa el conocimiento en soluciones tangibles: desde la biotecnología aplicada en fertilizantes orgánicos y el diseño de canecas inteligentes, hasta la sofisticación en la transformación de alimentos con la elaboración de yogur y esencias. Cada producto es el resultado de un proceso de investigación donde la ciencia se pone al servicio de la sostenibilidad y el progreso rural.
Sin embargo, el impacto del ICTA este año ha alcanzado una nueva dimensión. Entendiendo que el liderazgo auténtico nace desde el interior, desde la Pastoral se ha impulsado un avance significativo hacia la transformación espiritual. Este enfoque busca que cada estudiante no solo desarrolle sus capacidades técnicas, sino que encuentre un sentido trascendente en su labor. El cambio a nivel espiritual fortalece los valores éticos y la resiliencia, permitiendo que cada joven se proyecte como un líder integral que se desarrolla desde sus propias ideas y convicciones.
Al empoderar al estudiante como protagonista de su creación y de su propio crecimiento personal, el ICTA está sembrando las bases de una generación que no solo habita el campo, sino que lo lidera con ingenio, integridad y un profundo sentido de comunidad.
Proyecto Destacado: Conciencia Ambiental a través de la Tecnología.
Iniciativa: Basurero Inteligente con Energía Solar.
Alejandra Cantillo Vivas; Instituto Cooperativo Técnico Agroindustrial Hernán Echavarría Olózaga (ICTA), Grado 11, Madrid, Colombia

Históricamente, el manejo de residuos en los espacios de descanso representaba un desafío: botellas, papel y desechos orgánicos solían mezclarse sin una clasificación adecuada. Ante esta problemática, surgió la creación de un basurero inteligente, un proyecto que este año ha sido optimizado para transformar nuestro entorno escolar. Este sistema usa sensores capaces de reconocer el tipo de residuo depositado y activa automáticamente la tapa de la caneca correspondiente, lo que hace más sencilla y eficiente la separación de residuos, siendo también llamativa para los estudiantes inculcando a su vez una conciencia ambiental.

El basurero funciona a base de energía solar lo que asegura también nuestro compromiso con el uso de energías limpias y el cuidado del medio ambiente en el colegio.
El futuro del planeta está en nuestras manos y cuidar del medio ambiente es nuestra responsabilidad que debe aprenderse desde temprana edad. Propuestas como estas facilitan que los estudiantes desarrollen conciencia ambiental de acostumbrándolos, fomentando hábitos responsables que pueden mantenerse a lo largo del tiempo.
Identidad misional y pastoral en el Colegio ICTA.
Nelly María Jamboos Zabala; Instituto Cooperativo Técnico Agroindustrial Hernán Echavarría Olózaga (ICTA), Madrid, Colombia.

La identidad misional y pastoral en el Colegio ICTA constituye un eje fundamental en la formación integral de la comunidad educativa. Más que un conjunto de actividades, es una apuesta permanente por educar desde los valores del Evangelio, la espiritualidad eudista y el compromiso con una sociedad más humana, fraterna y solidaria. Desde esta perspectiva, la pastoral escolar acompaña y fortalece el crecimiento espiritual, personal y comunitario de estudiantes, docentes y familias, haciendo de la fe una experiencia viva y cercana. Uno de los fundamentos de este proceso es el Principio del Amor, que orienta la vida institucional como una invitación constante a construir relaciones basadas en el respeto, la empatía, la reconciliación y el cuidado del otro.

Este trabajo se fortalece gracias a la Comunidad Juvenil Hogueras y a la articulación transversal con áreas de Convivencia y Expresión, asegurando que la pastoral no sea un momento aislado, sino la esencia misma de nuestra cotidianidad escolar.
Enfoque Inspirador y de Futuro
El ICTA es, hoy por hoy, un laboratorio de vida. Proyectos como el de Alejandra Cantillo nos recuerdan que el ingenio juvenil no tiene límites cuando se pone al cuidado de la casa común, mientras que el acompañamiento de la Pastoral asegura que ese ingenio crezca con raíces éticas sólidas. Así, nuestra institución reafirma su misión: educar mentes brillantes que sepan sentir con el corazón y actuar con las manos. Estamos convencidos de que, al egresar, nuestros estudiantes no solo llevarán un título, sino la luz de una identidad misional que ilumina cualquier camino que decidan emprender.








