Por: Juan David Torres González
El simulacro estará coordinado por el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), pero no será el simulacro básico que siempre se realiza. La propuesta contempla una situación en la que un terremoto de gran magnitud sucede mientras la ciudad enfrenta otras dificultades diarias como temperaturas elevadas, incendios forestales en los Cerros Orientales y mala calidad del aire.

Según el Distrito, Bogotá registra más de cuatro millones de inscripciones para el simulacro de este año, comparado con los más de tres millones del año anterior. La invitación para participar en este ejercicio está orientada a familias, instituciones educativas, empresas, conjuntos residenciales, organizaciones y comunidades que quieran o necesiten evaluar sus protocolos de emergencia.
En el resto del país, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó que 1.046 municipios de los 32 departamentos participarán en el Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias 2026. La jornada también busca evaluar la coordinación entre autoridades y comunidades, así como la comunicación y la toma de decisiones durante una situación de riesgo como un terremoto.

El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), recomienda revisar cada ruta de evacuación, definir puntos de encuentro y acordar con la familia cómo será la comunicación en caso de que una emergencia interrumpa el servicio telefónico. Es importante tener un kit de emergencia y conocer qué riesgos pueden presentarse en la vivienda, en el lugar de trabajo o en la zona de estudio.

El plan de emergencia también debe incluir animales de compañía. Se aconseja contar con correas o guacales, agua, alimento y los medicamentos que puedan necesitar, además de determinar quién será responsable de trasladarlos y guiarlos en estos casos.

Esta actividad no obliga que todas las personas deban salir a la calle, debe adaptarse a las condiciones del lugar y a los riesgos identificados. En algunos casos, será necesario practicar la evacuación; en otros, repasar las medidas de protección que deben aplicarse dentro de un espacio seguro.
Al finalizar el simulacro, los participantes podrán identificar qué salió como se planificó, qué aspectos necesitan mejorar y qué definitivamente no salió bien. La idea es que la jornada no sea únicamente una actividad de ese día, sino que sirva para fortalecer los planes de emergencia y preparar a la ciudadanía para responder de manera organizada cuando ocurra una situación real.








