Ibagué, 24 de marzo del 2026 – La tuberculosis (TB), causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, continúa siendo una de las principales enfermedades infecciosas a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se registran más de 10 millones de casos nuevos y alrededor de 1,5 millones de muertes. Aunque los avances médicos han permitido reducir su impacto en muchos países, la enfermedad no ha desaparecido y sigue afectando especialmente a poblaciones vulnerables.
En Colombia, las autoridades sanitarias han señalado que la TB mantiene una incidencia significativa, lo que obliga a reforzar las estrategias de prevención y diagnóstico temprano. En este contexto, las universidades se convierten en escenarios clave para la educación y la concientización.
El riesgo en los campus universitarios
Los campus universitarios son espacios de alta interacción social: aulas cerradas, bibliotecas, residencias estudiantiles y cafeterías donde cientos de personas conviven diariamente. Estas condiciones favorecen la transmisión de enfermedades respiratorias, incluida la tuberculosis.
La vida universitaria, marcada por largas jornadas de estudio y actividades colectivas, puede generar un ambiente propicio para que la enfermedad se propague si no se toman medidas preventivas. Por ello, las facultades de salud insisten en la necesidad de que estudiantes, profesores y personal administrativo conozcan los síntomas y actúen con responsabilidad.
Síntomas de alerta y diagnóstico temprano
El lema del Día Mundial de la Tuberculosis 2026, “Sí, podemos poner fin a la TB”, subraya la importancia del diagnóstico temprano. Los servicios de bienestar universitario recomiendan prestar atención a señales como:
- Tos persistente por más de 15 días.
- Fiebre nocturna o sudoración excesiva.
- Pérdida de peso sin causa aparente.
- Cansancio o debilidad prolongada.
Ante la presencia de estos síntomas, acudir a un centro médico es fundamental. El tratamiento, basado en antibióticos específicos, puede durar varios meses, pero es altamente efectivo si se sigue de manera adecuada.
Educación y lucha contra el estigma
Uno de los mayores retos en torno a la tuberculosis es el estigma social. Muchas personas evitan hablar de la enfermedad por miedo a ser discriminadas. En el ámbito universitario, la educación sanitaria busca derribar estos prejuicios y promover una cultura de autocuidado.
Las campañas informativas en los campus no solo explican cómo se transmite la TB, sino que también recalcan que cualquier persona puede verse afectada, independientemente de su edad o condición social. Normalizar la búsqueda de ayuda médica es un paso esencial para garantizar comunidades académicas saludables.
Prevención y autocuidado
La prevención sigue siendo la estrategia más efectiva. Entre las recomendaciones destacan:
- Ventilar adecuadamente las aulas y espacios cerrados.
- Evitar compartir objetos personales como vasos o cubiertos.
- Mantener hábitos de higiene, como cubrirse al toser o estornudar.
- Participar en jornadas de tamizaje y chequeos médicos organizados por las universidades.
Estas medidas, aunque sencillas, pueden marcar la diferencia en la reducción de contagios.
Un compromiso colectivo
La tuberculosis en el siglo XXI nos recuerda que las enfermedades infecciosas no son cosa del pasado. Las universidades, como centros de conocimiento y convivencia, tienen la responsabilidad de liderar procesos de educación, prevención y acompañamiento.
El reto es claro: construir comunidades académicas informadas y solidarias, capaces de enfrentar la TB sin miedo ni estigmas. Porque, como señala el lema de este año, “Sí, podemos poner fin a la TB”, y el compromiso empieza en cada aula, cada biblioteca y cada residencia estudiantil.








