Lo que comenzó como un carisma otorgado al padre Rafael García-Herreros se ha transformado, tras más de 70 años, en una de las organizaciones sin ánimo de lucro más influyentes de Colombia: El Minuto de Dios. Más allá de ser una entidad que otorga vivienda o educación, la organización se define hoy como un “don de Dios” para la sociedad, cuyo objeto fundamental es el servicio preferente a los pobres y la búsqueda de su desarrollo integral.
El núcleo misional de la organización se basa en la premisa de la Populorum Progressio del papa Pablo VI: el desarrollo es el paso de condiciones de vida “menos humanas” a condiciones “más humanas”. Esta visión se traduce en acciones concretas, pasar de menos a más educación, de menos a más vivienda, y de menos a más salud.
Bajo el liderazgo del padre Diego Jaramillo Cuartas y la Provincia Eudista Minuto de Dios, la organización mantiene la evangelización como su eje transversal. Para esta entidad, evangelizar no es solo predicar, sino una dimensión profética que incluye celebrar la presencia divina y, sobre todo, servir, siguiendo la máxima de su fundador: “Que nadie se quede sin servir”.
La Organización El Minuto de Dios no es una sola empresa, sino un ecosistema de entidades que funcionan como instrumentos administrativos para cumplir su misión. Entre sus pilares se encuentran:
- Educación: La Universidad Minuto de Dios (UNIMINUTO) y la Corporación Educativa (colegios).
- Desarrollo Rural e Industrial: A través de Fundases, que investiga para el campo, y la Corporación Industrial, que mejora la productividad empresarial.
- Comunicación: Medios como Lumen 2000, la Red de Emisoras Minuto de Dios y el Centro Carismático Minuto de Dios.
- Salud y Familia: Entidades como la Fundación Eudes (atención a pacientes con VIH) y la Comunidad Matrimonial La Alegría.
Para abordar la complejidad de la pobreza, la organización ha estructurado lo que denominan “la flor de los servicios”, doce áreas tácticas de intervención:
- Desarrollo Humano: Buscar que cada individuo sea consciente de su dignidad.
- Dimensión Pastoral: Anuncio del Evangelio en todos los espacios, desde colegios hasta medios de comunicación.
- Educación y Cultura: Formación universitaria, escolar y para el trabajo, junto con el fomento de las artes a través de sus diversos museos, como el de Arte Contemporáneo de Bogotá.
- Atención Humanitaria: Respuesta a emergencias, como la atención actual a los migrantes venezolanos en todo el país.
- Desarrollo Comunitario: Empoderamiento de las comunidades para que sean sujetos de su propio desarrollo mediante la interacción, no la mera intervención.
- Vivienda e Infraestructura: Un hito histórico con más de 160,000 acciones entre viviendas nuevas y mejoramientos a lo largo de su trayectoria.
- Desarrollo Rural Integral: Acompañamiento al campesino mediante biotecnologías y cuidado del medio ambiente.
- Desarrollo Empresarial: Apoyo a emprendimientos de estudiantes y comunidades.
- Generación de Ingresos: Fomento del empleo digno y el emprendimiento para la subsistencia de los más vulnerables.
- Microfinanzas: Facilitar el acceso responsable al crédito para educación, vivienda y bienes básicos.
- Comunicaciones para el Desarrollo: Uso de radio, televisión y el “continente digital” para educar y evangelizar.
- Alianzas y Mercadeo Social: Colaboración con terceros y aprovechamiento de la confianza que el pueblo colombiano deposita en la obra.
Fiel a la visión del padre García-Herreros, quien se valió desde la radio y la televisión hasta el arte y la cultura para su misión, la organización cuenta con su activo más importante, la confianza y la presencia de Dios, elementos que permiten continuar con una misión que busca, en última instancia, un mundo más incluyente y fraternal.









