Por: Juan David Quevedo
Proyectos liderados por estudiantes evidenciaron cómo la innovación y el compromiso ambiental pueden transformar realidades desde el entorno escolar.
La jornada de premiación del programa Diseña el Cambio 2025 se llevó a cabo el 18 de marzo de 2026 en el Jardín Botánico de Bogotá, con la participación de la Fundación Terpel. El evento reunió a estudiantes de distintas instituciones del país para presentar proyectos enfocados en la sostenibilidad, la innovación y la transformación social, evidenciando el papel de los jóvenes como agentes de cambio en sus comunidades.
Uno de los proyectos presentados fue Siembra Inteligente y Automatización en la Escuela, también conocido como Huerta Escolar DEM, desarrollado en un colegio urbano de Itagüí. La iniciativa surgió ante la falta de zonas verdes y la baja conciencia ambiental en la institución. A partir de ello, los estudiantes crearon una huerta automatizada que integra sensores de humedad, microcontroladores como Arduino y sistemas de riego inteligente que permiten suministrar agua de forma precisa según las necesidades de cada planta.
Además, implementaron recolección de agua lluvia mediante canales y tanques, el uso de paneles solares para el suministro energético y procesos de lombricultivos para la producción de abono natural. El proyecto no solo busca el cuidado ambiental, sino también responder a una inquietud frecuente entre los estudiantes: ¿cómo aplicar en la vida real los conocimientos adquiridos en áreas como programación y mecánica industrial, convirtiendo el aprendizaje en una experiencia práctica y tangible?

En el ámbito de la restauración ecológica, Expedición Tabio, liderado por estudiantes del Colegio Jose de San Martín, sede Lobules, se enfoca en la recuperación del bosque altoandino. Los participantes identificaron que solo el 4% del ecosistema es original debido a la presencia de especies invasoras como el pino y el eucalipto, así como la disminución de polinizadores. Frente a esta problemática, desarrollaron acciones como la creación de bombas de semillas con flores nativas para atraer polinizadores, la siembra de más de 250 arboles como cedro y el roble y el lanzamiento de mas de 1.000 capsulas de restauración. Asimismo, se formaron como guías ambientales, realizaron salidas pedagógicas al bosque y llevaron su conocimiento a otros colegios mediante rutas educativas, promoviendo la idea de que la protección del entorno comienza con la experiencia directa y la conciencia.
Por su parte, Unidos por la Tierra, de la Institución Israel Gamboa, abordó la problemática de los residuos sólidos a partir de la economía circular. El proyecto, organizado en subcomités estudiantiles desde grado sexto hasta once, se encarga de la recolección, clasificación y transformación de materiales como plástico, papel y residuos orgánicos. A través de estos procesos, los estudiantes han logrado recolectar mas de 8.000 kilogramos de residuos en tres años, reutilizándolos en la elaboración de productos como macetas, jabones y papel reciclado. Además, implementan estrategias de comunicación mediante carteles, códigos QR y redes sociales para sensibilizar a la comunidad educativa, fortaleciendo la cultura ambiental y el liderazgo estudiantil.
Finalmente, Metamorfosis: confía en el proceso, desarrollado en la Institución Departamental Tequendama, propuso un enfoque centrado en la transformación social. A través de la creación de un mariposario como aula viva, los estudiantes aprenden sobre el ciclo de vida de las mariposas mientras fortalecen valores como el respeto, la paciencia y el trabajo en equipo. Este espacio permitió recuperar zonas deterioradas del colegio que anteriormente estaban marcadas por el abandono y el vandalismo, transformándolas en entornos de aprendizaje y convivencia. El proyecto demostró que el cambio no ocurre de manera inmediata, sino que se construye a partir de procesos constantes que impactan, tanto el entorno físico como las relaciones entre los estudiantes.

Durante la jornada, todos los equipos fueron reconocidos por su trabajo y compromiso. Sin embargo, el primer lugar fue otorgado a Expedición Tabio, que recibió el premio principal del evento: un viaje a Grecia como reconocimiento a su impacto ambiental, su enfoque educativo y su capacidad de generar transformación en diferentes comunidades. La actividad concluyó resaltando que estas iniciativas no solo responden a problemáticas actuales, sino que también proyectan una visión esperanzadora del futuro del país, liderada por jóvenes comprometidos con su entorno.








