Ibagué, Tolima — La tierra no ha dejado de moverse en el sur del departamento. Desde el pasado viernes 20 de septiembre, el municipio de Chaparral se ha convertido en el epicentro de un fenómeno geológico que mantiene en vilo a las autoridades y a la población: un enjambre sísmico que ya acumula más de 130 eventos telúricos, según el reporte oficial del Servicio Geológico Colombiano (SGC).
La magnitud y constancia de los sismos han obligado a la Alcaldía de Chaparral, en coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), a declarar la Alerta Naranja en la jurisdicción. Esta medida busca activar los protocolos de respuesta inmediata y mantener a los organismos de socorro alistados ante cualquier eventualidad mayor, especialmente por el riesgo de deslizamientos en zonas rurales debido a la inestabilidad del terreno.
Superficiales y constantes: la radiografía de los sismos
De la racha de temblores que sacuden al Tolima, al menos cinco han superado la magnitud de 4.0 en la escala de Richter, siendo el más fuerte uno de 4.2 registrado en la madrugada del 22 de septiembre. Sin embargo, lo que más preocupa a los expertos es la profundidad de estos movimientos.
El SGC ha detallado que se trata de sismicidad tipo cortical. Esto significa que los sismos se están originando a una profundidad muy superficial, oscilando entre los 15 y 21 kilómetros bajo la superficie. Al ser tan llanos, la energía liberada viaja con mayor fuerza hacia arriba, lo que explica por qué eventos de magnitud moderada se sienten con tanta intensidad en la superficie.
Esta liberación de energía está ligada a la compleja red de fallas geológicas activas que atraviesan el departamento del Tolima. Las ondas sísmicas han sido tan fuertes que los reportes de ciudadanos sintiendo el remezón no solo han inundado las redes en Ibagué y los municipios aledaños, sino que han cruzado fronteras departamentales, sintiéndose con claridad en Huila, Valle del Cauca, Risaralda, Cauca y Quindío.
¿Efecto dominó geológico?
A nivel investigativo, los sismólogos del SGC están evaluando una hipótesis particular: la posibilidad de que esta reactivación en las fallas del Tolima haya sido inducida por el fuerte terremoto registrado el pasado 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó. Aunque se encuentran en zonas distintas, la interconexión de las placas tectónicas en el territorio colombiano hace que la redistribución de esfuerzos sísmicos pueda despertar fallas locales meses después de un gran evento.
El llamado a la calma y la prevención
Mientras el enjambre sísmico continúa su curso natural, las autoridades reiteran a los tolimenses la importancia de mantener la calma y no replicar cadenas de desinformación. Es imposible predecir un terremoto, por lo que la recomendación central es la prevención: establecer rutas de evacuación claras en hogares y lugares de trabajo, tener a la mano un kit de emergencias y estar atentos únicamente a los canales oficiales del Servicio Geológico Colombiano y los consejos municipales de gestión del riesgo.
La radio y los medios de comunicación regionales continúan en monitoreo permanente para llevar información verificada y oportuna a todos los rincones del departamento ante el desarrollo de esta contingencia natural.








