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Bogotá y TransMilenio ofrecen otros beneficios que pocos conocen

Con el aumento del pasaje de TransMilenio y del SITP a $3.550 desde enero de 2026, el debate en Bogotá no solo gira en torno al impacto en el bolsillo de los usuarios, sino también sobre los subsidios, el TrasMiPass y los beneficios sociales poco conocidos que el Distrito mantiene para mitigar el alza en poblaciones vulnerables y usuarios frecuentes.

Aunque el aumento de la tarifa de TransMilenio y del SITP a $3.550 desde el 14 de enero de 2026 ha generado inconformidad entre los usuarios, el Distrito insiste en que el sistema cuenta con mecanismos de alivio y programas de apoyo diseñados para reducir el impacto del alza, especialmente en las poblaciones más vulnerables y en los usuarios frecuentes.

Uno de estos mecanismos es el TrasMiPass, un abono mensual que permite realizar un número determinado de viajes por un valor fijo, ofreciendo mayor control del gasto y un costo por trayecto más bajo para quienes usan el transporte público a diario. A esto se suman los subsidios focalizados dirigidos a personas con discapacidad, adultos mayores y ciudadanos en condición de pobreza, quienes pueden acceder a tarifas diferenciales como parte de las políticas de inclusión social del Distrito.

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De acuerdo con la administración distrital, el transporte público de Bogotá enfrenta un déficit estructural, ya que el costo real de cada viaje supera el valor que pagan los usuarios. Esta diferencia es cubierta parcialmente con recursos públicos, lo que convierte al sistema en uno de los principales rubros de gasto del Distrito, pero también en una herramienta clave para garantizar el derecho a la movilidad.

Usuarios frecuentes se quejan de que el valor del transporte sigue aumentando sin que perciban mejoras suficientes en el servicio, denunciando congestión, demoras y sobrecupo, mientras aseguran que el alza impacta de forma directa su presupuesto diario y profundiza el malestar frente a un sistema del que dependen para trabajar, estudiar y acceder a servicios básicos. Foto: creada IA.

Además, se mantienen los apoyos para niños, niñas y adolescentes del sistema educativo oficial, a través de rutas escolares o transferencias económicas para transporte, con el fin de asegurar la permanencia escolar y reducir la deserción. Estos beneficios, aunque poco conocidos, hacen parte de la estrategia para equilibrar sostenibilidad financiera e inclusión social en una ciudad donde millones dependen diariamente del transporte público.

Subsidios con enfoque social e inclusión

Bogotá ha implementado esquemas de subsidios focalizados para proteger a las poblaciones de menores ingresos. Estos apoyos incluyen a personas en condición de pobreza, adultos mayores, víctimas del conflicto y personas en situación de calle, para quienes el acceso al transporte es un componente esencial en los procesos de atención integral, reintegración social y restablecimiento de derechos.

En estos casos, la movilidad se convierte en una herramienta clave para facilitar el acceso a servicios básicos, oportunidades laborales, programas de formación y redes de atención social.

Apoyo a estudiantes y transporte escolar

Dentro de las políticas de inclusión, también se encuentran los subsidios de transporte para niños, niñas y adolescentes que asisten a instituciones educativas oficiales. A través de la Secretaría de Educación del Distrito, se brindan rutas escolares o apoyos económicos para el transporte, con el objetivo de garantizar la permanencia en el sistema educativo y reducir la deserción escolar.

Isabel Segovia Ospina, como Secretaria de Educación de Bogotá, ha hablado de la importancia de la educación y el bienestar infantil, enfocándose en mejorar la calidad educativa, la inclusión, y la atención a primera infancia; aunque los resultados directos sobre “pagos a niños” en TransMilenio son el foco principal, su gestión busca garantizar condiciones dignas y acceso, incluyendo propuestas para mejorar la vida escolar con cultura y deporte, alineándose con iniciativas como “Bogotá Camina Segura.

Este beneficio resulta fundamental para miles de familias que, de otra manera, tendrían dificultades para asumir los costos diarios de movilización hacia los colegios, especialmente en localidades con mayores índices de vulnerabilidad.

TrasMiPass y usuarios frecuentes

En paralelo, el TrasMiPass se presenta como una alternativa para los usuarios frecuentes del sistema. Este mecanismo permite pagar un valor mensual por un número determinado de viajes, ofreciendo mayor previsibilidad en el gasto de transporte para trabajadores y estudiantes, al tiempo que fortalece los ingresos del sistema con mayor estabilidad financiera.

¿Cómo funciona TrasMiPass?

  • Se compra por periodos mensuales.
  • Incluye un paquete de viajes (por ejemplo, para trayectos diarios de trabajo o estudio).
  • Cada validación descuenta un viaje del cupo disponible.
  • Si el usuario agota los viajes, puede recargar su tarjeta de manera normal.

¿Para quién es?

  • Trabajadores y estudiantes que usan TransMilenio o SITP todos los días.
  • Personas que buscan controlar y prever su gasto mensual en transporte.
  • Usuarios frecuentes que realizan varios viajes a la semana.

¿Es un subsidio?

No. TrasMiPass no es un subsidio social, sino un mecanismo comercial. Sin embargo, sí ayuda a reducir el gasto en transporte para quienes hacen muchos viajes, y le permite al sistema contar con ingresos más estables y planificados.

¿Por qué es importante?

  • Alivia el impacto de los aumentos tarifarios en usuarios frecuentes.
  • Mejora la planificación financiera de TransMilenio.
  • Incentiva el uso del transporte público frente al transporte informal o particular.

Un equilibrio complejo

El ajuste tarifario vuelve a abrir una discusión de fondo: ¿cómo asegurar la sostenibilidad del transporte público sin profundizar las brechas sociales? Expertos coinciden en que la respuesta pasa por fortalecer los subsidios focalizados, mejorar la eficiencia operativa y articular la política de movilidad con los programas sociales del Distrito.

En una ciudad marcada por profundas desigualdades, el futuro de TransMilenio no depende únicamente del valor del pasaje, sino de su capacidad para ser un sistema financieramente viable, socialmente justo e incluyente, que garantice el derecho a la movilidad para trabajadores, estudiantes, niños y poblaciones en situación de pobreza.

| Nota del editor *

Si usted tiene algo para decir sobre esta publicación, escriba un correo a: jorge.perez@uniminuto.edu

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