Escucha nuestras emisoras: 🔊 AUDIO EN VIVO |

Escucha nuestras emisoras: 🔈 BOGOTÁ 1430 AM | 🔈 CUNDINAMARCA 1580 AM | 🔈 TOLIMA 870 AM | 🔈 BELLO | 🔈 SOLO MÚSICA

Donald Trump: Un año de mandato en EEUU y la compleja relación con Colombia

Una relación que comenzó muy mal, entre señalamientos de lado y lado pero que hoy en día hay una luz al final del túnel.

Al cumplirse el primer año del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la relación entre Estados Unidos y Colombia atraviesa uno de sus momentos más complejos en décadas. Lo que durante años fue descrito como una “relación especial” entre socios estratégicos se ha transformado en un vínculo tenso, transaccional y marcado por la presión directa.


Desde enero de 2025, el tono quedó claro: la diplomacia tradicional fue desplazada por pulsos públicos, amenazas económicas y decisiones tomadas en clave de seguridad nacional estadounidense. Colombia, históricamente uno de los aliados más cercanos de Washington en la región, pasó a ocupar un lugar incómodo dentro de la agenda hemisférica de Trump.

- Patrocinado -


De la cooperación al pulso diplomático


La crisis de las deportaciones, en enero de 2025, fue el primer gran punto de quiebre. La negativa inicial del gobierno de Gustavo Petro a recibir vuelos de deportación en aviones militares estadounidenses desató una respuesta inmediata del presidente Trump, quien amenazó con aranceles del 25 % a productos clave como el café y las flores, además de restricciones migratorias.


El episodio terminó con Colombia aceptando los vuelos bajo los términos exigidos por Washington, dejando una señal inequívoca: la relación bilateral entraba en una fase donde la presión comercial sustituía a la negociación política. Desde entonces, cada desacuerdo ha estado acompañado de advertencias económicas o migratorias.


Seguridad y drogas: el regreso del enfoque duro


La lucha contra las drogas, pilar histórico del vínculo bilateral, se convirtió en otro foco de tensión. La administración Trump reinstaló una visión estricta de seguridad, relegando los enfoques de desarrollo rural y paz total impulsados por Bogotá.


El endurecimiento del proceso de certificación antinarcóticos y el discurso que separa “al pueblo colombiano” de “su gobierno” reflejan una estrategia clara: aumentar la presión política interna sin romper del todo la cooperación. Para Washington, la producción de cocaína en Colombia volvió a ser tratada como un problema directo de seguridad nacional estadounidense, no como un fenómeno social y económico complejo.


Economía, comercio y el factor China


A la fricción política se sumó una creciente incertidumbre económica. Mientras Trump profundiza su política de “Estados Unidos Primero” y amenaza con nuevos aranceles globales, Colombia ha buscado diversificar sus socios estratégicos, abriendo espacio a China.


Durante 2025, Beijing fortaleció su presencia en infraestructura y comercio, en contraste con los recortes estadounidenses a programas de cooperación, especialmente en áreas ambientales y sociales. La reducción de fondos de USAID y la revisión del gasto exterior evidencian un cambio de prioridades en Washington: menos inversión estructural en la región y más énfasis en el control y la coerción.


Un vínculo en tensión permanente


El balance de este primer año deja una relación inestable y reactiva. Los canales diplomáticos formales han sido reemplazados por gestiones de crisis casi permanentes, y la confianza mutua se ha visto erosionada por la confrontación pública.


Colombia enfrenta ahora un dilema estratégico: defender su autonomía política sin romper una alianza que sigue siendo clave para su economía y seguridad. El primer año del nuevo gobierno de Trump no solo redefinió la relación bilateral, sino que expuso un cambio más amplio en la política estadounidense hacia América Latina, donde la cooperación cede terreno frente a la presión y el cálculo geopolítico.

| Nota del editor *

Si usted tiene algo para decir sobre esta publicación, escriba un correo a: jorge.perez@uniminuto.edu

Otros contenidos

Contenidos populares