La innovación educativa va más allá de incorporar herramientas tecnológicas a las aulas. También implica transformar las prácticas pedagógicas, adaptar los ambientes de aprendizaje y fortalecer la relación entre la escuela y las familias. Así lo explicó Paul Cubillos, director de Innovación y Sistemas de Aprendizaje de la Corporación Educativa Minuto de Dios (CEMID), durante una entrevista en UNIMINUTO Radio, en la que abordó los principales desafíos de la educación frente a los cambios sociales y tecnológicos.
Para Cubillos, uno de los principales retos consiste en reconocer que los estudiantes tienen intereses y formas de aprender diferentes, lo que exige nuevas estrategias de enseñanza y formación docente, “En el binomio de aprender y enseñar, tenemos que trabajar en dos escenarios. Por un lado, están las prácticas de los maestros y la manera en que hacen las cosas de forma diferente. En un segundo escenario están los chicos que llegan hoy a los colegios. No aprenden de la misma manera que quienes llegaron el año pasado”, señaló.
La transformación también contempla el uso de metodologías activas, el aprendizaje basado en proyectos y retos, y el trabajo colaborativo. A estas estrategias se suman herramientas como los tableros inteligentes, la realidad aumentada y las plataformas digitales, cuya implementación requiere acompañamiento y formación permanente para los docentes, “En la escuela tenemos un doble desafío: trabajar con el profesor para fortalecer sus habilidades y competencias, y transformar los medios mediante los cuales llevamos el conocimiento a los estudiantes”, afirmó Cubillos.

Otro de los ejes de esta transformación es la educomunicación, que permite a los estudiantes desarrollar habilidades de expresión, argumentación y comunicación mediante experiencias con medios como la radio y proyectos de creación de contenidos, “Entendemos que todo proceso educativo termina con un proceso de comunicación. Es decir, cuando los seres humanos tenemos la capacidad de comunicar aquello que hemos aprendido y el proceso por el que hemos transitado, demostramos que hemos apropiado ese conocimiento”, explicó.
La participación de las familias también resulta fundamental para fortalecer los aprendizajes. Cubillos explicó que la CEMID desarrolla iniciativas que conectan los contenidos escolares con situaciones cotidianas de los hogares. Entre ellas, destacó un proyecto de educación financiera implementado con un colegio en Soacha y formulado para la Fundación Restrepo Barco. La propuesta permite que los estudiantes apliquen conceptos matemáticos, como el interés simple y el interés compuesto, mediante la elaboración de presupuestos familiares que posteriormente se analizan en el aula. Para el directivo, estas experiencias ayudan a involucrar a los padres en los procesos formativos y a fortalecer la conexión entre la escuela y el entorno familiar.
Cubillos también cuestionó que las pruebas estandarizadas se conviertan en el principal indicador de calidad educativa, pues considera que la preparación exclusiva para estos exámenes puede generar vacíos conceptuales y dificultades en el tránsito hacia la educación superior, “Muchos de los esfuerzos de los colegios en décimo y undécimo se concentran simplemente en preparar a los estudiantes para responderlas. Ahí vemos el primer reto en la trayectoria educativa entre la escuela y la universidad”, señaló.
El directivo invitó a reconocer que el éxito educativo no depende únicamente de los resultados académicos, sino también del desarrollo de competencias socioemocionales y de las oportunidades que encuentran los estudiantes para construir su futuro, “Tenemos casos de estudiantes cuyos resultados en las pruebas Saber no han sido muy buenos y que hoy están en algunas de las mejores universidades del mundo. Por eso, considero que también debemos desmitificar la idea de que, si no te va bien en una prueba Saber, no vas a tener una buena oportunidad en tu vida”, concluyó.








