El café que desafía las alturas de La Calera

Entre los 2.050 y los 2.400 metros de altitud, familias campesinas de este municipio de Cundinamarca experimentan con el cultivo de café. La iniciativa busca diversificar la producción agrícola y abrir nuevas oportunidades económicas para el territorio.

Por: Angie Daniela Espejo Cuevas

En las montañas de La Calera, Cundinamarca, el café comienza a abrirse espacio en un territorio donde pocos imaginarían encontrar este cultivo. Lo que empezó hace aproximadamente 15 años como una iniciativa de pequeños productores hoy avanza hacia una nueva oportunidad para el campo: diversificar los cultivos, aprovechar las condiciones del suelo y construir una propuesta cafetera con identidad propia.

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La experiencia ha despertado el interés de productores de distintas veredas del municipio, quienes han probado variedades como Castillo y Catimore, además de algunas líneas de Borbón rosado. Según Carlos Pedraza, ingeniero agrónomo y contratista de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de La Calera, algunos agricultores ya han obtenido sus primeras cosechas y continúan ampliando sus cultivos.

Actualmente, entre 10 y 12 familias participan activamente en esta apuesta agrícola, que busca convertirse en una alternativa productiva para las comunidades rurales.

El proyecto también plantea una posibilidad de diversificación para terrenos que durante décadas estuvieron dedicados principalmente a la papa y la cebolla. La incorporación del café permite explorar sistemas de cultivo asociados con otras especies, como el plátano, la yuca y la arracacha, con el propósito de aprovechar mejor los espacios productivos y contribuir al mejoramiento de las condiciones del suelo.

Aunque ya existen experiencias de venta en mercados de Fómeque y Choachí, la iniciativa todavía enfrenta desafíos. La evaluación técnica de la calidad del grano y el fortalecimiento de los procesos de postcosecha serán fundamentales para establecer cómo mejorar el producto y diferenciarlo en el mercado.

El siguiente paso es que los agricultores logren trabajar de manera conjunta y consoliden una marca que represente al café de La Calera. La propuesta busca coordinar las cosechas y comercializar la producción de forma asociativa, con el fin de generar valor agregado y ampliar las oportunidades para las familias participantes.

A esta apuesta se suma el potencial turístico de las montañas de La Calera. Los recorridos ecológicos, las caminatas y las rutas en bicicleta podrían complementar la experiencia cafetera y atraer visitantes interesados en conocer los paisajes y las iniciativas productivas de la región.

Así, el café empieza a convertirse en una alternativa para explorar nuevas posibilidades económicas en La Calera. Aunque la consolidación de una marca propia y la evaluación de la calidad del grano siguen pendientes, los primeros avances muestran el interés de las familias por diversificar sus actividades y encontrar nuevas formas de impulsar el desarrollo rural.

La calera, Cundinamarca

| Nota del editor *

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