Por: Danniela Rodríguez
Es el Parque Solar Puerta de Oro, gigantesco complejo fotovoltaico que alcanza un 71 % de avance. Según la Gobernación de Cundinamarca, comenzará operaciones a inicios de 2026.
Serán más de 300 megavatios de capacidad instalada, una inversión que ronda los 1,1 billones de pesos y una extensión cercana a las 1.000 hectáreas. Esto significa que, una vez en funcionamiento, producirá suficiente electricidad para abastecer a 550.000 hogares.
Las dimensiones del parque han sacudido la vida económica y social de la Provincia de Magdalena Centro. La Gobernación estima que el proyecto ha generado más de 1.100 empleos directos, y el 95 % corresponden a habitantes de la región. Además, se han vinculado 49 empresas locales en los diferentes frentes de trabajo.
Los municipios impactados esperan 35.000 millones de pesos anuales en regalías, junto con programas sociales como becas, formación técnica y proyectos para mujeres rurales.

El reto es poner paneles bajo el sol, con la promesa de hacerlo sin sacrificar el entorno natural. Según la Gobernación, el proyecto contempla la conservación de 600 hectáreas, la compensación ambiental en 1.700 más y la siembra de 12.000 árboles.
En materia de emisiones, el impacto es significativo. Dependiendo de la fuente, las estimaciones oscilan entre 155.000 y 361.000 toneladas de dióxido de carbono Pevitadas al año. Para dimensionar la cifra, equivale a retirar de circulación decenas de miles de carros en Bogotá.
Desde lo técnico, el parque representa un alivio para la infraestructura energética del centro del país. La energía que genere será transmitida a través de una línea de 22 kilómetros hasta la subestación San Felipe, en Tolima, reforzando la estabilidad de la red eléctrica.
Esto cobra mayor relevancia cuando fenómenos como El Niño ponen a prueba la dependencia de la energía hidroeléctrica. Con proyectos como este, Colombia avanza hacia una matriz más diversificada, menos vulnerable a las sequías y con un mayor componente de energías renovables.

Aunque ya existen parques solares de gran escala en otras regiones, como Guayepo en Atlántico, que entró en operación en 2024, lo que ocurre en Cundinamarca tiene un valor especial. No se trata de un departamento periférico ni remoto, sino del mismo corazón económico y poblacional de Colombia.
A pesar del optimismo, no todo está resuelto. Quedan por delante desafíos clave: asegurar que las regalías se traduzcan en mejoras para las comunidades, que los empleos no se esfumen al terminar la construcción y que la red de transmisión funcione sin contratiempos.
Está el desafío de la confianza ciudadana. La gente en la región espera que el discurso de “energía limpia” se refleje en tarifas estables y en un servicio confiable. De lo contrario, la promesa del sol podría quedarse en un titular más de inauguración.
Si todo avanza como está previsto, en 2026 el Puerta de Oro será inaugurado como el parque solar más grande de Colombia en operación. Sus más de 700 gigavatios hora de energía limpia al año serán una pieza clave en el engranaje de la transición energética.