Por: Andrés Camargo
En la vastedad del vacío cósmico, se asume que el universo temprano era un lugar turbulento, poblado por galaxias irregulares, grumosas y caóticas.
Sin embargo, una investigación realizada por el Instituto Tata de Investigación Fundamental (TIFR), basándose en datos del Telescopio Espacial James Webb (JWST por sus siglas en inglés), ha revelado una excepción: Alaknanda.
Se trata de una galaxia espiral masiva y perfectamente formada, ubicada en una época en la que el universo apenas tenía 1.500 millones de años.
Este descubrimiento cuestiona las teorías actuales sobre la evolución galáctica, sugiriendo que el orden y la estructura compleja surgieron mucho antes de lo que creíamos posible.
Bautizada en honor a un río del Himalaya, esta galaxia muestra brazos espirales definidos y una intensa formación estelar, características que los astrónomos no esperaban encontrar en un universo tan “joven”.
Una “adulta” en un universo de “niños”
Para comprender la magnitud de este hallazgo, imaginemos el universo temprano como una guardería desordenada.
La mayoría de las galaxias observadas en esa época suelen ser dinámicamente calientes y caóticas; son aglomeraciones de estrellas sin una forma definida.
Las galaxias con discos ordenados y brazos espirales elegantes, como nuestra Vía Láctea, se consideraban una etapa de “madurez” que requería miles de millones de años para estabilizarse.
Sin embargo, el equipo liderado por Rashi Jain y Yogesh Wadadekar ha identificado a Alaknanda (oficialmente catalogada con el ID 42812 en el sondeo UNCOVER) como una galaxia que se diferencia de sus vecinas irregulares.
Alaknanda presenta una morfología de “gran diseño”: un disco bien formado con dos brazos espirales simétricos claramente visibles.
Este es un hallazgo que genera desconcierto; encontrar una galaxia tan ordenada en esa época es como encontrar a un adulto completamente formado en un patio de recreo de preescolar.
“La detección de una galaxia espiral indica que las galaxias espirales masivas y grandes ya estaban en su lugar apenas 1.500 millones de años después del Big Bang”, comenta Jain.

Un río de estrellas en el cielo
Los investigadores eligieron un nombre poético para este objeto singular. Alaknanda es un río del Himalaya, una de las fuentes del Ganges y hermana del río Mandakini.
En la cultura india, “Mandakini” es también el nombre que recibe la Vía Láctea, lo que establece un paralelismo: Alaknanda es una especie de “hermana ancestral” de nuestra propia galaxia.
Pero Alaknanda no es solo una cara bonita. Es una gigante para su época:
- Tamaño: Tiene un diámetro de aproximadamente 10.000 años luz (medida de distancia que recorre la luz en un año en el vacío del espacio).
- Masa: Es extremadamente masiva, conteniendo más de 10.000 millones de veces la masa de nuestro Sol.
- Vitalidad: Es una fábrica de estrellas hiperactiva, produciendo nuevos soles a un ritmo de 63 masas solares por año.
Joyas en un collar: La estructura de la vida galáctica
Gracias a la enorme sensibilidad del JWST y sus instrumentos de infrarrojo cercano, los científicos pudieron ver a través del polvo y el tiempo. Las imágenes revelaron un patrón conocido como “cuentas en un hilo” (beads-on-a-string).
Imagine un collar de perlas: el “hilo” son los brazos espirales de la galaxia, y las “cuentas” son cúmulos intensos donde están naciendo estrellas. En la luz ultravioleta, estas regiones brillan intensamente, delineando la estructura espiral de la galaxia.
El análisis espectral muestra que el 50% de las estrellas de Alaknanda se formaron incluso antes, cuando el universo era aún más joven, lo que implica un crecimiento de gran rapidez.
¿Cómo se formó tan rápido?
La existencia de Alaknanda plantea una pregunta: ¿Qué causó que se formaran estos brazos espirales tan temprano?
Los autores del estudio sugieren dos posibilidades: la acreción suave sugiere que la galaxia pudo haber crecido absorbiendo gas del medio intergaláctico de manera constante y tranquila, en lugar de sufrir choques violentos con otras galaxias, lo que permitió que su disco se mantuviera estable y frío.
Otra opción es la Interacción vecinal; se detectó una pequeña galaxia esferoide cerca de uno de sus brazos, que podría ser una galaxia satélite.
Al igual que la Luna levanta las mareas en la Tierra, la gravedad de esta pequeña vecina podría estar perturbando el disco de Alaknanda, induciendo la formación de sus brazos espirales.
El futuro de la investigación
Alaknanda se suma a un pequeño pero creciente grupo de galaxias que están reescribiendo los libros de texto de astronomía gracias al telescopio Webb.
Futuras observaciones con instrumentos como ALMA permitirán estudiar el movimiento del gas dentro de la galaxia para confirmar si su disco es tan frío y estable como parece.
Por ahora, Alaknanda permanece como un faro en el universo temprano, recordándonos que el cosmos maduró mucho más rápido de lo que nuestros avances científicos habían previsto.
Para más información de Rizoma:
https://www.uniminutoradio.com.co/rizoma/









