Sin embargo, lejos de significar un colapso inmediato del poder, el episodio ha dado paso a un proceso de reacomodo institucional y político dentro del Estado venezolano.
En las horas posteriores a la operación, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela anunció que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumiría la presidencia interina. La decisión buscó enviar un mensaje claro tanto al interior como al exterior del país: no hay vacío de poder y el aparato estatal continúa operando.
El chavismo más allá del liderazgo personal
Analistas coinciden en que el chavismo no puede entenderse únicamente como un proyecto personalista. Durante más de dos décadas se consolidó como una estructura de poder compleja, sostenida por:
- Control institucional (tribunales, fiscalía, órganos electorales)
- Lealtades dentro de la Fuerza Armada
- Redes territoriales y económicas
- Un discurso político centrado en la soberanía y la resistencia frente a actores externos
Desde esta perspectiva, la captura de Maduro puede incluso reforzar temporalmente la cohesión interna del oficialismo, al permitirle activar una narrativa de agresión extranjera que justifica el cierre de filas y el endurecimiento del control político.
Un país en tensión contenida
En las calles venezolanas no se han registrado, hasta ahora, estallidos generalizados. Predomina una sensación de incertidumbre silenciosa, marcada por el temor, la cautela y el control informativo.
Venezuela entra así en una fase crítica: el poder no desapareció, se reorganizó, y su evolución dependerá de factores militares, sociales y diplomáticos en las próximas semanas.









