Foto de EFE Julien Warnand

Casi dos semanas después de que se suponía que Gran Bretaña abandonaría la UE, la primera ministra británica Theresa May teme que el Brexit nunca sucediera mientras lucha por conseguir un acuerdo de divorcio ratificado por un parlamento dividido.

Por ahora la Unión Europea le otorga una segunda demora al Brexit en una cumbre de emergencia, pero los líderes debatirán una extensión más larga con condiciones para evitar que cualquier futuro líder británico ponga en peligro el bloque.

May corrió a Berlín y París en vísperas de la cumbre en Bruselas para pedir a Angela Merkel y Emmanuel Macron que le permitieran posponer un divorcio que supuestamente fue la “liberación” de Gran Bretaña.

May había solicitado a la UE que aplazara la salida del viernes hasta el 30 de junio, pero en Bruselas se estaba discutiendo una “flexión” hasta fin de año o hasta marzo de 2020, dijeron diplomáticos de la UE.

Dicha opción permitiría a Gran Bretaña irse antes si se rompiera el estancamiento del Brexit en Londres, aunque la UE intentará imponer las condiciones que impiden que cualquier sucesor de May haga daño mientras Gran Bretaña se dirige a la salida. Una larga demora en Brexit pondría en duda todo el divorcio al abrir el espacio para un segundo referéndum y una elección, mientras que las duras condiciones probablemente conducirían a un final más rápido de la presidencia de May.