Desde muchas visiones y durante décadas, la cultura japonesa ha propuesto temas interesantes y de gran desarrollo para directoras y directores que encuentran desde la visión tan particular de ese país, cuestionamientos sobre las relaciones humanas, sus emociones y su propio lugar en el mundo abordándolos desde aspectos como la soledad, los lazos familiares, la amistad, el amor y la muerte, diferenciándose de visiones más clásicas hechas por maestros nipones como Akira Kurosawa, Yasujirō Ozu y Kenji Mizoguchi.
En esta oportunidad, ésta visión particular de la cultura japonesa se entrelaza con muchos rasgos occidentales que se confrontan y se enriquecen, como pudo lograr Alain Resnais con la joya: Hiroshima mon amor (1959), Sofia Coppola con la maravillosa Lost in Translation (2003) o también, desde la rodada en Tokio, la luminosa y cálida; Perfect Days (2023) del maestro Wim Wenders, entre otras. En Familia en renta, la directora y exactriz japonesa Mitsuyo Miyazaki, más conocida como Hikari, destacada por escribir, dirigir y producir la película 37 Segundos (2019), y por dirigir tres episodios de la serie de Netflix Beef, se dedica a construir esta historia que también coescribió, sobre la fragilidad humana y la búsqueda de su existencia.

Desde la superficie puede que la película se presente como una comedia, pero la cinta de Hikari encuentra numerosos matices sobre un interesante choque cultural que parece tan exótico como entrañable y que termina por mostrar que el ser humano es un ser vivo que trasciende emociones por medio de sus recuerdos, sus vivencias y dolores que se guardan para resignificarlos constantemente en su días y no se necesita delinear qué nacionalidad o que aspecto tenga, la condición humana es la misma, solo cambia de nombre desde el idioma y se vuelve universal con las imágenes. Este último aspecto se realza con la destacada dirección de fotografía de Takurō Ishizaka, que delimita en cada cuadro, la intención anímica de sus personajes, impulsando con belleza y precisión la intención y expresión de cada uno.

Familia en Renta nos cuenta la historia de Phillip (Brendan Fraser), un actor estadounidense en Tokio que se une a una agencia de “familias de alquiler” para interpretar diferentes roles, según sea la necesidad del trabajo como: padre, hermano, novio etc. La cinta propone cuestionamientos importantes desde las construcciones sociales actuales, en donde sus clientes solitarios, son su nicho, pero termina creando vínculos genuinos y difuminando la línea entre la actuación y la realidad, explorando la soledad desde dos puntos de vista (culturalmente hablando) y la necesidad de conexión humana en el Japón actual, siempre vista con mucha atención.

La cinta hace una exploración de la interacción humana y las falencias emocionales presentes desde la niñez, así como asuntos sin resolver en la juventud y también los tabúes sociales desde lo tradicional, el vacío cotidiano que hay en las estructuras familiares y todas las condiciones estructuralmente rotas que lidia toda sociedad, creando falencias y huecos emocionales que remueven y resuenan toda la vida, pero la directora encuentra puntos de convergencia desde las diferentes subtramas que funcionan para condensar un potente mensaje al final, que termina siendo cautivador con una propuesta visual sencilla y natural, ya que la película busca en su esencia, proponerle al espectador una retrospectiva llena de ramas fértiles en donde es posible acomodar cada personalidad de quien esté viendo, logrando que no se pierda la intención del guion y construyendo una emocional profundidad en todos sus personajes.

También le suma mucho a la película sus buenas actuaciones, como la de Aiko (Mari Yamamoto) que de seguro con una mejor promoción dentro de la temporada de premios en Hollywood, hubiera llegado a nominaciones, o el gran personaje (para mí, el mejor) de Kikuo (Mari Yamamoto), pero igual de destacado, el trabajo de Shinji (Takehiro Hira) o la medida y conmovedora actuación de la pequeña Mia (Shannon Gorman), y un Brendan Fraser, ganador del premio Oscar luego de su interpretación por: La Ballena (2022), construyendo un papel mucho más complejo que lo que aparenta en un principio, mostrando una metamorfosis contenida pero altamente emotiva desde el perfil de su personaje. Todos estos elementos de calidad narrativa, direccional y actoral hacen que Familia en Renta sea una película capaz de generar muchas sensaciones sin artificios y fórmulas demasiado genéricas, para narrar la importancia de aceptar que la vida se moldea frente a las constantes decisiones que se toman, y es más que necesario lograr estar en paz con cada una de ellas. Juzguen ustedes.








