El espacio de la huerta ha estado presente en la historia de nuestra institución, es el lugar donde podemos interactuar con los recursos naturales que nos ofrece los ecosistemas de la sabana de Bogotá. Desde los más pequeños hasta los más grandes disfrutan de la huerta, porque no es solamente su biodiversidad o los cultivos orgánicos que se siembran allí, sino también fomenta la colaboración entre todos los estudiantes, profesores, familias y personal administrativo quienes sienten este espacio como una forma de relacionarse con nuestras raíces y el proceso de obtención de alimentos.

En la actualidad se hizo la recolección de hortalizas como lechuga, espinaca, brócoli, también plantas aromáticas y otros cultivos que fueron entregados a las familias de nuestra institución en bolsas de ensaladas, con el propósito de que los productos cultivados en nuestra huerta lleguen a sus mesas y puedan ser disfrutados en sus hogares.
La participación en este espacio ha contribuido a mejorar la convivencia mediante la realización de talleres de siembra dirigido a los más pequeños, en los que se busca cultivar valores relacionados con el cuidado de la tierra y enseñar la importancia de esta desde los primeros años de aprendizaje.
Un aspecto se debe destacar de la huerta, es su rol en el proyecto IB CAS (Creatividad, Actividad y Servicio), porque permite a los estudiantes cumplir con sus horas de servicio social ejecutando diferentes tipos de tareas, tales como cuidado de animales de la huerta, que van desde gallinas, patos y conejos, así como el mantenimiento y mejoramiento del espacio para garantizar que se conserve en buenas condiciones y continúe generando producción.
Después de realizar el mantenimiento general del espacio, la adecuación del suelo y otras acciones técnicas propias del proceso de siembra, se ha iniciado con el cultivo de arándanos, un fruto que se destaca por la producción en la región donde se encuentra ubicado nuestro colegio Gimnasio Campestre San Rafael, esta iniciativa fortalece el aprendizaje práctico de los estudiantes sobre técnicas agrícolas y manejo de suelo, sino también conecta el proyecto de la huerta con las dinámicas productivas propias de la zona.

La huerta de Gimnasio Campestre San Rafael es un espacio fundamental para la formación integral de nuestra comunidad educativa. Más allá de sólo ser un lugar para cultivar, representa un escenario vivo de aprendizaje, donde la educación ambiental, el trabajo colaborativo y el fortalecimiento en valores, convergen.
La entrega de productos a las familias evidencia que el proceso trasciende en el aula y llega a los hogares, reafirmando la relación entre la institución educativa, comunidad y territorio. Su articulación con el programa de Bachillerato internacional (I.B) por medio del proyecto CAS (Creatividad, Actividad y Servicio) fortalece el compromiso social de los estudiantes, porque les permite desarrollar habilidades prácticas y al mismo tiempo contribuyen a la comunidad.
La incorporación de los cultivos de arándanos fomenta una visión de crecimiento y adaptación a las dinámicas productivas y agrícolas de la región, incentivando al aprendizaje contextualizado, por lo anterior la huerta no sólo cultiva alimentos, sino también conciencia ambiental, identidad y compromiso con el entorno.
Pedro Juan Vera
Estudiante (CAS de agroecología)
Erika Alejandra Peralta
Docente Sistemas Ambientales y Sociedades (SAS)








