
Del aula a los medios: estudiantes fortalecen sus habilidades para comunicar, crear y pensar críticamente
¿Qué queremos contar? ¿Por qué queremos contarlo? ¿Cómo podemos hacerlo para que otros lo comprendan y se conecten con nuestra historia? Estas son algunas de las preguntas que comienzan a surgir cuando los estudiantes dejan de ser únicamente consumidores de contenidos y se convierten en protagonistas de sus propias producciones.
Durante dos ciclos de talleres de formación en educomunicación, estudiantes de los Colegios Minuto de Dios han participado en experiencias orientadas al fortalecimiento de sus habilidades comunicativas, el pensamiento crítico y la creación de contenidos para medios audiovisuales.
Los talleres, liderados por profesionales en medios audiovisuales y diseño, han permitido acercar a los estudiantes a los fundamentos de la radio y a diferentes herramientas para la grabación y edición de video. Sin embargo, el propósito ha ido más allá del aprendizaje técnico: cada ejercicio ha buscado que los estudiantes comprendan que comunicar implica tomar decisiones, interpretar la realidad y construir mensajes con una intención.
Comunicar también es pensar

En este proceso, el pensamiento crítico ocupa un lugar fundamental. Antes de grabar, editar o publicar, los estudiantes son invitados a observar su entorno, preguntarse qué quieren comunicar, identificar qué información resulta relevante y decidir cómo presentar una historia ante una audiencia.
La formación audiovisual parte de una idea esencial: un buena experiencia empieza con una idea, para posteriormente construir una historia a través de la imagen, el sonido y la edición. De esta manera, la cámara deja de ser solamente una herramienta técnica y se convierte en un medio para interpretar, expresar y comunicar una mirada sobre el entorno.
Los estudiantes han explorado conceptos como los diferentes tipos de planos, el uso intencionado del sonido, la construcción del gancho inicial, la estructura de una historia, la estética, el color y el storyboard.
Cada uno de estos elementos implica tomar decisiones: qué mostrar, qué omitir, qué destacar, qué sonido utilizar, qué emoción provocar y qué mensaje queremos dejar en quien observa o escucha. Es allí donde la producción mediática se convierte también en una oportunidad para desarrollar pensamiento crítico.

Aprender haciendo y creando
Los dos ciclos han privilegiado el aprendizaje práctico. Los estudiantes han realizado diferentes ejercicios en los que ponen en juego sus saberes previos y los nuevos conocimientos adquiridos, demostrando que ya cuentan con capacidades, intereses y experiencias que pueden potenciarse mediante procesos formativos continuos.
Uno de los retos planteados fue crear una historia de 30 segundos utilizando diferentes planos, sonido y un gancho inicial. Más que alcanzar una producción técnicamente perfecta, el ejercicio invitó a los estudiantes a pensar en la intención de cada elemento y en la manera en que sus decisiones transforman la forma de contar una historia.
Así, grabar, editar y producir dejan de ser acciones aisladas para convertirse en oportunidades de observar, analizar, preguntar, crear y comunicar.
Un potencial que invita a seguir construyendo

Los resultados de estos dos ciclos permiten reconocer el potencial comunicativo de los estudiantes y la necesidad de continuar fortaleciendo la iniciativa de educomunicación en cada uno de los colegios.
La apuesta es avanzar hacia espacios donde la radio, el video y otros lenguajes comunicativos puedan articularse con el desarrollo del pensamiento crítico, permitiendo que los estudiantes no solo aprendan a producir contenidos, sino que también desarrollen herramientas para analizar los mensajes que reciben, cuestionar lo que encuentran en los medios y construir narrativas propias sobre su realidad.
En este camino, habilidades como comunicar, diseñar, observar, contar historias, utilizar el sonido, generar emociones y crear ideas se convierten en capacidades que trascienden la producción audiovisual y aportan a la formación integral.
De esta manera, la educomunicación se proyecta como una oportunidad para que cada colegio construya sus propios escenarios de participación y creación, reconociendo los talentos de sus estudiantes y convirtiendo sus voces en protagonistas de nuevas historias.
Porque detrás de cada cámara hay una mirada, detrás de cada sonido hay una intención y detrás de cada historia existe una oportunidad para pensar críticamente y comunicar con propósito.








