Liceo Hacienda Casablanca: EcoBot y Toti, guardianes ambientales: Una misión que comienza en casa. 

La experiencia pedagógica “EcoBot y Toti: una misión que comienza en casa” surge de una pregunta sencilla, pero profundamente necesaria: ¿cómo podemos lograr que nuestros niños y niñas comprendan que la contaminación también es un problema de nuestro territorio y que, desde pequeñas acciones, podemos aportar a su disminución? En Madrid, Cundinamarca, esta pregunta se convierte en una oportunidad para vincular el aprendizaje escolar con la vida cotidiana, especialmente con aquello que sucede en nuestros hogares. Por esta razón, el proyecto busca que los estudiantes comprendan que cuidar el planeta no es una tarea lejana, sino una responsabilidad que puede comenzar con decisiones sencillas que todos podemos poner en práctica. 

Esta experiencia está dirigida a los estudiantes de Ciclo 1: Prejardín, Jardín, Transición, primero, segundo y tercero, acompañando su formación ambiental desde experiencias cercanas, lúdicas y significativas.

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En este contexto, EcoBot y Toti llegan al colegio como dos compañeros de una misión ambiental. EcoBot representa la tecnología puesta al servicio del cuidado del entorno. Durante las clases, los estudiantes realizan recorridos en los que pueden programarlo para reconocer y practicar el buen uso de la separación de residuos. A través de estos recorridos, la programación deja de ser solamente una actividad tecnológica y se convierte en una herramienta para comprender una problemática cercana. Además, los niños pueden darle su propia voz a EcoBot y convertirse simbólicamente en robots que comunican mensajes para combatir la contaminación, fortaleciendo la creatividad, la expresión y la apropiación de la misión. 

Toti, por su parte, representa de manera simbólica a la tortuga del río Magdalena. Aunque Toti es un peluche, su presencia permite acercar esta realidad a los niños desde la sensibilidad y el afecto. A través de ella, se conversa sobre la importancia de mantener limpios nuestros ríos y espacios naturales y sobre cómo las acciones que realizamos en casa también pueden tener consecuencias sobre otros seres vivos. Toti nos recuerda que cuidar el agua, reducir los residuos y evitar la contaminación son pequeñas decisiones que ayudan a proteger la vida. 

La experiencia comenzó con una socialización en la que los estudiantes conocieron a EcoBot y Toti, comprendieron el propósito de la misión y conversaron sobre la contaminación y el cuidado de los espacios que habitan. Este primer encuentro permitió presentar el proyecto como una experiencia colectiva y generar en los niños curiosidad, entusiasmo y sentido de pertenencia. Desde entonces, EcoBot y Toti han empezado a acompañarlos en diferentes momentos de la jornada escolar, convirtiéndose en recordatorios cercanos de que mantener limpio y bien cuidado nuestro entorno también hace parte de nuestra responsabilidad.

En este contexto, EcoBot y Toti llegan al colegio como dos compañeros de una misión ambiental. EcoBot representa la tecnología puesta al servicio del cuidado del entorno. Durante las clases, los estudiantes realizan recorridos en los que pueden programarlo para reconocer y practicar el buen uso de la separación de residuos. A través de estos recorridos, la programación deja de ser solamente una actividad tecnológica y se convierte en una herramienta para comprender una problemática cercana. Además, los niños pueden darle su propia voz a EcoBot y convertirse simbólicamente en robots que comunican mensajes para combatir la contaminación, fortaleciendo la creatividad, la expresión y la apropiación de la misión. 

Toti, por su parte, representa de manera simbólica a la tortuga del río Magdalena. Aunque Toti es un peluche, su presencia permite acercar esta realidad a los niños desde la sensibilidad y el afecto. A través de ella, se conversa sobre la importancia de mantener limpios nuestros ríos y espacios naturales y sobre cómo las acciones que realizamos en casa también pueden tener consecuencias sobre otros seres vivos. Toti nos recuerda que cuidar el agua, reducir los residuos y evitar la contaminación son pequeñas decisiones que ayudan a proteger la vida. 

La experiencia comenzó con una socialización en la que los estudiantes conocieron a EcoBot y Toti, comprendieron el propósito de la misión y conversaron sobre la contaminación y el cuidado de los espacios que habitan. Este primer encuentro permitió presentar el proyecto como una experiencia colectiva y generar en los niños curiosidad, entusiasmo y sentido de pertenencia. Desde entonces, EcoBot y Toti han empezado a acompañarlos en diferentes momentos de la jornada escolar, convirtiéndose en recordatorios cercanos de que mantener limpio y bien cuidado nuestro entorno también hace parte de nuestra responsabilidad.

Esta misión se desarrolla desde una perspectiva STEM, articulando desde Tecnología los saberes de Matemáticas, Ciencias, pensamiento, creatividad, comunicación y educación ambiental alrededor de una situación real del contexto. Los estudiantes no solamente reciben información sobre contaminación: observan, preguntan, programan, toman decisiones, expresan ideas y ponen en práctica acciones relacionadas con el manejo adecuado de los residuos. De esta manera, el aprendizaje se construye a partir de experiencias concretas y significativas, buscando que los niños comprendan que la tecnología puede ayudarnos a pensar soluciones y que sus propias acciones tienen valor. 

Sin embargo, la misión no pretende quedarse dentro del colegio. Uno de sus principales propósitos es llevar el aprendizaje hasta las familias, porque una transformación ambiental sostenible necesita comenzar también en los hogares. Por ello, EcoBot y Toti empiezan a visitar las casas de los estudiantes, donde cada familia tiene la oportunidad de conversar sobre sus hábitos, reconocer una acción que pueda mejorar y asumir un compromiso ambiental sencillo y posible. Así, el proyecto busca fortalecer el vínculo entre colegio, hogar y comunidad educativa, convirtiendo a las familias en participantes activos de una misión que tiene como horizonte contribuir, desde pequeñas acciones, a disminuir la contaminación en Madrid, Cundinamarca. El alcance de esta experiencia no está en resolver por sí sola una problemática tan amplia como la contaminación, sino en sembrar una cultura de cuidado que pueda crecer con cada estudiante y cada familia. Separar adecuadamente los residuos, reducir desperdicios, reutilizar materiales, cuidar el agua y mantener limpios los espacios compartidos son acciones sencillas que, cuando se convierten en hábitos y se realizan de manera colectiva, pueden generar cambios significativos. La propuesta busca que los niños descubran que ellos también pueden ser agentes de cambio y que una acción pequeña adquiere mayor fuerza cuando muchas personas deciden hacerla parte de su vida cotidiana

Sindy Lorena Garzón Cabrera 
Lic. en Educación Artística 

| Nota del editor *

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