[Reseña] Halo Infinite, una segunda oportunidad que devolvió la esperanza a una franquicia histórica

Por: Juan David Quevedo

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Pocas franquicias pueden presumir de haber marcado la historia de los videojuegos como Halo. Desde su debut en 2001, el título desarrollado inicialmente por Bungie revolucionó los juegos de disparos en primera persona conocidos como shooters, gracias a una combinación de combate estratégico, una historia de ciencia ficción memorable y un protagonista que terminó convirtiéndose en uno de los personajes más reconocidos de la industria: El Jefe Maestro.

Cuando Bungie dejó la franquicia, el desarrollo pasó a manos de 343 Industries. Sin embargo, Halo 4 y Halo 5 Guardians dividieron a la comunidad. Aunque introdujeron nuevas ideas, muchos jugadores sintieron que la saga había perdido parte de su identidad, Por eso Halo Infinite llegó con la tarea difícil de recuperar la confianza de los fanáticos y demostrar que su esencia seguía viva.

Foto: 343 industries

La campaña comienza con una derrota inesperada. La Infinity, la nave militar más poderosa de la humanidad dentro del universo Halo, es destruida por Los desterrados, una facción formada por antiguos integrantes del Covenant, la alianza alienígena que durante años fue el principal enemigo de la humanidad. En medio del ataque, El Jefe Maestro es derrotado por Atriox y queda perdido en el espacio durante seis meses.

Tras ser rescatado por Fernando Esparza, un piloto militar conocido como Echo 216, despierta sobre Zeta Halo, un gigantesco anillo artificial construido por Los Forerunner, una antigua civilización. Allí comienza una aventura que deja de lado la acción constante para darle espacio al desarrollo de sus personajes.

Foto: 343 industries

Ese es, quizá, el mayor acierto de Halo Infinite. El Jefe Maestro deja de ser el supersoldado que cumple órdenes y muestra una faceta mucho más humana. La culpa por no haber salvado a Cortana sigue presente, carga emocional que marca buena parte de la campaña.

La aparición del Arma, una nueva inteligencia artificial creada para infiltrarse en los sistemas enemigos, construye una de las mejores relaciones de toda la franquicia. Al principio existe desconfianza, pues El Jefe Maestro teme cometer los errores del pasado. Sin embargo, a medida que avanzan las misiones, ambos personajes aprenden a confiar el uno en el otro, dándoles lugar a varios de los momentos más emotivos del juego.

Foto: 343 industries

Los antagonistas también cumplen un papel importante, especialmente Escharum. Más que un villano tradicional, es un guerrero que busca darle sentido a su última batalla enfrentándose al mejor soldado de la humanidad, lo que convierte cada encuentro en un duelo con un peso narrativo notable.

En la jugabilidad es donde Halo Infinite termina de convencer. Por primera vez, la campaña apuesta por un mundo abierto donde el jugador puede explorar libremente parte de Zeta Halo, rescatar soldados de la (UNSC) la organización militar que protege a la humanidad, capturar bases enemigas, eliminar objetivos especiales y mejorar las habilidades del protagonista.

Foto: 343 industries

La gran innovación es el Grappleshot, un gancho integrado a la armadura del Jefe Maestro que permite desplazarse rápidamente, alcanzar lugares elevados, atraer armas o lanzarse sobre los enemigos, una mecánica que transforma por completo la movilidad y hace que los combates sean más dinámicos sin perder la esencia clásica de Halo.

Visualmente, el juego también recupera el diseño que hizo famosa la saga: las armaduras, los vehículos, las armas y los escenarios recuerdan los títulos clásicos, pero con un moderno apartado gráfico que respeta la identidad de la franquicia.

Foto: 343 industries

No todo fue perfecto: Halo Infinite llegó al mercado con poco contenido, errores técnicos y varias funciones que tardaron meses en incorporarse. Ese lanzamiento afectó seriamente su imagen y provocó que muchos jugadores lo abandonaran antes de tiempo.

Después de varias actualizaciones, el panorama cambió por completo. Hoy, Halo Infinite ofrece una campaña sólida, una jugabilidad divertida y una historia que equilibra la acción con el desarrollo emocional de sus personajes.

Foto: 343 industries

Más que un simple regreso, Halo Infinite representa la reconciliación entre una franquicia histórica y una comunidad que llevaba años esperando volver a sentirse en casa. Es un juego que entiende su pasado, aprende de sus errores y demuestra que todavía tiene mucho por ofrecer. Si alguna vez lo dejó pasar por su complicado lanzamiento, quizá este sea el mejor momento para darle una segunda oportunidad.

| Nota del editor *

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