“Los negocios también sufren de azúcar alta”: la receta de psicología e inteligencia artificial para salvar miles de negocios en Colombia

Para El Minuto de Dios, los micronegocios padecen afecciones crónicas comparables a las de cualquier ser humano, por eso, construyeron una forma de examinar, diagnosticar y acompañar a pequeños negocios, cerca de 2.000 ya han recibido ya esta terapia presencial de choque. Aquí la historia.

Levantar la persiana cada mañana suele ser un acto solitario, quien atiende una pequeña miscelánea, una panadería o una venta callejera de empanadas no solo lidia con la inflación y los clientes; a menudo enfrenta en soledad la angustia de los números rojos, las deudas informales del aberrante ‘gota a gota’ y las fracturas familiares provocadas por el agotamiento, en Colombia la economía popular no es una estadística marginal sino el motor que genera cerca del 50% del empleo nacional,

“A veces emprender da soledad. El comerciante está solo con su familia tratando de solventar todo, y uno no se las sabe todas. Es ahí cuando aparece el miedo”, explica Gina Santana Zuleta, subdirectora nacional de Centro Progresa de UNIMINUTO, una entidad que ha decidido abordar la supervivencia de los micronegocios no desde la fría contabilidad tradicional, sino tratándolos como si fueran pacientes en una consulta médica.

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La clínica de las empresas populares

Para el equipo de mentoría de El Minuto de Dios, los micronegocios padecen afecciones crónicas comparables a las de cualquier ser humano, “Nosotros actuamos como el médico: este es tu dolor y esta es la medicina que tengo para aliviarlo, pero también sabemos que hay patologías que atraviesan a casi todos. Ahora está de moda hablar del azúcar alta, los triglicéridos y el colesterol; pues a los pequeños negocios les pasa exactamente lo mismo, tienen problemas comunes como la falta de liquidez o el dolor de cabeza del ‘gota a gota’”, señala Santana.

Bajo esta premisa, la organización entendió que entregar manuales de administración o inyectar capital no servía de nada si la mente detrás del mostrador estaba quebrada, así fue como nació la ‘mentoría psicoempresarial’, una estrategia que sienta en la sala de las casas a estudiantes y profesionales de Psicología y Trabajo Social junto a los tenderos y sus familias.

Durante las cuarentenas de la pandemia de 2020, génesis del programa, el foco estuvo en tramitar el duelo por la pérdida de parientes y el cierre forzoso de locales, hoy, el método se extiende al manejo de la frustración, la resolución de conflictos domésticos y la resiliencia. Cerca de 2.000 micronegocios han recibido ya esta terapia presencial de choque, demostrando que sin estabilidad emocional difícilmente prospera una caja registradora.

Gina Santana Zuleta, subdirectora de Centro Progresa y una de las líderes que promueve la campaña ‘10.000 latidos para volver a empezar’. Foto: UNIMINUTO Radio

La alianza entre la calle y la máquina: ERA y el COD

A esta visión humanista se le sumó recientemente una capa tecnológica de vanguardia, corporación desarrolló a ERA, una inteligencia artificial entrenada para analizar diagnósticos empresariales y sugerir planes de acción personalizados para cada comerciante. Sin embargo, sus creadores rechazan la idea de que un algoritmo pueda reemplazar el contacto humano.

“ERA no hace esto sola, porque no tiene el contexto de la región. ERA puede proponer una solución que funcione muy bien en una gran capital, pero que en un puerto como Buenaventura simplemente no aplique. El contexto lo pone el mentor, el profesor y el estudiante que caminan el territorio”, advierte Santana en diálogo con este medio de comunicación.

A esta herramienta se suma el lanzamiento del Centro de Oportunidad Digital (COD), una plataforma que busca integrar la fragmentada oferta institucional de los 32 departamentos del país. Con un solo clic, un productor de plátano en el Chocó o un artesano de Nariño podrá ver convocatorias de capital semilla, cursos gratuitos, líneas de microcrédito bancario y vitrinas comerciales adaptadas a su departamento, evitando las barreras burocráticas que suelen marginar al comerciante informal.

La plataforma ya opera de manera prioritaria para canalizar auxilios y reactivación económica en los departamentos golpeados por el terremoto del pasado 10 de agosto.

Estudiantes en el terreno: una escuela de doble vía

El verdadero brazo ejecutor del programa está compuesto por miles de universitarios, lejos de limitarse a archivar documentos en oficinas corporativas, los estudiantes en práctica profesional de UNIMINUTO ejercen como entrenadores de campo. Su cercanía con los microempresarios no es casual: muchos de ellos son hijos de comerciantes y conocen de primera mano las estrecheces de una tienda de barrio.

Los resultados de este cruce generacional se cuentan por miles:

  • Más de 4.500 soluciones tangibles implementadas directamente por estudiantes, que van desde aplicaciones móviles y rediseño de procesos administrativos hasta la creación de marcas, empaques y portafolios digitales para negocios que nunca habían tenido presencia en internet.
  • Un cambio estructural en la empleabilidad juvenil, donde el practicante egresa con la experiencia comprobable de haber rescatado unidades productivas reales.

Rumbo a los 100.000 latidos

Tras haber alcanzado cerca de 49 mil micronegocios acompañados en todo el territorio nacional, la meta trazada para el año 2030 es llegar a los 100 mil. Los datos recopilados durante estos años han llamado incluso la atención del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), convirtiendo al programa en un observatorio privilegiado de cómo respira, consume y resiste la economía de base en Colombia.

Escuche a continuación la entrevista:

| Nota del editor *

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