Moda circular de autor: Keidy Palacios convierte prendas descartadas en nuevas historias

En la tercera Jornada de Ecología Integral de El Minuto de Dios, la diseñadora Keidy Palacios presentó una propuesta de moda sostenible que parte del aprovechamiento de prendas de mezclilla destinadas al descarte. Su trabajo combina diseño de autor, reutilización textil y una apuesta por reducir los residuos de la industria de la confección.

La industria de la moda suele estar asociada a la renovación permanente de las tendencias, a la compra frecuente de prendas y a ciclos de consumo cada vez más cortos. Frente a esa lógica, la diseñadora Keidy Palacios plantea otra manera de entender la ropa: recuperar lo que ya existe, prolongar su vida útil y convertir materiales descartados en piezas nuevas, duraderas y diferentes.

Su propuesta fue presentada durante la tercera Jornada de Ecología Integral del Minuto de Dios, donde participó en un espacio de podcast de UNIMINUTO Radio para hablar sobre moda circular, producción sostenible y consumo consciente.

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Para Palacios, el punto de partida es reconocer el problema ambiental asociado a la industria textil y buscar soluciones desde el propio oficio del diseño. “La moda, que es una de las industrias más contaminantes a nivel global”, explicó durante la entrevista, también puede convertirse en un espacio desde el cual aportar a la reducción de ese impacto.

Del descarte a una prenda de autor

La materia prima de la propuesta de Keidy Palacios tiene una característica particular: son prendas que ya cumplieron una o varias etapas de uso y que, por su estado, difícilmente pueden entrar nuevamente en los circuitos tradicionales de donación.

La diseñadora explicó que mantiene una alianza con el Banco de Ropa de El Minuto de Dios, a través de la cual adquiere prendas de mezclilla que no pueden ser donadas porque están rotas, manchadas o presentan otras condiciones que dificultan su reutilización convencional.

La decisión de comprar esas prendas, en lugar de simplemente recibirlas como donación, hace parte también de su manera de relacionarse con la economía social. Según explicó, la adquisición permite que los recursos regresen a una organización que atiende a personas necesitadas, mientras que las prendas encuentran una nueva posibilidad de uso dentro de su proceso creativo.

El resultado no busca conservar la apariencia de una prenda usada. El objetivo es transformarla completamente.

Palacios trabaja las prendas hasta convertirlas en lo que denomina “lienzos”: nuevas superficies textiles construidas a partir de diferentes fragmentos de mezclilla. Sobre esos lienzos se trazan los patrones y posteriormente se confeccionan las nuevas prendas.

El proceso continúa después del corte. Los retazos que resultan de construir los primeros lienzos son nuevamente aprovechados para fabricar superficies más pequeñas. Los hilos y filamentos obtenidos de los procesos de deshilado también se incorporan a nuevas piezas tejidas manualmente. Incluso, explica la diseñadora, los residuos de la fileteadora pueden llegar a convertirse en materia prima para nuevos lienzos.

La meta es reducir al mínimo el desperdicio dentro de la propia producción.

“Comprometiéndonos realmente en ser 0% residuos”, explicó Palacios durante la conversación.

No se trata, por tanto, únicamente de reutilizar una vieja prenda. La circularidad atraviesa diferentes momentos del proceso de diseño y confección: desde la selección de la materia prima hasta el aprovechamiento de los pequeños remanentes que quedan después de cortar y elaborar una nueva pieza.

La mezclilla como material para múltiples vidas

La elección de la mezclilla tampoco es accidental.

Palacios explica que se trata de una fibra resistente, concebida históricamente para prendas de trabajo y capaz de soportar largos periodos de uso. Esa resistencia permite que una misma prenda pueda tener varias vidas y pasar por diferentes propietarios antes de convertirse nuevamente en materia prima.

“así hayan tenido dos y tres vidas, dos y tres dueños, todavía sigue resistiendo”, señaló la diseñadora.

Esa característica cambia la relación con una prenda que ya cumplió su ciclo inicial. En lugar de verla como un residuo, el diseño circular la interpreta como un material que todavía conserva valor.

También existe una consideración ambiental detrás de esta elección. La mezclilla convencional requiere procesos de producción, coloración y lavandería que demandan recursos. En el caso de Palacios, las prendas recuperadas ya han pasado por esos procesos antes de llegar a su taller.

Por eso, su trabajo parte de una materia prima que ya fue producida y utilizada. El propósito es evitar que termine prematuramente en un vertedero y aprovechar las propiedades que todavía conserva.

Cinco acciones para cambiar la relación con la ropa

La propuesta de Keidy Palacios no se limita a su marca. Durante la entrevista, la diseñadora presentó lo que denomina las cinco R de Keidy Palacios, una serie de acciones que pueden trasladarse a la vida cotidiana.

La primera es reparar: antes de desechar una prenda u otro objeto, buscar la posibilidad de arreglarlo y prolongar su vida útil.

La segunda es regalar. Una prenda que dejó de ser útil para una persona puede seguir teniendo valor para otra. En esa lógica, aquello que alguien considera viejo puede representar algo nuevo para quien lo recibe.

La tercera es reutilizar, es decir, volver a mirar aquello que permanece guardado en el armario y encontrar una manera diferente de usarlo, modificarlo o incorporarlo a una nueva prenda.

La cuarta es restringir, entendida como una invitación a reducir las compras innecesarias y preguntarse antes de adquirir algo si realmente hace falta.

La quinta es recuperar. En el caso de su marca, esa palabra tiene un significado particular: recuperar materiales, pero también historias y posibilidades de uso.

La propuesta introduce así una idea que va más allá de la ropa: la sostenibilidad como estilo de vida. Para Palacios, no es necesario cumplir todas las acciones para comenzar a modificar los hábitos de consumo. Una sola decisión puede reducir la cantidad de objetos que terminan convertidos en residuos.

Frente al fast fashion, prendas que buscan permanecer

Uno de los temas centrales de la conversación fue la relación entre la moda circular y el llamado fast fashion, un modelo caracterizado por ciclos rápidos de producción, consumo y renovación de prendas.

Palacios cuestiona una cultura en la que una persona puede sentir que necesita comprar ropa incluso cuando tiene un armario lleno. Durante la entrevista planteó una escena cotidiana: recibir una invitación y pensar que no hay nada que ponerse, aunque existan numerosas prendas disponibles en casa.

A ese comportamiento se suma, según su reflexión, la presión generada por las redes sociales. Una prenda puede dejar de percibirse como atractiva simplemente porque ya apareció en una fotografía o porque fue utilizada recientemente.

Su respuesta es diseñar prendas que no dependan de una temporada específica ni de una tendencia pasajera.

La resistencia de la mezclilla ayuda a esa intención, pero también existe una decisión estética. Sus diseños buscan que la ropa tenga una vida prolongada y que pueda utilizarse en diferentes ocasiones.

La diferencia aparece también en el carácter único de cada pieza.

La imperfección como parte de la exclusividad

Una de las particularidades de la propuesta de Keidy Palacios es que la reutilización determina también el resultado visual.

Los jeans que llegan al taller no tienen exactamente el mismo tono, desgaste, textura o historia. Cada uno fue usado de manera diferente y tuvo propietarios distintos. Al desmontarlos y reconstruirlos en nuevos lienzos, esas diferencias permanecen.

Por eso, aunque la diseñadora pueda reproducir un mismo modelo, difícilmente habrá dos prendas exactamente iguales.

Esa característica convierte la circularidad en parte de la identidad de la marca.

La exclusividad no proviene de utilizar materiales difíciles de conseguir o de producir grandes cantidades de una misma referencia. Surge, precisamente, de trabajar con materiales que ya existen y que tienen características distintas.

En lugar de eliminar las diferencias entre los textiles para conseguir uniformidad industrial, el proceso las incorpora al diseño.

La ropa recuperada deja entonces de ser identificada como un producto de segunda categoría. Se convierte en una prenda de autor, con una construcción particular y una historia material propia.

Sacar al jean de su lugar convencional

Palacios también propone modificar la idea tradicional de que la mezclilla pertenece exclusivamente a la ropa urbana o informal.

Su colección está dirigida a una mujer que define como ejecutiva y sofisticada. Las prendas utilizan el jean recuperado, pero lo llevan hacia otras formas, siluetas y contextos de uso.

Ese desplazamiento tiene una consecuencia interesante: el material sigue siendo reconocible, pero su significado cambia.

Un pantalón que pudo haber terminado en un vertedero puede convertirse en una pieza de diseño para una ocasión formal. Un retazo puede integrarse a un tejido. Un conjunto de prendas diferentes puede transformarse en una nueva superficie textil.

La propuesta cuestiona así la idea de que reutilizar implica necesariamente producir objetos informales, artesanales o de menor valor estético.

“No es compro, uso, boto”: la responsabilidad después de la compra

Uno de los planteamientos más claros de Palacios durante la entrevista fue su crítica al modelo lineal de consumo.

Para la diseñadora, la responsabilidad no termina cuando una persona compra una prenda. Después de utilizarla aparece una nueva pregunta: ¿qué hacer con ella cuando ya no la queremos o cuando deja de cumplir su función inicial?

Su planteamiento puede resumirse en una secuencia diferente: comprar, usar y asumir la responsabilidad sobre lo que ocurre después.

Esa perspectiva modifica el papel del consumidor. Ya no se trata solamente de escoger qué comprar, sino también de pensar cuánto tiempo puede utilizarse una prenda, si puede repararse, regalarse, transformarse o convertirse nuevamente en materia prima.

Para Palacios, incluso la reproducción de sus ideas por parte de otras personas es bienvenida. Si alguien toma una prenda que estaba destinada a ser desechada y la transforma en una nueva pieza, está prolongando su vida útil, aunque el resultado no tenga ninguna relación directa con el diseño original de la marca.

La finalidad, explica, es inspirar a las personas a encontrar sus propias formas de reutilización.

Una colección premiada que llega a la Jornada de Ecología Integral

La propuesta presentada durante la Jornada incluyó una muestra de la colección Altagracia, de la cual se llevaron 17 diseños al desfile.

Palacios explicó que la colección fue reconocida como la mejor del evento Sustainable Fashion of the World, en una competencia en la que participaron representantes de 18 países.

La muestra presentada en El Minuto de Dios permitió observar diferentes etapas de la filosofía de cero residuos de la diseñadora: lienzos construidos con fragmentos de diferentes tamaños, tejidos elaborados a partir de los filamentos obtenidos del deshilado y otros elementos procedentes del proceso de confección.

La pasarela se convirtió así en una demostración concreta de que la recuperación de materiales puede formar parte de una propuesta de diseño sofisticada.

La reutilización no aparece escondida. Por el contrario, forma parte de la identidad visual de las prendas.

Una economía circular que también puede inspirar a otros

Aunque la mezclilla es el material central de la propuesta de Palacios, la diseñadora señala que la lógica puede aplicarse a otros textiles.

Durante la conversación mencionó experiencias de firmantes del Acuerdo de Paz que trabajan con camisetas en desuso y las transforman en nuevas prendas de algodón. Para ella, el material específico puede cambiar, pero el principio permanece: recuperar, transformar y evitar que aquello que todavía puede utilizarse termine como residuo.

Esta mirada amplía la conversación sobre moda sostenible. No se trata únicamente de crear nuevas prendas con materiales considerados ecológicos. También implica revisar qué sucede con los millones de prendas que ya existen y que pueden tener una segunda, tercera o incluso más oportunidades de uso.

El taller se convierte entonces en un lugar de transformación, pero también en un espacio de recuperación de materiales.

Diseñar para que la ropa tenga otra oportunidad

La propuesta de Keidy Palacios parte de una pregunta sencilla: ¿qué pasaría si una prenda que consideramos inútil todavía tuviera algo que ofrecer?

Su respuesta está en el diseño.

Un jean manchado, roto o descartado puede desmontarse. Sus partes pueden convertirse en nuevos lienzos. Los retazos pueden volver a utilizarse. Los filamentos pueden transformarse en tejidos. Los residuos de la confección pueden regresar al proceso productivo.

Y una prenda que inicialmente fue creada para el trabajo puede terminar convertida en una pieza de autor.

La apuesta de la diseñadora no busca solamente cambiar la apariencia de los materiales. Busca cambiar la relación que las personas establecen con ellos.

En la tercera Jornada de Ecología Integral de El Minuto de Dios, su propuesta llevó la conversación ambiental hasta un territorio cotidiano: el armario. Allí, entre las prendas que se usan, las que permanecen guardadas y aquellas que parecen haber llegado al final de su recorrido, también existe una posibilidad de circularidad.

Para Palacios, esa posibilidad comienza con decisiones concretas: reparar, regalar, reutilizar, restringir y recuperar. Cinco acciones que trasladan la discusión sobre sostenibilidad desde las grandes industrias hasta las decisiones diarias de quienes compran, usan y descartan ropa.

La moda circular, en su propuesta, no consiste únicamente en hacer ropa con materiales recuperados. Es una manera distinta de entender el valor de lo que ya existe y de preguntarse, antes de convertir una prenda en residuo, qué otra vida puede tener.

La marca de Keidy Palacios puede encontrarse en Instagram y TikTok como “Keidy Palacios Moda” y en su sitio web, www.keidypalacios.com.

Vea la entrevista completa

| Nota del editor *

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