Hay decisiones que marcan el rumbo de una selección durante años. La elección del director técnico es una de ellas. Si la Federación Colombiana de Fútbol realmente quiere dar el salto de calidad que el país lleva décadas esperando, debería hacer todo lo posible por contratar a Lionel Scaloni, se vale soñar.
La discusión no pasa únicamente por cambiar de entrenador. Se trata de escoger el perfil adecuado. Colombia necesita un técnico extranjero, pero no europeo (ninguna selección suramericana le ha ido bien con técnico de Europa). El fútbol sudamericano tiene características propias: la presión, la intensidad, el conocimiento de las eliminatorias, el manejo del vestuario y la identidad de juego hacen que un entrenador del continente tenga una ventaja importante. Y si hablamos de la élite sudamericana, el mercado se reduce prácticamente a argentinos y uruguayos.
Sin embargo, no basta con la nacionalidad. Colombia necesita un técnico que haya demostrado que sabe ganar, que haya vivido la experiencia y que nos contagie de ese espíritu y mentalidad de ser ganadores. Que no solo juegue bien, sino que convierta el talento en títulos. En ese grupo, el nombre de Lionel Scaloni sobresale por encima de cualquier otro.
Su hoja de vida habla por sí sola. Con Argentina ha conquistado dos Copas América (Brasil 2021 y Estados Unidos 2024), levantó la Copa del Mundo en Qatar 2022 y también condujo a su selección a disputar otra final mundialista en el mundial que terminó el fin de semana anterior al perder contra España; consolidándose como uno de los entrenadores más exitosos de la actualidad. No es un técnico construido por el marketing, sino por los resultados.
Mientras tanto, Colombia sigue apostando por procesos que no terminan de dar el paso definitivo. El talento de los futbolistas colombianos nunca ha estado en discusión. Lo que ha faltado es un liderazgo capaz de convertir ese potencial en una selección verdaderamente ganadora. Llegó la hora de ganar algo y tener un estratega que tenga en su hoja de vida esa experiencia.
También es momento de dejar de lado el romanticismo de que el técnico debe ser colombiano. Hoy no existe un entrenador nacional que tenga un recorrido internacional comparable ni que haya conquistado títulos de peso fuera del país. Esa no es una crítica al entrenador colombiano, sino una realidad del panorama actual. La Selección Colombia necesita al mejor disponible, no necesariamente al nacido en Colombia.
Otro argumento que suele aparecer es el económico. Se afirma que contratar a un entrenador de la talla de Scaloni sería imposible por su salario. Sin embargo, la diferencia entre lo que percibe actualmente Néstor Lorenzo y lo que podría exigir Scaloni no sería insalvable para una federación con la capacidad financiera de la Federación Colombiana de Fútbol. Si el objetivo es competir por los grandes títulos, la inversión también debe estar a la altura de esa ambición.
Además, el técnico argentino siempre se ha referido muy bien a nuestra escuadra y conocer a nuestro jugadores. Scaloni dejó claro el respeto que le genera el combinado nacional, al destacar que los resultados recientes no reflejan el verdadero nivel futbolístico del equipo dirigido entonces por Néstor Lorenzo. Para el estratega argentino, la Tricolor cuenta con una identidad de juego definida y con futbolistas de primer nivel, “Colombia es un muy buen equipo. Está a la altura de las mejores selecciones del mundo. Es un poco extraño decir que atraviesa un bache, porque ha merecido ganar varios partidos en los que no tuvo suerte. Tiene una manera de jugar muy clara y grandes futbolistas”.
Meses después, tras la eliminación de Colombia del pasado Mundial, Scaloni volvió a referirse al combinado cafetero, esta vez lamentando que no hubiera logrado avanzar a las instancias definitivas del torneo. El entrenador campeón del mundo aseguró que Argentina esperaba encontrarse con Colombia en las fases finales y resaltó tanto la calidad de su plantel como las dificultades logísticas que afrontó durante la competencia, “Todos pensábamos que Colombia podía estar con nosotros en esta instancia del Mundial. Es una selección compleja, con tradición y jugadores de mucha calidad. Además, sufrió situaciones que influyen mucho en un torneo de este nivel, como los largos desplazamientos, los cambios de horario y la logística. La gente cree que eso no pesa cuando un equipo sale a la cancha, pero sí cuenta, y Colombia tuvo que afrontarlo”.
Es cierto que convencer a Scaloni de asumir el reto no sería sencillo. Su presente y su prestigio lo convierten en un técnico altamente cotizado. Pero las grandes selecciones también se construyen con decisiones audaces. Si Colombia aspira a dejar de ser una selección de buenas intenciones para convertirse en una potencia continental y mundial, debe apuntar a los mejores.
La Federación Colombiana de Fútbol tiene una oportunidad para enviar un mensaje claro: el conformismo ya no es suficiente. Si el propósito es ganar, el perfil del entrenador debe corresponder a esa meta.
Porque las selecciones campeonas no solo se forman con grandes jugadores. También necesitan un entrenador que sepa cómo levantar trofeos. Y, hoy por hoy, pocos en el mundo pueden exhibir una hoja de vida tan convincente como la de Lionel Scaloni.








