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Sufrir de estrés, falta de apetito, problemas de sueño y ansiedad no son enfermedades exclusivas de los humanos, los animales domésticos también pueden padecerlas y a diferencia de nosotros sólo pueden demostrarlo con cambios de comportamiento que afortunadamente con una buena observación  los podremos   detectar.

El tratamiento de estas conductas debe estar apoyado siempre por un profesional especializado quien no solo evaluará las condiciones físicas del animal, sino el entorno donde se desarrolla. Es importante revisar con detalle que la  mascota cuente con una dieta sana, suficiente hidratación, ejercicio acorde a su peso y tamaño, pero lo más importante, el cariño de su amo.

¿Cómo detectar si tiene ansiedad?

“Es importante identificar patrones de conducta que no sean habituales en su comportamiento, eso podría darnos un primer indicio de que algo no está bien” asegura Javier Rivas docente de la Clínica Veterinaria de la Universidad de La Salle.  Algunos síntomas comunes son:

· Ladridos continuos

· Comportamiento destructivo

·        Rasguños en puertas y muebles

·        Tendencia a la huida

·        Babeo

·        Temblores

·        Tendencia a ocultarse

·        Orina y defecación en sitios inusuales

·        Actitudes de agresión

·        Se pueden causar lesiones  en la piel por un lamido continuo (automutilaciones)

·        Hiperactividad

·        Baja de apetito

¿Qué puede causar esta conducta?

“Detectar el origen de la ansiedad es el primer paso para la cura del animal, puesto que en la mayoría de los casos no obedecen a un único factor sino a la suma de varios” agrega el veterinario. Estas pueden ser algunas de esas variables:

· Visitas de personas extrañas

· Uso de electrodomésticos que producen ruido (aspiradoras, lava-tapetes, secadoras de cabello…)

· El sonido estruendoso de la pólvora, pitos y/o sirenas

· Cambios de domicilio

· Cuando permanecen solos mucho tiempo

· Remodelaciones  y/o cambios en la casa

· Variaciones en la rutina

· Situaciones familiares tensionantes  (cambios de pareja, muerte de un  miembro de la familia…)

· Visitas incomodas  al centro veterinario (presencia de otras mascotas, olores…)

· Cambio de dueño

· Ingreso de otra mascota al hogar

Ante cualquiera de los síntomas o conductas anteriores es indispensable que se consulte al veterinario con el fin de que el profesional establezca el tratamiento médico correspondiente, ya sea con medicina tradicional o alternativa y lo complemente con rutinas de ejercicio y comunicación que ayuden al cambio de comportamiento en el animal.