El proceso para que el Padre Rafael García Herreros sea declarado beato por la Iglesia Católica sigue dando pasos firmes en el Vaticano. Esta causa busca reconocer formalmente la vida de servicio, entrega y caridad que el fundador del Minuto de Dios ofreció a los más necesitados de Colombia. Su legado no solo transformó vidas en el país, sino que dejó una huella profunda que hoy es evaluada de manera minuciosa por expertos e historiadores en Roma.
Para sustentar este camino, se preparó un extenso documento conocido como Positio, el cual recopila páginas con testimonios y evidencias sobre la vida y obra del sacerdote García Herreros. La investigación analiza en detalle cómo el creador de la Obra del Minuto de Dios vivió las virtudes de la fe, la esperanza y la ayuda al prójimo en un nivel extraordinario.
Hans Schuster, subdirector de Investigación del Centro Rafael García Herreros, explica la dimensión de este escrito al señalar que, “se llama Positio super virtutibus, es decir, la postura sobre las virtudes” que demuestra la entrega del candidato a Santo García Herreros.
El análisis de esta causa implica un trabajo técnico y riguroso para asegurar que la vida del Padre Rafael sea un ejemplo claro para el mundo. Los encargados de la causa revisan desde sus escritos y discursos hasta el impacto real que sus obras sociales tuvieron en la gente más vulnerable. Sobre la estructura de este informe final, Schuster afirma que “la Positio suele tener en promedio mil páginas, dependiendo del caso”, reflejando la solidez de la investigación.
A pesar de los retos logísticos de los últimos años, el expediente completo logró llegar a su destino para continuar con el trámite correspondiente. La documentación atravesó un largo viaje desde la diócesis local hasta las oficinas principales de la Santa Sede encargadas de estos temas. Recordando el momento en que se envió el material a Roma, Schuster destaca que, “en plena pandemia de 2020, una valija diplomática cruzó el Atlántico llevando 33 volúmenes con su obra completa”.

Actualmente, el proceso se encuentra en la fase romana, donde diferentes comités de teólogos y especialistas estudian cada detalle presentado. En esta etapa se busca confirmar si existe una certeza total sobre la conducta ejemplar y la obra del sacerdote colombiano antes de pasar a las siguientes fases. Schuster resume el propósito central de este examen al afirmar que “la Positio tiene por objeto probar que el siervo de Dios vivió en grado heroico las virtudes”.
La comunidad y los seguidores de su obra acompañan este camino con fe y esperanza, recordando constantemente su impacto social y espiritual. El proceso de beatificación no solo busca otorgarle un título, sino resaltar un modelo de vida basado en la solidaridad, la justicia y la ayuda al desprotegido. La frase emblemática del Padre Rafael García Herreros, “que nadie se quede sin servir”, continúa siendo el motor que inspira a miles de personas mientras se espera un pronunciamiento oficial.
De llegar a concretarse la beatificación, el sacerdote colombiano se convertirá en un símbolo de inspiración universal para la Iglesia. Su obra, proyectada a través de viviendas, educación y medios de comunicación, demuestra que la fe puede transformar realidades sociales concretas. El avance de esta causa llena de alegría a Colombia, un país que fue testigo directo de su incansable labor por los más pobres.








