Tres cargas, una mente: ansiedad, depresión y estrés

Por: Sara Valentina Nieto Ramírez; egresada

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En los últimos años, conceptos como el estrés, la ansiedad y la depresión se han incorporado al lenguaje cotidiano. Aunque suelen utilizarse como sinónimos, cada uno corresponde a condiciones distintas que pueden compartir algunos síntomas e incluso presentarse simultáneamente en una misma persona. Sin embargo, sus causas, manifestaciones y efectos sobre la salud física y mental son diferentes. Comprender estas diferencias resulta fundamental para identificar sus señales y adoptar estrategias adecuadas de prevención y tratamiento.

En Colombia, los casos han aumentado de manera significativa, convirtiéndose en una de las principales preocupaciones de salud pública. De acuerdo con el Observatorio Nacional de Salud y el Instituto Nacional de Salud, durante 2024 se reportaron más de 38.770 casos de intento de suicidio y 164.141 casos sospechosos de violencia intrafamiliar y de género, situaciones estrechamente relacionadas con afectaciones en la salud mental.

El panorama resulta especialmente preocupante entre niños, adolescentes y jóvenes. Un informe citado por UNICEF y el Ministerio de Salud reveló que el 44,7 % de los menores en Colombia presentan indicios de problemas relacionados con la salud mental. En el primer trimestre de 2024 también se registraron 140 suicidios de menores de edad.

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El estrés es una respuesta natural del organismo ante situaciones percibidas como desafiantes o amenazantes. Este mecanismo activa la conocida “respuesta de lucha o huida” mediante la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina, que preparan al cuerpo para reaccionar con rapidez. En situaciones puntuales, como un examen o una emergencia, el estrés puede resultar útil, ya que mejora la concentración y aumenta la capacidad de respuesta. No obstante, cuando se prolonga en el tiempo, el organismo permanece en un estado de alerta constante, lo que puede derivar en consecuencias negativas para la salud.

Entre los síntomas más frecuentes del estrés crónico se encuentran los dolores de cabeza, la tensión muscular, los trastornos del sueño, los problemas digestivos y cambios emocionales como irritabilidad, agotamiento y falta de motivación. Además, especialistas advierten que mantener altos niveles de estrés durante períodos prolongados puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Jair Taborda, psicólogo, terapeuta y experto en casos de ansiedad y depresión, explicó en entrevista con el medio que los enfoques más utilizados en estos casos son la terapia cognitivo-conductual y la terapia de aceptación y compromiso. Según indicó, esta última no aborda el sufrimiento humano únicamente como un trastorno, sino que analiza los dolores y conflictos internos en relación con el contexto en el que la persona se desarrolla.

El especialista señaló además que factores como el ambiente familiar, la crianza y las experiencias personales influyen en el desarrollo de rasgos ansiosos o depresivos. Sin embargo, aclaró que también existen casos en los que personas sin antecedentes de este tipo de personalidad desarrollan estas problemáticas a raíz de eventos traumáticos.

Con respecto al estrés crónico, Taborda explicó que este aparece cuando la respuesta emocional persiste incluso después de haber pasado la situación o el pensamiento que la originó. En estos casos, recomendó buscar ayuda profesional y apoyarse en herramientas como el mindfulness o las técnicas de respiración consciente.

Asimismo, advirtió que cuando las emociones se desbordan y los síntomas comienzan a afectar gravemente la vida de la persona, es necesario acudir a un psiquiatra para recibir tratamiento médico que ayude a regular el sistema nervioso y nivelar los niveles regulares de dopamina y neurotransmisores en el cerebro.

Según su experiencia, el aumento de los casos de ansiedad y depresión está relacionado con las exigencias del entorno social y cultural actual. “Vivimos en un contexto que constantemente nos exige alcanzar metas, adquirir cosas y cumplir expectativas para sentir que tenemos valor”, explicó. A su juicio, esta presión mantiene activado el sistema de alerta de las personas, generando una sensación permanente de amenaza y competencia.

Taborda también destacó el impacto de las redes sociales en la salud mental. Señaló que la sobreexposición a información y estímulos genera expectativas irreales y activa mecanismos de recompensa relacionados con la dopamina. “Las redes sociales pueden convertirse en una adicción y llevarnos a construir una idea del mundo que no corresponde a la realidad”, afirmó.

Para explicar cómo se siente la ansiedad en quienes nunca la han experimentado, el terapeuta la comparó con una sensación intensa y prolongada de miedo o angustia. “Es cómo mantener durante horas esa sensación de sobresalto, miedo o ganas de llorar que aparece en momentos de gran tensión”, indicó.

Por su parte, UNIMINUTO Radio conversó con Lina María Bobadilla, profesional en publicidad y paciente diagnosticada con trastorno mixto de ansiedad y depresión. La entrevistada relató que, cuando comenzaron los síntomas hace algunos años, experimentaba constantes ganas de llorar, una profunda sensación de desesperanza y pérdida del sentido de la vida. Además, aseguró que atravesó episodios de soledad, vacío emocional y desinterés generalizado.

En cuanto a la ansiedad, explicó que sufría ataques de pánico, taquicardia, sudoración excesiva, angustia y episodios de despersonalización. “Sentía que me iba a volver loca”, afirmó.

Aunque todavía presenta algunos síntomas relacionados con la ansiedad, Bobadilla destacó que esta experiencia también le ha dejado aprendizajes importantes, como el crecimiento personal, la sanación y la fortaleza emocional. Asimismo, señaló la importancia de visibilizar estos temas, ya que actualmente muchas personas enfrentan situaciones similares. Finalmente, aseguró que este proceso le ha permitido conocerse mejor y le ha despertado el interés de ayudar a otras personas en el futuro.

UNIMINUTO Radio también habló con el doctor Andrés Leonardo Vidal, médico del Centro Médico El Manantial, quien desarrolló un método propio para tratar este tipo de problemáticas de salud mental.

El especialista explicó que el método SOCE, sigla de Sistema de Optimización Celular, se basa en la idea de que la célula es la unidad fundamental de todos los órganos del cuerpo y que, cuando su nutrición, oxigenación o metabolismo se ven afectados, pueden aparecer diferentes enfermedades. “Cuando se le proporciona a la célula lo que necesita, como nutrientes y oxígeno de manera personalizada y de acuerdo con cada órgano, los resultados pueden ser muy positivos”, señaló Vidal.

El médico indicó que el método integra conocimientos de nutrición, oxigenoterapia, bioquímica y biofísica provenientes de distintas corrientes médicas y académicas, entre ellas investigaciones desarrolladas en instituciones como Harvard y la Universidad Nacional de Colombia. Según explicó, el principal diferencial del sistema es que parte de un diagnóstico médico individualizado y estratégico.

     Vidal afirmó además que muchas enfermedades mentales tienen componentes físicos y químicos importantes. Desde su perspectiva, optimizar la función celular mediante procesos de nutrición y oxigenación puede contribuir al funcionamiento adecuado de los órganos y favorecer la mejoría de síntomas asociados con la ansiedad y la depresión.

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     En relación con las causas de estas problemáticas, el médico aseguró que el ritmo de vida actual, el exceso de información, el uso inadecuado de las redes sociales, la falta de contacto con entornos naturales y los malos hábitos de sueño, alimentación y ejercicio generan alteraciones profundas en el organismo.

“Cuando una persona logra adaptar su cuerpo a ritmos saludables, incorporar disciplina y mejorar sus hábitos, los cambios pueden ser muy rápidos”, afirmó.

     Sobre los pacientes aptos para este tratamiento, Vidal explicó que el método está dirigido tanto a personas interesadas en procesos de longevidad y bienestar como a pacientes con ansiedad y depresión que busquen un apoyo complementario a sus tratamientos convencionales.

     El especialista aclaró que trabaja de manera conjunta con psiquiatras y que no recomienda suspender tratamientos médicos. “Hemos visto que esta metodología puede mejorar la respuesta a los tratamientos psiquiátricos, pero siempre debe trabajarse en equipo con los especialistas”, sostuvo.

     Finalmente, Vidal destacó que los profesionales de la salud interesados en aprender sobre el método SOCE únicamente pueden hacerlo directamente en su consultorio.

| Nota del editor *

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