“10.000 latidos para volver a empezar”: Minuto de Dios lanza su ruta para levantar los micronegocios golpeados por el terremoto

La Segunda Jornada de Micronegocios reunió en el Teatro Minuto de Dios a académicos, empresarios, entidades públicas y emprendedores de Bogotá, Cali, Armenia y Buenaventura. La meta: reactivar 10.000 pequeños negocios del suroccidente y el Eje Cafetero, y abrir el debate sobre una política pública que todavía no existe.

“Pongámosle corazón al micronegocio.”

Con esa invitación, el padre Camilo Bernal, CJM, vicepresidente de la Corporación Organización Minuto de Dios, presentó oficialmente la campaña 10.000 latidos para volver a empezar, una ruta integral para acompañar la recuperación económica y humana de los pequeños comercios afectados por el sismo del pasado 10 de agosto en Valle del Cauca, Risaralda, Quindío, Chocó y Caldas.

La iniciativa pasa, en palabras de los organizadores, “de la ayuda humanitaria a la reactivación productiva”, y se apoya en la experiencia del programa MD Micronegocios, que desde la pandemia de 2020 ha acompañado a 49.345 micronegocios en 33 departamentos y 726 municipios del país.

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Una tragedia que también sacudió la economía

El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana, la tierra tembló. Y, como lo resumió Tatiana Barona Mendoza, directora de Proyección Social de la sede Centro Occidente de UNIMINUTO,

“así como tembló la tierra, tembló la economía”.

Según el censo único de emergencias de Confecámaras citado durante la jornada, el 85 % de los micronegocios de la zona resultó afectado y el 43 % no pudo volver a operar. El 42,3 % necesita reparar instalaciones, maquinaria o equipos, y el 54 % requiere capital no reembolsable para recuperarse.

Detrás de esas cifras hay nombres. El de doña Nancy, en Buenaventura, que vive con sus dos hijos y su esposo invidente, y a quien el terremoto le destruyó la nevera y le tumbó el techo de su tienda. El de Ana Livia, que limpiaba las vitrinas de su papelería esperando a los primeros clientes cuando todo se vino abajo; esa noche llovió y perdió toda la mercancía.

Y el de Adelina Buila, vendedora de helados y postres en Buenaventura, que viajó por primera vez en avión para contar su historia en el teatro.

“Yo solo decía: ‘Señor, hoy yo no voy a morir’”,

relató entre risas y lágrimas. Para ella, lo más valioso del acompañamiento no fue el dinero: “No tanto uno dice lo económico, sino un acompañamiento que me han dado, como esa tranquilidad, esa paz, esa conversación en forma de terapia”.

Allí mismo recibió dos noticias: un grupo de donantes de la campaña reunió recursos para reponer su nevera y relanzar su heladería, y el gerente de la Corporación Organización Minuto de Dios, Raúl Buitrago, anunció que su vivienda será la casa número 31 que la organización reconstruye en Buenaventura, sumada a las 27 que ya avanzan en Chocó.

La casa número treinta y uno que se reconstruya en Buenaventura será la de Adelina Builes, micromepresaria que produce helados artesanales.

La campaña: 10.000 negocios, 10.000 aportantes

La meta es reactivar 10.000 micronegocios: 3.000 en Valle del Cauca, 2.500 en Risaralda, 2.000 en Chocó, 1.500 en Caldas y 1.000 en Quindío. La ruta incluye diagnóstico, plan de atención, mentorías administrativas y psicosociales, capitalización y una tienda virtual para que los productos de los negocios afectados puedan venderse en todo el país.

El mecanismo central es la nómina solidaria. “El que tiene un empleo le ayuda al que no tiene nada”, explicó el padre Camilo Bernal: 100.000 pesos mensuales durante seis meses o un año. “Necesitamos 10.000 personas o 10.000 empresas”, insistió.

Varias empresas ya se sumaron. Inés Elvira, de la Fundación El Nogal, anunció un Banquete del Millón el próximo 1 de diciembre con 300 empresarios convocados, y dejó una reflexión para quienes aún no aportan: que piensen por un momento “en la posibilidad de que lo suyo se destruyera, que se cayera su empresa, así sea Coca-Cola”. Vanessa Mogollón, de Seguridad Virtual, lo planteó desde la experiencia de una empresa pequeña: “Si a nosotros nos ha tocado duro, ese microempresario o emprendedor pues le va a tocar aún más duro”. También participaron American Pharma Group, BG Consultores y el PNUD.

Los beneficiarios contaron cómo la ruta ya cambia su forma de vender. Kelly Lora, que tiene una tienda de calzado en el barrio Tequendama de Cali, estuvo cerrada todo agosto y hoy apuesta por la tienda virtual: “Ahora lo que necesitamos es despachar para todo Colombia, porque Cali está quieto”. Carlos Andrés Cortés, de Las Empanadas de Charlie en Armenia, perdió a su principal cliente cuando cerró la Universidad del Quindío, y pasó de vender al por mayor a buscar al consumidor final a través de WhatsApp y redes sociales.

“Un emprendedor es un valiente”

El balance institucional mostró la dimensión del trabajo previo. Gina Santana, subdirectora del Centro Progresa EPE de UNIMINUTO, reveló que el 78 % de los negocios acompañados son informales, que dos de cada tres son liderados por mujeres y que más del 60 % funciona dentro de la vivienda. El 75 % abrió nuevos canales de venta y el 35 % aumentó sus ingresos. Solo en 2026 se han acompañado 6.544 micronegocios, con 59 aliados y 62 mentores voluntarios; la meta es llegar a 100.000 en 2030.

Raúl Buitrago definió así a los protagonistas de la jornada:

“Un emprendedor es un valiente, porque está dispuesto a asumir riesgos”.

Citando al economista peruano Hernando de Soto, planteó que las reglas del sistema económico están diseñadas para que prosperen los negocios del centro financiero, no el puesto frente a la estación de TransMilenio. “Tal vez la pregunta que nos deberíamos formular es si la campana hay que cambiarla”, dijo. Como ejemplo de “pequeñas acciones que generan grandes cambios”, mencionó a las tejedoras de sombreros de Florida (Nariño), que con máquinas fileteadoras financiadas por un aliado internacional pasaron a vender su producto terminado y a capturar un diferencial de precio superior al 50 %.

Las demás entidades de la obra aportaron sus cifras: la Cooperativa Minuto de Dios movilizó 115,9 millones de pesos en créditos y destinó 27,6 millones de su fondo de solidaridad a asociados afectados por el sismo; la Gerencia de Desarrollo Rural de UNIMINUTO ha beneficiado a 993 personas en proyectos como Mercados Solidarios y la vitrina digital de Necoclí; y el Fondo de Financiación García Herreros colocó 3.000 millones de pesos en créditos para 380 micronegocios en el último año, según Margarita Aparicio, gerente de la Corporación Industrial Minuto de Dios.

El barrio como laboratorio vivo

Un censo en la Ciudadela Minuto de Dios, presentado por Natalie Puentes, de Centro Progresa EPE, encontró que el 92 % de los micronegocios del barrio cree tener un impacto positivo en su comunidad, que el 41 % supera los cuatro años de vida y que el 16 % lleva más de dos décadas: “son la memoria viva” de lo construido en casi 70 años de comunidad.

Los testimonios lo confirmaron. Dubián Jerez, egresado de UNIMINUTO, empezó vendiendo sándwiches en los pasillos de la universidad y hoy, tras sobrevivir a la pandemia, prepara un nuevo local. Clara Elena Rodríguez, de El Café de la Gordis, empezó a emprender después de un proceso médico que le cerró las puertas laborales: “Con una taza de café se hacen buenos negocios, se hacen amores, desamores”. Tatiana Moscoso, artesana, describió el barrio como “una tierra demasiado fértil para los proyectos”, y Gloria Rosero, de Mamá Chocolat, habló de su pan de masa madre como un aporte a la salud de sus vecinos.

Inteligencia artificial: medir antes de adivinar

El panel de innovación, moderado por Johan Andrés Ortiz, del Parque Científico de Innovación Social, partió de un dato: siete de cada diez pymes ya usan inteligencia artificial, pero menos del 15 % sabe si les está generando ganancias. “¿Vamos a seguir adivinando cómo integrar la inteligencia artificial a nuestros micronegocios?”, preguntó.

El profesor Hugo Muñoz, de UNIMINUTO Virtual, presentó la plataforma gratuita PymeDX, que mide la madurez de un negocio en el uso de IA, y una herramienta para detectar el tecnoestrés: “Más trabajo, más estrés”, advirtió, recordando que los microempresarios también tienen responsabilidad sobre el bienestar de sus empleados. En el Valle del Cauca, 200 microempresarios fueron capacitados y el 80 % sigue usando la herramienta.

La profesora Hasleidy Prada, de Contaduría Pública, mostró cuatro prototipos financieros, entre ellos NovaCor, una aplicación de contabilidad simplificada desarrollada por una estudiante integrante de Mujeres Libres, organización de mujeres pospenadas. Y la profesora Viviana Salamanca presentó Pentanow, un modelo de diagnóstico con IA, con una frase que resumió el panel: “Las organizaciones más competitivas no son las que más saben, son las que más gestionan el conocimiento”.

La academia en el territorio

Más de 16.000 estudiantes han pasado por MD Micronegocios. Tres de ellos contaron lo que aprendieron. Steven Moreno, de Trabajo Social, recordó a una propietaria que pudo soltar el duelo por su madre en una mentoría psicosocial, y concluyó: “Nuestro papel no solo consiste en dar respuestas, sino hacer un acompañamiento para que ellos mismos puedan construir esa autonomía”. Dania Sandoval resumió la experiencia: “Detrás de cada emprendimiento hay una persona, hay una familia y hay una historia de esfuerzo que merece ser escuchada”.

Salud mental: nadie puede con todo solo

Las crisis no solo golpean el bolsillo. Gustavo Cajiao, cofundador de Estar Bien, identificó tres problemas recurrentes: el desgaste de las relaciones, la angustia de sobrevivir a las deudas y el “silencio emocional” de quienes funcionan en piloto automático. Luego pidió al auditorio llevarse la mano al corazón: “Si late tu corazón, estás vivo, así que tienes toda la posibilidad de volver a empezar”.

Desde la Fundación Keralty, la invitación fue a construir redes entre microempresarios en lugar de verse como competencia: “Nos enseñaron que la resiliencia es poder con todo nosotros solos, y ese es el gran error”. Yolima Ortiz, del programa de Psicología de UNIMINUTO, contó que los propietarios acabaron siendo “tutores de resiliencia” de los estudiantes, y compartió la palabra que inventó una emprendedora para describir lo que ganó: “Fortalecí mi imparabilidad”.

Crédito con alma, contra el gota a gota

Byron Zamora, del Fondo de Financiación Social, recordó que los microempresarios enfrentan tasas de entre el 35 % y el 58 % efectivo anual, y que el gota a gota sigue siendo su primera opción. El fondo, que ha desembolsado más de 12.000 millones de pesos en cuatro años, lanzó MinuApp, un crédito tramitable desde el celular. César Andrés Nieto presentó Catalis, una plataforma de agentes inteligentes que conecta inversionistas y donantes con unidades productivas de víctimas del conflicto y firmantes de paz.

Formalizar: ¿el huevo o la gallina?

El cierre académico y político giró en torno a una pregunta incómoda: ¿qué va primero, formalizar o aumentar la productividad? Andrés García Suaza, decano de Economía de la Universidad del Rosario, recordó que uno de cada cuatro trabajadores en Colombia genera sus ingresos en un micronegocio, y que muchos producen apenas medio salario mínimo al mes. Su conclusión: “La solución no es la formalización forzada, sino el fomento de la productividad”.

Shalma Díaz Granados, de la Cámara de Comercio de Bogotá, describió el giro de enfoque: hace 20 años se le decía al empresario “formalícese para que pueda crecer”; hoy se le acompaña a crecer para que luego decida formalizarse. Adriana Duarte, de la Alcaldía Local de Engativá, habló del miedo de los emprendedores a dar ese paso, y José Fuentes, de la Secretaría de Desarrollo Económico, destacó la información que hoy tiene Bogotá sobre la madurez de su tejido empresarial.

Luz Magdalena Salas, vicepresidenta de ANIF, puso el foco en la volatilidad de los ingresos y en la complejidad del sistema: “Los negocios no fracasan porque no le meten la ficha”, sino por falta de información sobre sus propios números. Y recordó que el gota a gota cobra tasas que superan el 600 % efectivo anual: “El precio no es la barrera”.

“La ley que aún no existe”

El padre Camilo Bernal cerró con la misma idea con la que abrió la mañana: “Existe la Ley 30 de educación, la Ley 100 de salud, y la ley que no existe”. Para él, el país tiene sistemas para educar, curar y dar vivienda, pero no uno que acoja a los cerca de seis millones de familias que viven de un micronegocio. Por eso, dijo, la obra no inventa sino que renueva:

“No estamos inventando, sino renovando”, como lo hizo el padre García Herreros con el Banquete del Millón cuando aún no existía el subsidio de vivienda.

La jornada terminó en la plaza del barrio, en una feria organizada con la Cámara de Comercio de Bogotá. Quienes deseen sumarse a la campaña pueden hacerlo a través del código QR divulgado en las redes de Minuto de Dios o en la cuenta corriente de Bancolombia 237-726355-55.

| Nota del editor *

Si usted tiene algo para decir sobre esta publicación, escriba un correo a: jorge.perez@uniminuto.edu

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