La inteligencia artificial puede convertirse en una aliada de los equipos de comunicación cuando se utiliza con un propósito claro, información confiable y criterios definidos. Esa es la apuesta de Agentecom Eudista, una iniciativa liderada por Angie Stacy Rodríguez, comunicadora de la Provincia Eudista Minuto de Dios, que busca reducir la carga operativa de su trabajo y fortalecer la planeación de contenidos para diferentes públicos.
Rodríguez explicó cómo surgió el proyecto, cuáles son sus principales componentes y por qué considera que la inteligencia artificial debe desarrollarse desde el conocimiento y la identidad de cada organización, “Agentecom Eudista es una propuesta para ayudarnos a los comunicadores a mitigar un poco la operatividad que realizamos. […] En las acciones que realizamos, a veces nos faltan manos. Entonces dijimos: la inteligencia artificial nos tiene que ayudar en esto”, explicó.
La iniciativa nació de una pregunta que se planteó el equipo de comunicaciones de la provincia: cómo aprovechar las herramientas de inteligencia artificial para responder a las necesidades reales de su trabajo cotidiano. La respuesta no consistió simplemente en utilizar plataformas de uso general, sino en construir una solución adaptada a su contexto institucional, sus fuentes de conocimiento y sus objetivos comunicativos.
De un asistente a un agente que automatiza tareas
Agentecom Eudista comenzó como un asistente de inteligencia artificial para apoyar la creación de planes de contenido de tres cuentas: la Provincia Eudista Minuto de Dios, la Pastoral Vocacional e Impulso, una propuesta de sostenibilidad de la provincia.
Rodríguez establece una diferencia entre un asistente, que responde a las solicitudes de quien lo utiliza, y un agente, que puede ejecutar determinadas tareas de manera automatizada, de acuerdo con las instrucciones y la información que tiene configuradas, “Yo lo llamaría un colaborador: alguien a quien le doy un rol específico y que sabe cómo desempeñarlo. En este momento, el proyecto que tenemos cumple el rol de asistente. Yo le pido información, él la tiene y me la entrega”, señaló.
El paso hacia la automatización permite que algunas actividades se realicen sin necesidad de una instrucción inmediata del usuario. Como ejemplo, la comunicadora explicó que uno de los agentes desarrollados envía recordatorios mensuales sobre acontecimientos relevantes para la planeación editorial, “En este momento tenemos uno de esos agentes que, mes a mes, sin que yo le diga nada, el día 25 me envía un correo con los acontecimientos importantes del mes siguiente”, contó.
Esta función busca facilitar la identificación anticipada de fechas conmemorativas, celebraciones y otros acontecimientos que pueden convertirse en contenidos para los canales institucionales. Aunque la iniciativa está pensada para una organización religiosa, su lógica puede aplicarse a otros contextos, desde equipos de comunicación hasta actividades cotidianas que requieren organizar información, programar tareas y establecer recordatorios.

Cuatro componentes para construir una inteligencia artificial contextualizada
Uno de los elementos centrales de Agentecom Eudista es la metodología que Rodríguez utilizó para estructurar el asistente. La comunicadora la explica mediante una analogía: cuatro “cromosomas” que definen el conocimiento, el tono, los valores y los objetivos de la herramienta.
El primero es el conocimiento. Este componente reúne el contexto que necesita la inteligencia artificial para producir contenidos pertinentes para la organización. Incluye información sobre la espiritualidad eudista, las obras de san Juan Eudes, el legado del padre Rafael García Herreros, las celebraciones institucionales y las fechas importantes.
Su construcción no se limita a incorporar documentos en una plataforma. También requiere investigación, revisión de fuentes y conversaciones con quienes poseen el conocimiento especializado, “Para construirlo tuve que realizar un proceso de entrevistas con mis amigos, los padres eudistas. Tuve que destinar mucho tiempo a conversar con ellos […] para preguntarles qué información era veraz, qué se podía utilizar y qué no”, explicó.
El segundo es el tono. Este componente permite adaptar la comunicación a las características y necesidades de cada audiencia. La cuenta institucional de la provincia requiere un lenguaje formal, mientras que la Pastoral Vocacional necesita una comunicación más cercana a los jóvenes. Impulso, por su parte, tiene sus propios propósitos comunicativos.
La herramienta debe reconocer esas diferencias para evitar que todos los mensajes tengan el mismo estilo y para que las propuestas respondan a la identidad de cada cuenta.
El tercero corresponde a los valores. En esta dimensión se establecen los criterios éticos y de contenido que deben orientar las respuestas. Para el proyecto, la veracidad, la honestidad y la coherencia con la doctrina de la Iglesia y los documentos institucionales son aspectos fundamentales, “Lo primero es que la información debe ser veraz. Todo lo que le proporcione o el contenido que me proponga debe poder verificarse. También debe ser honesto y ético”, afirmó Rodríguez.
El cuarto es el de los objetivos. Este componente establece los criterios que debe cumplir el contenido solicitado y contempla una lista de verificación para revisar la información antes de utilizarla.
Los cuatro componentes buscan que la inteligencia artificial no produzca mensajes genéricos, sino propuestas contextualizadas, coherentes con la identidad de la organización y sujetas a criterios de calidad.
La verificación humana sigue siendo indispensable
En un entorno en el que las herramientas de inteligencia artificial pueden generar textos con rapidez, uno de los principales desafíos consiste en comprobar que sus respuestas sean correctas y estén respaldadas por fuentes confiables.
En Agentecom Eudista, esa tarea se apoya en la revisión de documentos y en la consulta a los sacerdotes eudistas, quienes ayudan a validar los contenidos relacionados con la espiritualidad, la historia y la identidad institucional.
Rodríguez relaciona este proceso con el concepto de human in the loop, que contempla la participación humana en la supervisión y validación de los resultados de un sistema de inteligencia artificial, “Tenemos un ejercicio de curaduría con los sacerdotes. Les preguntamos si la información que vamos a publicar es real y si corresponde a las fuentes. La inteligencia artificial nos ayuda, pero necesitamos esa revisión humana para que el contenido sea verídico”, sostuvo.
Este enfoque es especialmente relevante cuando se trabaja con contenidos institucionales, históricos o religiosos, en los que una imprecisión puede afectar la fidelidad del mensaje o transmitir información equivocada.
La propuesta, por tanto, no plantea sustituir el conocimiento especializado de las personas, sino aprovechar la tecnología para organizarlo y utilizarlo de manera más eficiente.
Un año de trabajo y un proceso que continúa
El desarrollo de Agentecom Eudista ha requerido un proceso sostenido de formación, investigación y ajustes. Rodríguez explicó que ha dedicado aproximadamente un año a su construcción y que el proyecto sigue en evolución.
El componente del conocimiento ha representado uno de los mayores retos, debido a la amplitud de las fuentes y a la necesidad de contextualizar adecuadamente la información, “Creo que el cromosoma del conocimiento ha sido el más retador, precisamente por la profundidad y la trascendencia de la información que necesitamos incorporar. No es solamente cargar documentos: es investigar, entrevistar a los padres eudistas y preguntarles cómo debe manejarse la información”, manifestó.
La experiencia también ha planteado preguntas sobre los alcances de la inteligencia artificial en ámbitos relacionados con la espiritualidad y el acompañamiento pastoral. Por ahora, el proyecto se concentra en las comunicaciones y en las tareas operativas de la provincia, sin pretender reemplazar las funciones humanas que corresponden a los sacerdotes.
La posibilidad de ampliar sus usos se mantiene como una línea de reflexión, siempre a partir de las necesidades concretas y del papel que las personas desempeñan en cada proceso.
La tecnología necesita conocimiento y propósito
La participación de Agentecom Eudista como finalista de un reto de innovación del Minuto de Dios puso en conversación una experiencia que conecta la transformación digital con el servicio, uno de los principios que Rodríguez identifica como parte de la identidad de los colaboradores de la organización.
Más allá de automatizar tareas, el proyecto plantea una reflexión sobre cómo incorporar inteligencia artificial sin perder de vista el contexto, la ética, la verificación y el valor del conocimiento humano.
La comunicadora resumió ese aprendizaje con una frase que, según contó, ha mantenido presente durante el desarrollo de la iniciativa: “La tecnología sin sabiduría es nada”.
Al despedirse de los oyentes, Rodríguez también destacó la responsabilidad de orientar estas herramientas hacia el bienestar de las personas y recordó que su propósito no debería agotarse en la eficiencia operativa, “Creo que me quedo con una de las frases que dijo el papa León sobre la magnífica humanidad: la tecnología, la inteligencia artificial, debe estar al servicio de todos y debe despertar el corazón de los seres humanos también”, concluyó.








